Internacionalización: una filosofía de vida

Internacionalización: una filosofía de vida

Dos ex estudiantes con becas en el extranjero, una representante de la Cámara y un vicerrector de la UAL analizan las implicaciones de la internacionalización universitaria

VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRU ALMERÍA

Internacionalizar o no internacionalizar; ésa es la cuestión. Y ése ha sido el asunto alrededor del que ha girado la tercera de las mesas de trabajo que, con motivo del 25 aniversario de la Universidad de Almería, está desarrollando tanto ésta como Diario IDEAL.

Esta tercera mesa se centraba, por tanto, en la internacionalización, como concepto educativo y formativo, pero también como filosofía de vida, como palanca impulsora del desarrollo empresarial y económico, como elemento de transformación social y, por supuesto, como filosofía de vida.

Una mesa de trabajo en la que, junto al delegado en Almería de Diario IDEAL, Ángel Iturbide, comparecían el vicerrector de Internacionalización de la UAL, Julián Cuevas; Laura Da Silva, estudiante de matemáticas en su día, máster en Técnicas Informáticas Avanzadas, residente en Londres como freelance en gestión e datos; Inmaculada Jurado, del área de Internacionalización de la Cámara de Comercio de Almería; y Jorge Moreno, ex alumno de la Universidad, emprendedor y estudiante formado en parte en China y, hoy en día, socio directivo de la empresa Twenix.

La desinformación es el elemento que los ex estudiantes señalan como punto a mejorar Julián Cuevas | Vicerrector Internacionalización de la Universidad de Almería

Convencidos

Cuatro voces, sin duda, autorizadas para hablar de internacionalización, de sus beneficios, de su conveniencia social, económica, personal, formativa y cultural y para explicar experiencias y puntos de vista.

Y a la cabeza del máximo convencimiento, Julián Cuevas, vicerrector al frente de un vicerrectorado centrado exclusivamente en ello y un convencidísimo de la necesidad de ir más allá de las fronteras, estén éstas donde estén.

El propio Cuevas reconocía que «de la internacionalización no hay que convencer a nadie. Todos somos xenófilos. En mi ámbito, el universitario, aunque tenemos un claro empeño de trascender las barreras del Campus hacia el resto de la ciudad, puesto que hay que hacer retornos, la internacionalización sin duda es una herramienta para devolver lo que la sociedad nos da.

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La internacionalización también es el día a día para Inmaculada Jurado, una profesional que ha hecho de ello su vida y que trabaja colaborando con empresas para afrontar procesos internacionales, desde su puesto en la Cámara de Comercio.

«En su opinión, desde el punto de vista de la actividad internacional en el mundo empresarial, hemos empezado a crear departamentos de internacional, pero hay empresas que ya nacen con el germen de lo internacional, debido a la idiosincrasia de sus productos y servicios. Es inherente a la empresa. Hoy nadie se plantea no tener departamentos de recursos humanos y lo mismo pasa con la internacionalización. En el ámbito en el que nosotros trabajamos, la pequeña y mediana empresa, entendemos que cualquiera debe y tiene la oportunidad de vender en cualquier parte del mundo. Tiene que estar preparado y manejar los resortes para afrontar cualquier reto de ese tipo. Es como si vendes a tu vecino. La diferencia son tres o cuatro papeles más. Es sorprendente cómo se mueve el mundo empresarial en el día de hoy».

Dos intrépidos ejemplos

No menos claro lo tiene Jorge Moreno, hoy socio que dirige una exitosa empresa que aúna idiomas y tecnología, Twenix, pero en su día estudiante universitario que apostó por continuar su formación en China, adonde llegó sin apenas información ni conocimiento de aquella cultura, dispuesto a un 'salto al vacío' con el que pretendía seguir creciendo en todos los sentidos.

Sin duda, hoy en día hay que catalogar la experiencia como 'prueba superada'. Él reconoce que «en el tema del desafío, depende del país al que te quieras ir. Cuando yo me fui a China, muchos nos dijeron locos. La gente estaba acostumbrada a irse a Polonia, Italia y otros lugares más cercanos y próximos culturalmente. Irse a China es un gran desafío. Yo creo que para la universidad debe ser casi obligatorio, para afrontarlo como gran reto».

Por su parte, María Laura Da Silva es un claro caso de 'nacida para internacionalizarse'. De padre portugués y madre española, ambos se conocieron en Alemania. «Ahí surge mi inquietud. Cuando hacía matemáticas, quería ir a Alemania y aprender el idioma. Una vez que te vas fuera, difícilmente te quieres quedar en un sitio. Estuve haciendo investigación, con una estancia en Dublín, otra en Edimburgo, surgió una opción de estar tres años y medio en Dublín y decidí un cambio para irme a Londres, donde llevo dos años y medios. La mesa de trabajo estuvo llena de testimonios personales y profesionales sobre casos relacionados con la internacionalización.

El vicerrector de la UAL contaba que «para los estudiantes, en los últimos años ha sido un acto casi natural hacer movilidad en Europa a través de Erasmus. Los mayores desafíos es cuando te vas a Asia, que para mí es una apuesta internacional. El programa Erasmus se ha abierto a Asia también. Existen otras becas con financiación propia, pero Erasmus ya está en Asia. Entre los múltiples beneficios que se obtienen con la movilidad e internacionalización es una empleabilidad multiplicada por dos».

Cuevas reconocía que «los inoculados con el virus de la internacionalización, que somos como una secta, repetimos. El que se ha ido, repite. Los programas nuestros llegan a permitir hasta tres años en el extranjero».

Una opinión coincidente con la de Jorge Moreno, que asegura que «una vez que te vas quieres repetir. Cuando volví de China, me fui a Holanda. Cuando dije que me quería ir fuera, poco más y me echan de casa porque en mi familia no había habido esa experiencia. Ahora llevo dos años en España y ahora me está picando el irme a Estados Unidos. Yo mi trabajo lo puedo realizar desde cualquier sitio».

Por su parte, desde la Cámara, Inma Jurado reconocía que «cada día nos encontramos un problema en las empresas, que no tienen personal capacitado para afrontar un proceso de internacionalización: por el idioma, la casuística, etc. Yo cuando coincidí fuera con otros Erasmus, todos sabían que ninguno volvería a casa, salvo yo».

A los alumnos, Julián explica «muchas veces que Europa es nuestra casa. Las low cost nos permiten ir a casa en un fin de semana. Para mí el Programa Erasmus ha sido absolutamente exitoso en el sentido de que, de un modo natural, los alumnos se mueven sin problemas».

Por su parte, Inma Jurado concluía afirmando que «Almería, que es la mayor exportadora de Andalucía, sobre todo con productos hortofrutícolas y temas de yesos y piedra natural. Yo creo que Almería es portadora del germen de la internacionalización. Yo me siento muy orgullosa cuando veo empresas por ahí y que son de Almería. Tenemos un concepto de la calidad y del servicio importante, somos muy serios en el ámbito del trabajo internacional».

Tras un agradable y productivo rato de trabajo, de más de dos horas, todos los integrantes de la mesa coincidieron en algo: internacionalizarse no es una opción; es la clave.