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Un monumento en venta por 576.000 pesetas

El castillo fue un elemento defensivo importante frente a los ataques moriscos.
/APM
El castillo fue un elemento defensivo importante frente a los ataques moriscos. / APM

El Castillo de Gérgal, tras una larga historia como fortificación, fue subastado por el Estado en el año 1972 por una cantidad simbólica

J. L. PASCUAL ALMERÍA

El Castillo está situado en el paraje conocido como Puerta del Campo, donde la Rambla de Gérgal que ha ido encajonada se abre al valle, junto a la Carretera de Las Aneas y El Almendral, en un montículo. Del núcleo urbano de Gérgal desde el que se divisa por el norte y este, la Sierra de Filabres, la Rambla de Gérgal y la Loma Tablas que forma una impresionante muralla; por el sur el caserío, la vega, el valle y las montañas que lo rodean; por el oeste queda una pared de cerros alineados entre los que destaca la Ermita de Santo Sepulcro. Su planta es una nave central cuadrada que se levanta sobre una zona de roca pizarrosa, lleva adosados cuatro torreones circulares de 5 metros en las esquinas y otro torreón de forma ovalada y almenado para defender la entrada.

La nave central está almenada y tiene tres plantas. Los torreones o cubos de las esquinas están protegidos por casamatas, bóvedas muy resistentes para instalar piezas de artillería, de forma aparentemente cónica, pues desde lejos se aprecia su forma piramidal. Estas casamatas de tejados en punta son un modelo muy común en Castilla y pueden encontrarse también en Cuevas de Almanzora. Antiguamente poseía una capilla, almacén de granos y diezmos y horno de pan, estancia que se utilizaba como alojamiento de los criados. Su puerta de entrada se encuentra en la fachada de Poniente que da a la carretera de Las Aneas y su fachada principal está defendida por un bastión de planta semicircular formado por un muro almenado a modo de barbacana que no es original, pero que se ha integrado visualmente en el conjunto tras la restauración realizada al Castillo por su actual propietario.

Sus muros están hechos de mampostería, con piedras gruesas y sin labrar, principalmente lajas de pizarra en horizontal, material utilizado en las construcciones de la zona. Su función defensiva se aprecia en las troneras para armas de fuego portátiles que baten sus muros. La puerta de entrada está protegida con una ventana aspillerada y cadahalso, una estructura de tablas que sobresale. Al acceder se puede encontrar con un postigo en lugar de una puerta, por razones de seguridad, con una entrada en recodo protegida de la torre de acceso para evitar el impacto frontal de los disparos de la artillería enemiga. En su función defensiva utiliza también el principio de la compartimentación a distintos niveles, como se manifiesta en el patio previo al interior del Castillo y tras el postigo de acceso, y con la presencia de aspilleras en algunas habitaciones del interior. Es una antigua fortaleza que controlaba el territorio que domina durante la ocupación árabe y la posterior conquista castellana.

Las visitas estipuladas para un monumento BIC son de cuatro días al mes durante cuatro horas

Desde 1968 su propiedad ha ido cambiando con cierta frecuencia. Primero pasó a ser propiedad del Estado, que lo subastó cuatro años después por 576.000 pesetas. Desde ese momento su actual propietario fue acometiendo una serie de inversiones para mejorar su estado, un esfuerzo económico que, no obstante, luce poco, ya que las visitas están restringidas a lo que marca la legislación, es decir, cuatro días al mes y cuatro horas cada día, como el resto de monumentos BIC.

 

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