«Sería una gran noticia que se implantara el Grado de Comunicación porque una universidad sin esos estudios será siempre una universidadcon carencias»

El profesor Jesús Baca Martín en dos imágenes en el campus de la Universidad de Almería./ RAFA CASTAÑO Y GRANADOS
El profesor Jesús Baca Martín en dos imágenes en el campus de la Universidad de Almería. / RAFA CASTAÑO Y GRANADOS

Jesús Baca Martín, profesor de Procesos y Medios de Comunicación | «El Paseo de Almería era el estadio en el que se practicaba el deporte favorito de los almerienses: el saludo, y ya se ha perdido»

JOSÉ MARÍA GRANADOS ALMERÍA

Al cuarto hijo de la familia Baca Martín le correspondió ser almeriense nacido en Guadix porque en el curso escolar 1962/63 al cabeza de familia lo habían trasladado unos cuantos kilómetros más allá de la linde provincial para que diera clase en el colegio del municipio vecino y porque «los almerienses también nacemos donde queremos». Al curso siguiente la familia ya tenía que cruzar a diario la Rambla de Almería si bien el entonces benjamín -luego llegarían dos hermanos más para destronarlo- empezaba a acumular recuerdos: «El primero que tengo es el de la estación de trenes de Almería donde estaba para despedir a mi abuela. Fue un pequeño drama porque no quería que se fuera y creo que ligué la estación del tren a las despedidas. Tenía tres o cuatro años y se ha quedado como un recuerdo vivo debido al sufrimiento que tuve ese día».

-¿Y de la Almería de entonces, qué le ha quedado?

-Sin duda el colegio Madre de la Luz. Soy de la tercera promoción de ese centro piloto y experimental que siempre me pareció como algo excelente y excepcional y que efectivamente lo era. Con el tiempo se confirma que esa impresión que tenías cuando estabas en él era real. Conoces después una serie de datos sobre supuesta en marcha, descubres que hasta se eligieron sus profesores a dedo con el objetivo de que fuera un colegio especial. Y lo fue. Los que fuimos alumnos nos seguimos reuniendo y coincidimos en eso, en que efectivamente el colegio era así y eso ha sido muy importante para los que estuvimos en él.

-¿Y de la ciudad?

-Yo recuerdo la Almería de los primeros años de los setenta como una ciudad dividida por ese costurón de la Rambla y como un lugar con precariedad pero a la vez en el inicio de una bonanza económica. Se veía que la sociedad iba a más y que se empezaba a vivir con expectativas.

-¿Y también lo ha confirmado con el paso del tiempo?

-Ha habido un cambio espectacular respecto a lo que Almería era en mi niñez y en mis primeros años de juventud. Pertenezco a una generación eminentemente democrática en el sentido de que crecí con ella y Almería empezó a desarrollarse desde ese espíritu democrático que todo lo podía y superaba. Ahora, en cambio, asistimos a una nueva etapa en la que aparece uno de los graves problemas de la democracia como es la profesionalización de la política y hay que superarlo desde las ideas y con nuevos retos e ilusiones.

-¿Existe el político profesional?

-La dinámica de la política en democracia ha derivado a lo profesional y esto es un problema porque se puede dar el caso de contar con políticos con carencias de conocimiento social y eso lo convierte en más dependiente que lo pueda ser un profesional que se dedica provisionalmente a la política y que quiere gestionar lo público desde su propia experiencia profesional.

-¿Contempla esa posibilidad desde su profesión?

-Nunca hay que descartar nada. Lo que digo es que esa debe ser la tendencia a tenor de lo que está pasando y que todo el mundo ya conoce a través de los medios de comunicación. Hay un exceso de profesionales de la política y un déficit de profesionales en la política. Un político no puede actuar como un funcionario.

Comunicación

-Como profesor de Procesos y Medios y como uno de los promotores de los futuros estudios universitarios de Comunicación, ¿en qué fase se encuentra la oferta del grado?

- Ya hay una propuesta realizada desde la Facultad de Humanidades sobre la implantación del Grado de Comunicación en la Universidad de Almería. Es algo en lo que se viene trabajando desde hace tiempo. Hay un germen, una raíz que es el Máster en Comunicación Social y el éxito que, desde su implantación, ha venido teniendo.

-¿Cree necesario esos estudios?

- Opino que una universidad sin estudios de Comunicación es una universidad con carencias. La comunicación es algo tangencial a todas las disciplinas y para Almería sería una gran noticia su implantación.

-¿Qué hay que hacer, esperar?

- En 2020 puede estar perfectamente. Eso sí, lo importante sería singularizar esos estudios de comunicación. Implantarlos para desarrollar un plan de estudios adecuado porque no hay que copiar ninguno de los planes existentes, sino crear algo distinto, que sea diferente y que realmente distinga ese grado.

-¿Eso es posible?

- Creo que la Universidad de Almería y su rector, Carmelo Rodríguez, es lo que buscan. La Ual persigue la distinción en sus estudios y creo sinceramente que van a impulsar este Grado con un plan de estudios moderno, diferente y de calidad.

-¿No tiene dudas al respecto?

- Confío en que será así. Cada vez hay más interrelación entre la Universidad y la sociedad almeriense y la Ual es un motor muy importante de la provincia.

-¿No habrá paso atrás?

- Se aprobó un título y en la actualidad están en marcha los mecanismos que pueden hacerlo realidad. Que llegue en 2020 es el reto que debemos asumir para conseguirlo.

-¿No pasará como ha pasado con tantas cosas a lo largo de la historia de Almería?

- Es cierto que en ocasiones en Almería ha faltado empuje y dinamismo y que esto ha frenado proyectos y nos ha llevado a una cierta involución. Lo estamos viendo a otros niveles, en la propia ciudad y en la provincia, pero no va a pasar en la Universidad.

Ciudadanía

-¿Cómo ve el futuro de Almería?

- El futuro de Almería va a depender de todos nosotros. Soy optimista, pero también realista al pensar que la gente es la que hace su futuro. Hay que hacer una ciudad más dinámica y para ello debemos movilizarnos más como ciudadanos. Hay que exigir más de lo que lo hacemos.

-Vamos, lo de siempre...

- Los ciudadanos pedimos que las cosas funcionen y que se haga una buena gestión de lo público. Demandamos eficacia y honradez. Los que gestionan han de saber que la clave de todo está en resolver los problemas y que para ello hay que ir por un camino diferente a la confrontación. Tenemos una responsabilidad colectiva, pero también individual. Se debe mirar siempre el bien de la mayoría y tener un objetivo siempre en mente, el bienestar de los ciudadanos. Cuando una cosa es buena para la mayoría hay que apoyarla. Es inadmisible esa guerra entre administraciones por el simple hecho de que hay que colgarse una medalla.

-Tampoco es que ayuden mucho los almerienses de a pie...

- Necesitamos cambiar esa mentalidad de esperar a que lleguen las cosas. Somos algo conformistas y si queremos avanzar hay que hacerlo y tener una conciencia social almeriense. Es mejor intentar cosas que no hacer nada y hay que conseguir mover Almería.

-¿No será todo un simple problema de educación?

-Ese conformismo está ahí. Quizá no se ha adquirido mediante la educación una conciencia crítica que nos mueva. La verdad es que el sistema educativo no se ha asentado porque en muy pocos años se han realizado demasiados cambios y no siempre se ha llegado a completar un ciclo en esos cambios, por lo que no sabemos los resultados que se habrían obtenido. Pero sí, la educación es esencial para que se abran los ojos y tener esa capacidad crítica que hoy en día se echa de menos entre los almerienses.

-¿Hemos perdido algo por ser así?

-Seguro que cada uno de nosotros podemos recordar algo que ya no existe o que no nos ha llegado por ser como hemos venido siendo hasta ahora.

-¿Puede concretar algo más, señalar una de las pérdidas que más le han podido doler como almeriense?

-Por ejemplo, la capital almeriense ha sido siempre una ciudad muy concéntrica en la que el Paseo de Almería era el estadio donde se practicaba el deporte favorito de los almerienses: el saludo. Y se ha perdido. La esencia de Almería estaba en el desarrollo del comercio y la pérdida del centro como tal la ha desvirtuado.

-¿Qué se puede hacer?

-Hay que recuperar ese espacio con imaginación. Llenarlo de actividades y que la iniciativa privada tenga un papel importante en esa recuperación. Antes se contaba con ofertas comerciales y de ocio que hacían que la gente se moviera, se saludara en el Paseo. Ahora hay que recuperar lo que se ha dejado perder. Antes íbamos al cine al centro, salíamos y había una ciudad viva y con oferta. Ahora solo se va al centro a hacer alguna gestión y a disfrutar de nuestra hostelería, pero eso no garantiza el futuro, tan solo mantiene la agonía.

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