Expertos dicen que un gran porcentaje de exportación hortícola peligra con el Brexit

Juan Manuel García-Rojas, Eduardo Queipo y Pablo Renieblas./PITA
Juan Manuel García-Rojas, Eduardo Queipo y Pablo Renieblas. / PITA

El Parque Científico Tecnológico de Almería fue escenario ayer de una jornada en la que se habló de los efectos de la salida de Reino Unido de la UE

J. E. R.Almería

La incertidumbre del Brexit, tanto para los ciudadanos como para las empresas, más si cabe para entidades como las hortofrutícolas almerienses que mantienen un constante flujo de negocio con clientes de Reino Unido, se trató de abordar, planteando los efectos de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en una jornada organizada por Deloitte Legal, que tuvo lugar ayer en el Parque Científico Tecnológico de Almería (PITA).

El próximo 29 de marzo es la fecha fijada para que Gran Bretaña deje de ser miembro de la UE, a la que pertenece desde hace más de 40 años. El acuerdo firmado por la Comisión Europea y el Gobierno de Londres no lo aprobó a su vez el Parlamento Británico, abocando al país a un proceso de escisión Brexit duro.

Ante este panorama, expertos en la materia analizaron la cuestiones y expusieron inconvenientes y alternativas para las empresas almerienses. Así, para despejar todas las dudas relacionas con este proceso en ciernes, Eduardo Queipo, socio responsable de Fiscal en Andalucía Oriental; Pablo Renieblas, director de Deloitte Legal experto en Aduanas, Impuestos Especiales y Medioambientales; y Juan Manuel García-Rojas, asociado senior, expusieron las líneas generales de la jornada y hablaron sobre los efectos fiscales que el creciente proteccionismo de Estados Unidos y Reino Unido tendrá sobre el comercio exterior y el negocio de las empresas españolas más allá de nuestras fronteras.

Pablo Renieblas explicó que «las empresas comenzaron a internacionalizarse para superar la crisis económica y el Brexit ha puesto en peligro un mercado clave como es el Reino Unido». En este contexto, aquellas empresas más afectadas «serán probablemente aquellas que fabrican en diferentes países y que se han visto obligadas a cambiar su cadena logística de producción por completo previendo la salida de los británicos del circuito. A menos de 20 días, aún no se sabe qué va a pasar».

Los últimos acuerdos comerciales firmados por la Unión Europea (Canadá y Japón) tardaron en cerrarse cinco o seis años. «Esto ha sido excepcionalmente rápido. No se firmará un acuerdo similar con Reino Unido en año y medio, como se dice en los medios de comunicación. Es muy difícil que pase, la mayoría de expertos señala que no pasará», añadió Pablo Renieblas.

En clave nacional en general, y andaluza en particular, «probablemente el sector hortofrutícola, de gran peso aquí en Almería, y el vinícola, se encontrarán también entre los más afectados. Muchas empresas tienen en Reino Unido el 50% de su mercado, y éste peligra», incidió el director de Deloitte Legal.

Asimismo, Eduardo Queipo y Juan Manuel García-Rojas, analizaron los posibles impactos que va a provocar la salida de Gran Bretaña en la fiscalidad, a nivel de impuestos directos, indirectos y aduanas, de la empresa española. García-Rojas, señaló que «las empresas que comercian con Reino Unido deben realizar un análisis interno sobre los efectos del Brexit desde todas las perspectivas, porque de lo contrario, podrían no estar preparadas para afrontar de manera eficiente un Brexit duro».

Para Eduardo Queipo, «poder seguir operando en el mercado británico tras un Brexit duro, probablemente implique la necesidad de establecerse a efectos del IVA en Reino Unido. Debe tenerse en cuenta, por tanto, que dicho proceso podría durar más de tres meses, por lo que, según qué sector, una mala planificación dejaría a la empresa española fuera del mercado».

Las alternativas que se presentan pasan por la búsqueda de nuevos mercados. Perú o Chile, «son países sudamericanos con un potencial espectacular para exportar productos españoles», dijo Pablo Renieblas, explicando que «sus aduanas presentan unas condiciones excepcionales, al contrario de lo que ocurre en grandes países como Argentina o Colombia, con altos niveles de corrupción aduanera».

Asimismo, «Rusia y Turquía presentan grandes oportunidades comerciales para países europeos, pero la Unión no se fía de Moscú. Turquía, a su vez, se ha hartado de esperar a Europa y se está alineando con el eje ruso, donde ve más facilidades para hacer negocio».