Burguesía artística almeriense

La exposición logra reunir medio centenar de cuadros de dieciséis artistas del último cuarto del XIX y primero del XX El Patio de Luces de la Diputación muestra a 'los pintores de la modernidad'

I-F. AALMERÍA.
Una fotógrafa capta la imagen de un cuadro y, a la derecha, varias obras a la espera de ser instaladas en los paneles. ::                             M. MANZANO/
Una fotógrafa capta la imagen de un cuadro y, a la derecha, varias obras a la espera de ser instaladas en los paneles. :: M. MANZANO

Metidos en movimientos más actuales -o solamente en en algunos- durante los últimos sesenta años aproximadamente y tan metidos que no quedaba tiempo ni espacio para otras tendencias, la exposición que esta tarde se inaugura en el Patio de Luces viene a cubrir un vacío que la mirada artística pictórica, sobre todo- de la provincia había dejado de lado. La visión cotidiana de algunas de esas obras en la faena cotidiana, por otra parte, podría haber ayudado a ese alejamiento. Y, como ha ocurrido, aunque en relación con otra época, con la exposición clausurada hace unos días en el Museo Arqueológico de Almería, constituye toda una revelación para el público, con independencia de su nivel de afición a la pintura.

'El impacto creador de la burguesía almeriense. La pintura de la modernidad (1850 - 1930)' ha conseguido reunir 55 obras de dieciséis autores. Retratos -más o menos reales- centran casi de manera monográfica la temática y con variedad de formatos. Origen y residencia almeriense (capital, Gádor, Pulpí, entre otras localidades) constituye el principal rasgo común de los artistas, aunque Giuliani sea de nacionalidad italiana y José María Tamayo se relacione con Úbeda (Jaén).

Negociaciones

Unos nueve meses de trabajo han ocupado las gestiones para haber podido llegar a reunir las obras expuestas. Los conocimientos personales del comisario, las relaciones familiares, el recorrido por las distintas instituciones locales y provinciales así como las visitas a domicilios particulares han posibilitado llegar a esta muestra, según manifestó ayer su comisario, José Jaime Capel Molina, que ya tiene en su curriculum como comisario de Artes Plásticas y Audiovisuales de la UAL la exposición sobre Rafael Penagos, que pudo verse hace unos años en el Centro de Arte Museo de Almería (CAMA).

«No se han dado problemas en cuanto a la cesión de los cuadros que están aquí, pero hay otros muchos que no están aquí», precisó en alusión a las posibles ausencias al mismo tiempo que destacaba los esfuerzos para lograr algunas de los exhibidos. Señaló, entre otros ejemplos, los cinco meses de negociación con la Universidad Complutense, de Madrid, para conseguir 'Alfonso XIII, joven', de José Díaz Molina, para el que posó dos jornadas. Se encuentra en la Sala de Juntas de la Facultad de Derecho.

Reconocimientos

Los lazos familiares que unen al comisario con ese autor están en la base del hecho de que el cuadro presida la exposición al igual que algunos otros hayan llegado como fruto de la labor de rescate que ha llevado a cabo con sus propios familiares. Son varias las obras que responden a regalos que los propios pintores hicieron a instituciones, en concreto a la Diputación Provincial, como reconocimiento por las becas que les habían concedido para ir a estudiar a otros países. Aunque no se trate exactamente del mismo origen, una de las obras de Antonio Bedmar Iribarne que se exponen pertenece a la Universidad tras haber sido donada por el acuarelista Julio Visconti.

La limitación por fechas del periodo creativo elegido, tan subjetiva como puede serlo cualquier otro criterio, es uno de los motivos que aporta José Jaime Capel Molina para justificar la presencia, aunque resulte un tanto testimonial, de José Moncada Calvache y José Gómez Abad, tal vez los más populares en estos momentos de los dieciséis artistas seleccionados. «Eran jóvenes en el año 1936 y habían irrumpido con fuerza en el panorama artístico almeriense. Están representados por bodegones», indicó. -

Costumbrismo

Como se demostró en la reciente exposición sobre las vanguardias y como puede comprobarse en la arquitectura, los pintores almerienses de esos años están en consonancia con su época, pero aportan rasgos personales. Entran en la línea del realismo que se practica en toda España como reacción contra la anterior pintura romántica de tal manera que el idealismo de ésta se cambia por un objetivismo a ras del suelo, derivado de la observacíón y y de la experimentación, en aquellos.

El rasgo almeriense viene provocado por el papel que juega en la creación artística la burguesía (minería, uva), al querer demostrar en estos cuadros el poder del que disponen y el estatus logrado, pero, como unos recién llegados en cierto modo, mantienen un provincianismo que provoca los atisbos de costumbrismo e incluso de un débil romanticismo, según ha comentado José Jaime Capel Molina. La exposición termina con algunas piezas que se enmarcan en el Arte Decó y en el Art Nouveau y, en memoria de su padre, presenta el cartel que diseño para la Feria de 1933.

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