Cada dos días, una persona acaba con su vida en la provincia

Recipiente con pastillas, un método empleado en intentos de suicidio./IDEAL
Recipiente con pastillas, un método empleado en intentos de suicidio. / IDEAL

Psiquiatras insisten en que se debe hablar más de este tema «tabú» durante la celebración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio

Alicia Amate
ALICIA AMATEALMERÍA

El suicidio es uno de los grandes «tabúes» de la sociedad actual. Sin embargo, a diario, los profesionales sanitarios de nuestros hospitales atienden nuevos casos de personas que intentan o consiguen quitarse la vida. En Almería, de acuerdo a los datos publicados por el Instituto de Cartografía y Estadística de Andalucía, se alcanzó el récord de personas fallecidas por este motivo en el año 2015 -último año registrado- con 187 casos. Esto es, uno cada dos días. De ellos, 155 eran varones. Una tónica, la de la prevalencia del sexo masculino, que se puede observar en el histórico de datos que recoge el mencionado organismo desde el comienzo del presente siglo XXI cuando, por cierto, acabaron con sus vidas medio centenar de personas en la provincia.

«Es un problema que preocupa de manera extraordinaria porque, aunque el porcentaje no es exagerado, sí que percibimos cierto repunte durante los años de crisis», apunta el director de la Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Salud Mental de Almería, Domingo Díaz del Peral. Eso sí, deja claro que las cifras son aproximadas dado que existen casos en los que no se puede certificar suicidio, como situaciones de fallecimientos por sobredosis o ciertos accidentes de tráfico.

Considera, asimismo, Díaz del Peral que «no se habla lo suficiente» sobre este «problema sanitario de primer rango» que se cobra «el doble de vidas que los accidentes de tráfico» en nuestro país y que «se puede superar con esperanza». Consciente de que acabar con esta estadística no es sencillo, sí que tienen claro los especialistas que «toda persona que se suicida tiene un problema psicológico» por lo que «hay aspectos en los que se puede ayudar» porque son muertes que «contaminan y perjudican a todo el entorno».

El 10 de septiembre, ayer, se celebró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Una efeméride que los profesionales sanitarios aprovecharon para hacer hincapié en la necesidad de trabajar en estrategias de prevención desde ámbitos como el sanitario, los servicios sociales, el educativo, el judicial, el laboral o los propios medios de comunicación. «Hay que hablar del suicidio, no novelarlo, no describir el método empleado e intentar facilitar un teléfono o un medio de atención rápida al suicida», así de claro tiene el director de Salud Mental de Almería sobre el papel que deben desempeñar los medios para contribuir a reducir este fenómeno que en todo el país se cobró más de 3.500 vidas en 2016, último año contabilizado por el Observatorio del Suicidio en España en base a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Por otro lado, destaca el director de Salud Mental almeriense que, más allá de los fallecimientos, los intentos de suicidio también tienen otras consecuencias no mortales como minusvalías provocadas por una caída o daños en ciertos órganos vitales tras la ingesta de determinados medicamentos. A este respecto, dentro de los protocolos de la UGC de Salud Mental de Almería existen dos modalidades de trabajo. La primera, para casos de tentativa grave en la que se hacen seguimientos al paciente y a todo su entorno «de manera voluntaria»; y una segunda, cuando se trata de suicidios consumados, en la que se habla con la familia afectada.

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