El Tribunal Administrativo abre la puerta a que Garrucha salga del servicio de Galasa

Sede de la empresa pública Gestión de Aguas del Levante Almeriense, Galasa . /R. I.
Sede de la empresa pública Gestión de Aguas del Levante Almeriense, Galasa . / R. I.

El órgano considera que Galasa no puede recurrir contra una licitación municipal a la que no puede concurrir por ser una empresa pública del propio Consistorio

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

Garrucha ya tiene vía libre para continuar con el proceso de concurso público de los servicios municipales del ciclo integral del agua y abandonar, de este modo, la empresa pública Gestión de Aguas del Levante Almeriense (Galasa). El Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales de Andalucía, un organismo administrativo que dirime las disensiones en materia de concursos públicos, ha desechado el recurso presentado por la empresa pública provincial, cuyo accionariado lidera la Diputación Provincial de Almería (53,47% de las participaciones) al considerar, de plano, que dicha empresa «carece de legitimación» para presentar un recurso como el elevado.

Según argumenta el tribunal administrativo en una sentencia a la que ha tenido acceso IDEAL, la razón a esta incapacidad para presentarse como afectada y recurrir deviene de la propia participación en sus órganos sociales del Ayuntamiento de Garrucha, propietario del 3,76% de las acciones de la entidad, lo que convierte en una 'pata' del propio Consistorio. Pero también en su condición de ente instrumental para la prestación del servicio de forma directa -y no indirecta, como ahora pretende Garrucha-.

Según detalla el órgano administrativo en su sentencia, que puede ser recurrida ante los tribunales ordinarios de lo Contencioso-Administrativo, Galasa no puede actuar contra la decisión del Consistorio, entre otros motivos, por uno tan básico como que es el propio Ayuntamiento el que debe decidir cómo se prestan los servicios de su competencia y nadie puede interponerse ante esta decisión.

Es por ello que el tribunal advierte de que hasta el momento el servicio municipal de aguas se prestaba «de forma directa» por parte del Ayuntamiento de Garrucha «a través de una sociedad de derecho privado cuyo capital es en su totalidad de titularidad pública», Galasa, parte de la cual es propiedad del propio Consistorio. Lo hacía de este modo por una decisión municipal: la de prestar servicios de forma directa a través de una empresa pública parcialmente suya. Sin embargo, el Consistorio puede cambiar el modo en que presta sus servicios cuando quiera. Es por ello que la decisión del Consistorio garruchero de cambiar el modo de gestión del servicio pasando a una modalidad de gestión indirecta -en concesión a una empresa pública- es inapelable en el fondo.

«En definitiva, el Ayuntamiento pretende gestionar el servicio de forma indirecta a través de un contrato de concesión de servicios sin que este Tribunal pueda prejuzgar las actuaciones sobre el cambio de la forma de gestión realizadas por la mencionada Corporación local», advierte la sentencia.

Al margen de este argumento de base, también deniega la capacidad de recurso basando su decisión varios elementos. El primero es que al haber decidido el Ayuntamiento que la gestión sea indirecta, Galasa no puede ni tan siquiera presentarse a a licitación ya que no deja de ser un ente instrumental del propio ayuntamiento. «A la hora de prestar los servicios públicos de su competencia, los ayuntamientos han de adoptar la decisión de hacerlo de forma directa o de forma indirecta. En el supuesto de que hayan optado por la gestión directa, a través de una sociedad mercantil municipal, si con posterioridad cambia de criterio decidiendo prestarlo de forma indirecta y convocando una licitación, es evidente que la sociedad mercantil municipal que venía prestándolo no puede concurrir a la misma», explica el organismo.

Pero es que, además, el que la empresa pública concurriese a la licitación supondría infringir «el principio de igualdad de trato entre entidades licitadoras» ya que, al ser en parte propiedad del Consistorio garruchero, «dicha empresa estaría en una clara situación de ventaja». «Procede, pues, la inadmisión del recurso [...] al constar de modo inequívoco y manifiesto la falta de legitimación de la entidad recurrente», confirma.

Cuatro ofertas

La resolución permite al Ayuntamiento de Garrucha continuar con el proceso de adjudicación y convocar la mesa de contratación que dirima cuál de las cuatro ofertas presentadas en su momento mantiene unas mejores condiciones para ser seleccionada en el concurso público. Por el momento, Garrucha se mantendrá como accionista de Galasa aunque le retire la prestación del servicio. En una situación similar se encuentra, por ejemplo, Vera, cuya gestión en materia de aguas está otorgada a la empresa Codeur pese a ser accionista de Galasa.

La decisión de Garrucha y el alumbramiento de la resolución del tribunal administrativo abre la puerta a que otros consistorios puedan operar de modo similar, si bien no ha habido por el momento ningún anuncio al respecto en ayuntamientos de la zona. Cabe recordar, no obstante, que Serón también salió de Galasa, prestándose actualmente el servicio de forma directa por el Consistorio, algo similar a lo que ocurrió en Lúcar.

Garrucha es uno de los municipios clave en la prestación del servicio de aguas mancomunado por Galasa. Sus condiciones físicas y sociales -un núcleo urbano único y densamente poblado y con un importante número de segundas viviendas- provocan, indican fuentes cercanas a la materia, que sea un municipio de fácil prestación y de alta rentabilidad, algo que no ocurre en otros municipios con núcleos dispersos.