El Turabot Alfa del IES Turaniana gana el First Lego League de Almería

El IES Al Ándalus acogió una matinal de nervios, carreras, pero mucha emoción, diversión y compañerismo con 170 estudiantes compitiendo

INMACULADA ACIÉNALMERÍA.
Los equipos se fueron sucediendo sobre el escenario del salón de actos del IES Al Ándalus durante toda la mañana en las tres fases del concurso de Comportamiento de Robot. :: M. Manzano/
Los equipos se fueron sucediendo sobre el escenario del salón de actos del IES Al Ándalus durante toda la mañana en las tres fases del concurso de Comportamiento de Robot. :: M. Manzano

El grupo Turabot Alfa del Instituto de Educación Secundaria (IES) Turaniana se alzó ayer con la victoria absoluta en la First Lego League, que organiza en Almería el Parque Científico y Tecnológico de Almería (PITA) y que promueven las consejerías de Educación y de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

Sin embargo no será el único equipo que represente a la provincia de Almería en la fase nacional, donde también estarán presentes los integrantes del equipo Cardenal Cisneros, que consiguieron el 2 premio Pita al Ganador.

La jornada comenzaba a las ocho de la mañana, pero entre los estudiantes había pocas caras de sueño y sí mucho nerviosismo por la prueba de fuego a todo el trabajo que han estado desarrollando durante meses. Las carreras por los pasillos y por el patio del IES Al Ándalus, centro donde se desarrolló la competición, eran constantes. Pero si los nervios estaban presentes, más aún la emoción por ver que todo el trabajo realizado se plasmaba, era valorado y funcionaba. Asimismo, durante toda la jornada, las risas y sobretodo el compañerismo fueron la nota predominante. Un compañerismo que se hizo patente incluso en la final de la fase de Comportamiento de Robot en mesa.

Después de tres rondas de pruebas en las mesas habilitadas para demostrar las habilidades de los robots, llegaba la gran final, a la que llegaban el equipo Turabot Beta del IES Turaniana, y el equipo Robóticos del colegio La Salle-Virgen del Mar. La competitividad daba paso al hermanamiento de los estudiantes de ambos centros que mientras esperaban que se diera a conocer el nombre del ganador cantaban 'Turabóticos', uniendo una sola palabra el nombre de ambos equipos. Finalmente, fue La Salle quien se alzó con la victoria en este ámbito de la competición, y el equipo rival, rápidamente se formó para hacer el paseíllo a los ganadores, en un gesto de deportividad.

Por otra parte, la competición dejó otros seis ganadores. El equipo Turabot Beta consiguió el premio de la agencia Ideal al Diseño de Robot; el equipo GT Probot se alzó con el premio de la consejería de Economía al mejor proyecto Científico; el grupo IES Mediterráneo ganó el premio Fundación Scientia a los valores FLL; y el equipo La Mojonera ganó el premio Pita al Emprendimiento.

Asimismo, el jurado concedió dos premios opcionales. Por una parte, el premio de la consejería de Educación a las Jóvenes Promesas, como un reconocimiento al equipo que demuestra potencial para superar grandes retos en el futuro, y que recayó en el equipo Robojaro 2.0; y el premio al entrenador, que fue para Gabriel Ocaña, del equipo Turabot, por su dedicación, paciencia, orientación y devoción, y que entregaron los jueves.

En este sentido, el concurso, que contó con la participación de 170 estudiantes distribuidos en 16 grupos de centros educativos de toda la provincia, está destinada a fomentar la innovación y el espíritu emprendedor de los escolares.

En esta línea, la competición de este año que se convierte en la segunda edición en la que nuestra provincia participa en la fase inicial, tenía como desafío el mundo de la contaminación de los alimentos, y los estudiantes debían diseñar un proyecto científico, centrado en algún ámbito alimenticio con el objetivo de encontrar soluciones a estos problemas de contaminación.

Todos los proyectos, que presentaron un gran nivel, han conducido a los estudiantes a realizar una gran tarea de documentación, investigación y estudio sobre este ámbito de la salud, a la vez que idear algún mecanismo tecnológico y científico que les ayudara a solucionar el problema planteado. Asimismo, una parte del concurso implicaba la construcción de un robot con piezas Lego, que realizara una serie de pruebas en el menor tiempo posible.

La mayoría de participantes coincidieron, en este sentido, en destacar lo sencillo que les pareció inicialmente el diseño y montaje del robot, pero en la complejidad que presentó su elaboración una vez se comenzaron a realizar las pruebas.

Es por ello, que los estudiantes de la Salle, integrantes del equipo Robóticos, llegaron a poner tres nombres a su robot. Si comenzó llamándose Pinocho «porque al principio era muy malo, pasó a llamarse Mazinger y al final lo hemos llamado Mazinger Zeta, porque ahora es muy bueno», comentaba Jesús del Castillo. Y la realidad es que fue un prototipo, diseñado por Kevin Fernández y el propio del Castillo, y programado por Manuel Álvarez, muy bueno, ya que se alzó con la victoria en la categoría de comportamiento.

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