«El cambio climático es el gran engaño de comienzos de este siglo XXI»

El autor de 'Ozono: la catástrofe que no llega' revolucionó ayer el Curso de Verano de Gádor desterrando el mito del 'cambio global' Antón Uriarte Catedrático de Geografía de la UPV

ALBA FERRIALMERÍA.
Uriarte es uno de los más destacados 'escépticos' del calentamiento entre los científicos españoles. ::                             IDEAL/
Uriarte es uno de los más destacados 'escépticos' del calentamiento entre los científicos españoles. :: IDEAL

Y con él llegó la polémica. La conferencia más controvertida del Curso de Verano 'Meteorología, clima y cambio climático: mitos y realidades' que se celebra hasta hoy en Gádor, vino de la mano de Antón Uriarte. Este catedrático de Geografía Física de la Universidad del País Vasco es conocido en la comunidad científica por su escepticismo, y por su defensa de que el cambio climático no merece la atención, y sobre todo el temor, que despierta desde hace años. El título de su conferencia, 'Cambio climático: miscelánea para catastrofistas', no deja lugar a dudas de su posición, en las antípodas del discurso imperante. Uriarte, que apoya su tesis en datos de la NASA, explica a IDEAL por qué hay que desterrar la 'esquizofrenia' colectiva en torno al calentamiento del planeta.

-¿Cuál es la tesis que defiende?

-Lo que yo defiendo es que puede decirse que es una exageración el interés que ahora muestra el cambio climático; que no es tan catastrófico como se anuncia: y que tampoco está bien demostrado que sea el CO2 el culpable del calentamiento del planeta.

- ¿Se considera un negacionista del cambio climático?

- No, la palabra negacionista no me gusta. Además, somos precisamente los escépticos los que creemos que el clima está cambiando siempre, que no es que haya cambiado en el último siglo. Lo que si negamos es que esté demostrado que el CO2 sea el causante del último de estos cambios.

- ¿Cuál es, entonces, la causa del calentamiento?

- Por causas que desconocemos, hay cambios naturales en la nubosidad del planeta, cambios en las corrientes oceánicas, cambios en la intensidad solar, ... Desconocemos mucho, y resulta políticamente correcto echar la culpa de todo al C02, pero no es así. A modo de ejemplo, el cambio que se produjo entre 1910 y 1940, no pudo ser debido al CO2, y sin embargo, hubo un calentamiento de unas tres décimas que son las mismas que ha habido desde 1975 hasta el 98. Luego ha habido épocas en que ha aumentado el C02, por ejemplo, entre el año 45 y el 75, y no hubo calentamiento de la tierra.

- ¿Qué parte de responsabilidad tiene el ser humano en la subida de grados?

- Bueno, hay que decir que un pequeño calentamiento del planeta no tiene por qué ser malo, ya que puede llevar a más lluvias y más humedad. Es cierto que el C02 calienta, eso no lo negamos los escépticos, pero calienta en muy pequeña proporción, y eso lo sabemos todos. El calentamiento mayor de los modelos - climáticos - no se basa tampoco en el CO2, sino en efectos colaterales del aumento de la humedad. En cuanto al hombre, sí dejamos nuestra huella en la atmósfera, pero es pequeña en importancia.

- ¿El aumento de la temperatura no es, entonces, para estar preocupados?

- Exactamente. Se suele decir que es un calentamiento acelerado, pero no es así. La realidad es que desde el año 98 estamos con alta temperatura con respecto a los últimos siglos, pero es que venimos de una edad peor, que es la pequeña Edad del Hielo del siglo XVII y XVIII, y desde entonces, nos estamos recuperando.

- ¿El avance de la desertificación es también un mito?

- Es totalmente falso que los desiertos estén avanzando. En el más importante, que es el de la franja del Sahel, las lluvias están aumentando desde los años 80. Hubo una sequía importante en los 70 y 80, sí, pero fue más debido a que el mar estaba frío y evaporaba poco, que al calentamiento.

- Medidas gubernamentales, protocolo de Kioto... ¿Qué hay detrás de todo eso?

- Son medidas basadas en la ignorancia de los políticos. También es un oportunismo, porque ahora mismo es mas oportuno poner tasas al carbono, que es lo que se usa, y favorecer a las grandes empresas que se están viendo beneficiadas por las cuotas de emisión. (Cabe recordar que existe un mercado de compra-venta de derechos de emisión de CO2 por parte de empresas y gobiernos).

- ¿Tanto contaminamos?

- No. Además, en realidad el C02 no es un contaminante: de cada 100.000 moléculas de nitrógeno y oxígeno que hay en el aire, cada cinco años añadimos una de CO2. Vale, eso puede producir un calentamiento, pero contaminar nunca: el C02 es el aire que respiramos.

- ¿Considera el cambio climático como el gran engaño de esta década?

- Creo que sí, que es el gran engaño de esta década, de comienzos del XXI, y también de finales del XX, pero afortunadamente hay cada vez más gente que está abriendo los ojos.

- No debe de ser fácil mantener ese discurso...

- No, no es nada fácil, se nos margina bastante, o nos responden con agresividad, o nos denigran, o desprecian. Se da en todos los niveles.

- ¿Ha cobrado fuerza la corriente de escépticos? ¿Hay ya menos consenso en torno al tema climático?

- Sí, pero los grandes partidos políticos siguen teniendo mucho miedo al cambio, al cambio de lo que han apoyado siempre: por eso siguen manteniendo que el C02 es muy malo, que hay que ir hacia la economía baja en carbono.

- ¿Cree que dentro de 20 años se hablará de cambio climático?

- Yo espero que no. Cada vez hay más gente que atiende a los datos, a las gráficas, que piensa que son 30 centímetros lo que hemos subido: uno lo piensa, y no ve que 30 centímetros sean nada, ni que pueda asustar a nadie, a pesar de que los últimos en convencerse sean los partidos políticos.

- ¿Cómo tranquilizar a esos 'catastrofistas' de los que habla?

- Los catastrofistas se ponen nerviosos cuando se les dice que su catástrofe no es tal, porque hay gente que necesita creer en ello, y utiliza al cambio global como la madre de todas las catástrofes. Pero hay que demostrar con mapas, gráficos, etc. que no es para tanto, que los glaciares no se licúan tanto, que muere mucha más gente de frío que de calor, y que una serie de catástrofes anunciadas no son ciertas con los datos reales.