La casa Fischer reflorece

Tras un año y medio de obras este cortijo se abrirá al público en pocos meses

EUNATE SERRANOALMERÍA.
La casa Fischer vuelve a resplandecer tras año y medio de restauración donde se ha respetado al máximo los elementos originales de esta vivienda que se construyó hace un siglo. ::                             M. MANZANO/
La casa Fischer vuelve a resplandecer tras año y medio de restauración donde se ha respetado al máximo los elementos originales de esta vivienda que se construyó hace un siglo. :: M. MANZANO

Han desmontado los tejados, recuperado pinturas murales de hace un siglo, reconstruido una escalera de caracol y podado árboles centenarios. Y todo para recobrar el esplendor que la casa Fischer tenía hace un siglo. A penas quedan unos retoques y la también conocida como cortijo del Gobernador abrirá al público. En pocos meses este palacio-chalet, que se construyó entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, será la nueva sede del Instituto Andaluz de la Mujer y, almerienses y foráneos podrán, además de hacer diversos trámites, disfrutar de su arquitectura y de los jardines que cuidadosamente han recuperado para redescubrir las formas del máximo exponente del modernismo en Almería.

Pero hay que remontarse a 1872 para conocer la historia de esta casa que, hay que decir, siempre ha estado vinculada a la figura de la mujer. Ese año Hermann Federico Fischer fue nombrado en Málaga cónsul de Dinamarca, Rusia, Alemania y Francia. Era miembro de una amplia familia danesa de 16 hermanos que se dedicaba a la comercialización de madera. Con intención de ampliar negocios y mercados Fischer viaja al sur de España y se instala primeramente en Málaga y posteriormente en Almería para comerciar con aceite de oliva y después con uva de mesa, concretamente con la tan apreciada uva de Ohanes.

No es hasta unos años después cuando se casa con Cecilia Johanne. El matrimonio tiene tres hijos, aunque uno de ellos muere con apenas tres meses. En 1888 Cecilia se desnuca tras caer de su caballo y su marido decide entonces homenajear a su esposa construyendo el cortijo. Y es por eso que la cara de Cecilia decora los capiteles de las columnas del edificio. Además hay otros elementos como las rosas y en general las flores que se reparten por los techos del chalet como símbolo del aprecio y amor que Fischer tenía por su esposa.

«La presencia femenina en la casa no solo se representa en Cecilia, porque años después de la muerte de la esposa de Fischer llegó a la casa un ama de llaves de la cual se enamoraron tanto el padre como los dos hijos de éste, aunque finalmente decidió casarse con el cabeza de la familia tras algunos enfrentamientos entre los tres miembros de la familia», explica Ramón de Torres López, arquitecto redactor del proyecto y director de las obras de la casa Fischer, que además conocer a la perfección la historia y la arquitectura, también sabe algunas anécdotas que ocurrieron en este inmueble.

El valor del cortijo

El diseño arquitectónico de esta vivienda es especial. «Es el edificio modernista más importante de Almería que entremezcla la tradición de la arquitectura del norte de Europa con la local», explicó el arquitecto. De hecho según Ramón de Torres el diseño del interior de la vivienda representa una ciudad en si misma. «El patio de luces y la ciudad se reproduce en el interior de la casa, también tiene elementos que aproximan a Almería a la arquitectura del norte de África», añadió el arquitecto.

La casa Fischer ha recurrido a la denominada «ecorrestauración» y para ello han hecho uso de las nuevas tecnologías. «La empresa Sacyr respetó desde el primer momento los elementos para la restauración y esto ha dado lugar a resultados de calidad gracias también a un buen trabajo en equipo», añadió el director de las obras. Desde la empresa asimismo han mostrado satisfacción con el trabajo hecho. «El proyecto estaba muy bien definido y hemos cumplido con los plazos», apostilló por su parte Alfonso Solís, jefe de obra.

El antiguo cortijo del Gobernador se levanta sobre una finca que se extiende en más de trece hectáreas. Este espacio se sitúa en el Paseo de la Caridad de la capital almeriense que justamente marcaba los límites de la ciudad por aquel entonces. «Con el crecimiento urbanístico el palacio se ha introducido plenamente en la ciudad», añadió el arquitecto.

Sin duda se trata de una joya arquitectónica que tiene elementos que, todavía hoy, parecen trasladar a quienes los observan a otras épocas. Arcos, ventanas cubiertas de guardapolvos, frisos cerámicos bordeando la fachadas, diferentes tipos de suelo con madera y baldosa en las distintas estancias y chimeneas que se mantienen tal y como las construyeron, salvo una que robaron y han reproducido estrictamente. Tal y como refleja Ramón de Torres López, unos detalles historicistas son la presencia de una torre lateral o la escalinata principal de acceso. Asimismo puntualiza que es un detalle compositivo relacionado con la tradición de la vivienda señorial almeriense el organizar interiormente edificio en torno a un gran espacio cubierto a modo de patio, como elemento de iluminación y circulación.

Flores y pinturas

Los motivos vegetales están más que presentes en toda la casa. Los techos son sin duda los que mayor trabajo han dado a las restauradoras. «Todas las obras especializadas las han hecho mujeres», apuntó el arquitecto y director de la obra. Desde descubrir y restaurar las pinturas murales, la carpintería o el desmontaje de los techos, y esto último sin duda ha sido lo más complicado. «Hemos tenido que desmontar los techos para poder arreglarlos, y volver a montarlos ha sido complicado porque hemos tenido que ajustar todo a la perfección para que pudiera volver a su sitio», explicó María Barca Domenech quien confirmó haber tenido mucho trabajo con la recuperación de las pinturas. «En ocasiones nos hemos encontrado hasta ocho capas de pintura de distintos tipos que estaban sobre pintura al agua, que era la original», explicó la responsable de restauración de pinturas murales y bienes inmuebles, quien también manifestó haberse encontrado con pinturas 'imprevistas' así como con unas inscripciones. En lo que respecta a las ventanas y puertas también han mantenido y recuperado la madera así como los herrajes que también son los originales.

Otro elemento que asimismo fue desmontado y recuperado fue la vidriera por la que entra mucha de la luz que ilumina el centro del patio de luces. Asimismo lograron devolver todo su esplendor a la escalera de caracol construida como acceso auxiliar a todas las plantas de la casa y que llega hasta el terrado del cortijo, desde donde se puede contemplar los jardines que rodean la casa, pero también la ciudad al completo.

La paleta del pintor

El toque final de la casa sin duda lo pone el jardín. La casa se rodea de vegetación que le da si cabe un halo más señorial y misterioso. Árboles centenarios se cruzan con plantas aromáticas y pequeños senderos que permiten, a quien lo visite, disfrutar de los olores y los colores. «Después de realizar una poda, tuvimos que adecuar esta finca que antes era agrícola pues en ella se cultivó durante muchos años uva de Ohanes», puntualizó María del Mar Verdejo Coto, ingeniara técnica agrícola especialista en jardinería quien se inspiró en una paleta de pintor para 'manchar' con plantas de aromáticas y mediterráneas el jardín.

Cada balate cuenta con piedras de la zona y las palmeras presiden este espacio que comparten con ficus y pinos. Un espacio que muy pronto podrán disfrutar aquellos que se acerquen a ver la casa Fischer.

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