En Almería viven enganchados al coche para moverse

El mapa de la huella de carbono de la provincia muestra que entre el transporte y el consumo doméstico se van el 73% de las emisiones

JULIO VALDIVIA ALMERIA@IDEAL.ES
En Almería viven enganchados al coche para moverse

Este domingo arranca la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa de la Comisión Europea que pretende incentivar un cambio de hábitos en el transporte de todos los ciudadanos europeos para reducir las emisiones contaminantes y fomentar el uso de medios de desplazamiento más respetuosos con el medio ambiente. Coincidiendo con tan especiales fechas, la web Te Hago Eco ha dado a conocer un informe en el que se refleja que cerca de la mitad de las emisiones causantes del efecto invernadero de la provincia de Almería proceden de nuestros hábitos de desplazamiento.

El mapa de la huella de carbono en Almería muestra una provincia excesivamente dependiente del vehículo privado en el transporte, y con escasa industria, teniendo en cuenta que solo en el transporte y el consumo doméstico se van el 73% de las emisiones de gases causantes del llamado efecto invernadero.

Los datos recopilados usando los informes del último inventario de emisiones de la Consejería de Medio Ambiente la Junta de Andalucía, destacan una media provincial de emisiones de 5,7 toneladas anuales por cada almeriense, si bien hay notables diferencias según los municipios. Desde los más contaminantes dada la industria instalada en sus términos municipales, como Gádor o Carboneras, donde cada uno de sus habitantes emiten 16,5 y 14 toneladas respectivamente, hasta Benitagla, Alsodux o Santa Cruz de Marchena, con unas emisiones por cada vecino ligeramente por encima de las 2 toneladas.

La media provincial de toneladas por habitante, 5,7, es inferior a la media nacional que se sitúa en 9,8, aunque las variables cambian según los municipios y sus características. A nivel provincial, las emisiones de transporte acaparan casi el 44% de las emisiones, mientras que el consumo de electricidad en los hogares supone el 39%, la agricultura es la responsable del 7% y la ganadería emite casi el 5% de los gases contaminantes almerienses. Por último, destacar los valores de los residuos y las aguas residuales, que suponen el 2 y el 1% respectivamente.

Por comarcas, hay algunos datos que resultan llamativos en el estudio de la consultora ambiental. Así por ejemplo, las emisiones relativas a la ganadería se concentran casi exclusivamente en la zona del Levante. También en el Levante es importante destacar que el consumo de electricidad por habitante es mayor del que correspondería por su población, todo contrario de lo que ocurre en Almería capital, mientras que en Roquetas, Níjar y El Ejido, consumo y habitantes están equilibrados.

El entramado urbano de las ciudades y pueblos también influye en el porcentaje de emisiones total en función de su población. Mientras que en el Levante, los Vélez, Níjar, El Ejido o el Bajo Andarax éstas son mayores de las que les corresponderían por número de habitantes, en Almería capital y Roquetas son menores. Es en las zonas más contaminantes «donde hay que hacer políticas más ambiciosas y más transversales», destaca Juan José Amate, ambientólogo de Te Hago Eco.

En el terreno de los transportes, el urbanismo también tiene su papel destacado. En prácticamente toda la provincia las emisiones correspondientes al tráfico están muy por encima de lo que le correspondería por población, excepto en los grandes núcleos como Almería capital y Roquetas, que dada su densidad de población, la cercanía de servicios y la existencia de transporte público, suavizan el impacto que el coche privado provoca en las zonas rurales. También hay menos emisiones de transporte en Nacimiento y Alto y Medio Andarax, aunque en este caso Te Hago Eco lo atribuye a «el envejecimiento y la baja población, que hacen que el número de vehículos sea menor y con ello el porcentaje de emisiones derivadas del transporte», explica Amate.

En general, en todas las comarcas de la provincia, los vehículos de transporte de mercancías superan a los turismos, excepto en Almería capital y Roquetas de Mar. En el conjunto provincial el 50% de las emisiones corresponden a las mercancías, mientras que el 47% son los turismos y el 3% restante son emisiones de autobuses, motocicletas y ciclomotores.

Agricultura

En cuanto a la agricultura, el Levante también acapara la mayor parte de las emisiones, con casi un 24% a pesar de tener un 13% de la población total de la provincia. El Levante supera incluso a El Ejido en este terreno, aunque éste también tiene descompensadas las emisiones con un 20% del total provincial para un 12% de la población.

El resto de municipios con un fuerte tejido agrícola que hay en la provincia, como Roquetas de Mar, Vícar, Adra o Almería, suman en total otro 22% de las emisiones agrícolas, aunque en estos casos los niveles están por debajo de su porcentaje de población. Eso sí, también hay una excepción llamativa el caso de la localidad de Níjar, otra de las grandes ciudades agrícolas, que tiene un apenas un 4% de la población total de la provincia y sus emisiones agrícolas suponen el 8% del total provincial.

Consumo eléctrico

En cuanto al consumo eléctrico, como se ha mencionado es, junto con el tráfico, la mayor fuente de emisiones de toda la provincia y uno de los mayores quebraderos de cabeza para expertos y políticos. La distribución provincial del mismo refleja que el consumo doméstico supone el mayor porcentaje (31%), seguido de los servicios (24%), industria (20,2%), administración y servicios públicos (11,5%) y agricultura (10%).

En el consumo energético la principal nota discordante la encontramos en el Almanzora, donde el consumo industrial es del 56%, muy lejos del peso del consumo eléctrico que en esa zona se sitúa en el 23,2%. También destaca el caso de El Ejido, donde el peso de su agricultura eleva el consumo eléctrico al 27,3% contra el 23,3% del doméstico en esa localidad. También es mayor el consumo industrial en el caso de la comarca del Levante (un 30%), donde el consumo doméstico es del 22,4%.

Las administraciones públicas suponen un pequeño porcentaje del total de consumo eléctrico de la provincia, con la excepción de la capital, donde dada la concentración de servicios en este terreno, éste se eleva al 33,8% del total. También en este caso el Levante destaca por su excesivo peso en base a su población, y tiene un consumo del 22,42%, mayor del que le correspondería por habitantes, si bien es cierto que esta zona tiene equipamientos que dan servicios a otras comarcas, caso del hospital de Huércal Overa o la desaladora de Carboneras, que tienen su peso en esos porcentajes.

Precisamente el peso de los servicios públicos se refleja claramente, en opinión de los expertos, en el caso de Roquetas y El Ejido. En el municipio ejidense el consumo eléctrico en edificios públicos es del 14,9%, mientras que Roquetas, con unas características similares, baja al 6,6%. La existencia en El Ejido de un hospital comarcal, o instalaciones como una comisaría de Policía Nacional o una oficina de la Agencia Tributaria, de los que Roquetas carece, parece explicar esa diferencia entre dos localidades tan parecidas.

Analizando los datos de forma global, Te Hago Eco destaca que el Levante es la comarca que más esfuerzos debe hacer, ya que es la que emite más gases en todos los campos analizados y muy por encima del peso de su población. También son más contaminantes de lo que les correspondería por población los Vélez, Níjar, El Ejido y el Bajo Andarax.

Con Almería capital y Roquetas de Mar ocurre lo contrario, «debido a las ventajas en cuanto a consumo de electricidad que supone ser una ciudad de tamaño medio», explica la consultora.

Las zonas rurales de Nacimiento, Filabres y Alto y Medio Andarax son lo que los expertos denominan «sumideros de carbono» ya que «emiten por debajo de la media y por tanto son zonas que contribuyen a la reducción de la huella de carbono».

Compromisos

A pesar de todo, la provincia de Almería no muestra una huella de carbono excesiva si se comparan los datos con otras provincias. Se trata, en palabras de Juan José Amate, de «niveles aceptables», si bien no existe un baremo que permita determinar qué niveles son los necesarios para reducir las consecuencias del llamado efecto invernadero.

Pese a estar por debajo de la medida, eso no evita que los municipios tengan que seguir haciendo esfuerzos para reducir las emisiones, ya que existe el compromiso asumido en el protocolo de Kyoto por parte de toda la Unión Europea, de reducir las emisiones en un 20% «sea cual sea el nivel de partida, por lo que la provincia ha de reducirlo pese a que esté por debajo de la media nacional». Además, hay que tener en cuenta que en sectores como el turismo o la agricultura, estos esfuerzos y compromisos son cada vez más importantes para los consumidores, por lo que una apuesta decidida o la indiferencia, pueden tener su influencia económica, tanto positiva como negativa, tendencia que será cada vez mayor en los próximos años.

Otra cuestión a tener en cuenta sobre los planes, es que las mediciones son locales, por lo que no sirve una reducción provincial. Cada municipio se ha comprometido a reducir sus emisiones y tendrá que hacerlo en base a sus competencias. Una tarea que no será fácil, dado que los dos principales responsables de las emisiones, el consumo eléctrico y el tráfico «son actividades de ámbito privado, por lo que la capacidad de acción de las entidades locales es reducida», reconoce Amate al respecto.

Con esa situación, «no cabe otra que sensibilizar a la ciudadanía y hacerla partícipe de estos planes de reducción de emisiones, de manera que no solo entiendan la problemática asociada a no hacerlo, sino que sean los propios ciudadanos los que propongan y se comprometan con las medidas a desarrollar para poder lograrlos».

Te Hago Eco ha anunciado su intención de colgar todo el estudio realizado en su web (www.tehagoeco.com), para que pueda ser consultado por todas las administraciones y personas interesadas en esta cuestión.