La 'Reina del Mar' vuelve a sus orígenes

Cientos de personas accedieron al interior del templo para mostrar, de las formas más variopintas posibles, su veneración a la Patrona de Almería

F. GAVILÁNALMERÍA
Cientos de personas accedieron a la ermita tras la misa para mostrar su devoción a la Virgen. :: F. GAVILÁN/
Cientos de personas accedieron a la ermita tras la misa para mostrar su devoción a la Virgen. :: F. GAVILÁN

La tradición volvió a congregar a los almerienses en la ermita de Torregarcía y, aunque las cifras no se acercan a las de hace algunos lustros, la participación de fieles en la romería de la Virgen del Mar se vio incrementada respecto de la de años anteriores. En torno a unas 6.000 personas se dieron cita en la playa donde el siglo pasado se levantó el altar en honor a la Patrona de la capital, en conmemoración de su aparición. Hace 511 años desde que el vigía Andrés Jaén -según relata la tradición- la recogió tras ser arrastrada por las olas del mar, quizás sin reflexionar sobre la importancia de tan sencillo hecho.

A diferencia de los últimos años, el cielo azul impoluto hizo justicia a una jornada llena de tradiciones en torno a donde se vio por primera vez la talla marinera y donde hoy permanece en pie una pequeña ermita color vainilla como recuerdo de la efeméride.

A caballo, andando, en bus o en vehículos particulares, y también en autocares llegados desde distintos puntos de la provincia, cientos de romeros hicieron su aparición desde primeras horas de la mañana en la fina arena que rodea al templo y que marca la puerta de entrada al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Los más atrevidos, no obstante, se habían ido a dormir con sus caravanas a la playa o habían comenzado la jornada festiva a las siete de la mañana. «Hemos traído comida para pasar todo el día y hemos decidido llegar temprano para coger sitio». Así lo confirmaban Juan, Pedro y Aurelio, tres jóvenes que aparcaban su vieja autocaravana a escasos metros del templo, junto a varios aparcamientos habilitados por el Ayuntamiento de Almería, que horas más tarde serían ocupados hasta sus últimos metros.

Los jóvenes ya estaban instalados cuando la Virgen del Mar hizo acto de presencia. Eran las 10.42 horas y ya había sido venerada en su iglesia en la misa de romeros presidida por fray Antonio Bueno Espinar, prior de los Dominicos y consiliario de la Hermandad, antes de comenzar su anual viaje a Torregarcía sobre las 09.15 horas.

La llegada de la Patrona

Los cohetes anunciaron la llegada al lugar de peregrinación de la Patrona. En la comitiva, unas mil personas lideradas por la Hermandad de la Virgen del Mar. A las puertas del templo, los asientos preparados para la ocasión comenzaron a escasear a los pocos minutos de colocar a la Virgen tras el altar.

Antes de subir a la Patrona por los pronunciados escalones del templo, los romeros pasearon a la imagen para que los congregados pudieran saludarla o mandarle algún beso y gritarle algún «¡guapa!». Posteriormente, una decena de jóvenes tamborileros de la Hermandad del Rocío de Almería, agrupación creada el pasado año, interpretaron por primera vez una salve rociera en honor a la Virgen.

Metros más atrás, el recinto comenzaba a llenarse en cada uno de sus rincones. El olor a churros se hacía patente desde la zona habilitada para los 24 ambigús instalados para la ocasión. Sin embargo, el trasiego de los caballos y «chiringuitos» adyacentes no perturbó la concentración de los fieles e incluso hizo que alguno de los consumidores de estos puestos se animara a echar un vistazo por las grandes ventanas de la iglesia hacia el interior -donde estaba colocada la imagen-.

Llegaban las 11.30 horas y, como en años anteriores, el momento culmen para los romeros congregados coincidió con la eucaristía oficiada por el obispo de Almería, Adolfo González Montes, que volvió a rememorar la llegada de la Virgen a este punto del litoral capitalino hace más de medio milenio para quedarse para siempre entre sus moradores.

Ese acto, que se inició puntualmente por parte del obispo, contó la asistencia del alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, la mayoría de concejales del equipo de Gobierno del Consistorio, así como con el subdelegado del Gobierno, Andrés García Lorca, quien, acompañado por su esposa, fue el primero de los representantes políticos en llegar al templo.

La misa oficiada por monseñor González Montes se prolongó poco más de una hora y cientos de personas esperaron justo después en una abultada cola para acceder al interior de las instalaciones y mostrar, de las formas más variopintas posibles, su veneración a la Patrona. Los fieles cerraron el acto con la música de 'Si vas 'pa' la mar' que anunció que la parte espiritual de la romería se dejaba aparcada hasta las cinco de la tarde, cuando la Virgen del Mar inició su recorrido por las principales calles de la capital hasta encerrarse en su templo.