«Después de responsabilizarme de 52 bandas de música de la provincia lo dejé todo para construir réplicas a escala de barcos históricos en Gádor»

Foto principal, Liberto Amate Aguilera, en su mesa de trabajo junto al Santísima Trinidad, modelo en el que trabaja; en pequeño, con su amigo Leopoldo, en el encuentro modelista de Rochefort./J. M. GRANADOS
Foto principal, Liberto Amate Aguilera, en su mesa de trabajo junto al Santísima Trinidad, modelo en el que trabaja; en pequeño, con su amigo Leopoldo, en el encuentro modelista de Rochefort. / J. M. GRANADOS

Entrevista a Liberto Amate Aguilar, modelista naval, músico... |Persona convencida de que a la sociedad, y sin que lo pida, hay que devolverle parte de lo que te da, pone el alma en cada proyecto ya sea como trabajador, como empresario o como transmisor cultural

JOSÉ MARÍA GRANADOSALMERÍA

«Tenía cinco años cuando me subí a una silla para coger un soldadito de plomo que había en el caramanchón de la chimenea. No sé cómo pasó pero caí con tan mala fortuna que mi rodilla quedó dentro de un brasero, rápidamente me llevaron al médico... las curas eran muy dolorosas y tardé muchos meses en recuperarme», es el relato del primer recuerdo que quedó grabado en la memoria de Liberto Amate Aguilera (Gádor, 1948) y que hubo de dejar hueco al que registró en una fría mañana de invierno cuando lo despertó su madre para compartir en familia la visión de su pueblo cubierto por la nieve: «Toda la calle estaba pareja de nieve y el pueblo parecía un gran merengue... qué alegría. Todavía sigo recordándolo».

-El tercer recuerdo, supongo que por la edad, sería el de tener que dejar Gádor...

-No pasó mucho tiempo cuando tuvimos que ponernos en marcha, mi padre, que ya llevaba algunos años en Barcelona, nos mandó llamar y mi madre, mis hermanos Cesáreo y Eusebio y yo, el menor de los tres, nos pusimos en marcha. Fueron tres días de viaje en aquellos vagones que parecía que estábamos viajando dentro de las maracas de Antonio Machín.

-¿Qué le queda de aquella experiencia?

-El cambio de paisaje. El dejar un pueblo pequeño y llegar a una gran ciudad aunque mantenía el contacto con Gádor e incluso regresé para hacer algún curso escolar hasta que a los 14 años entré de aprendiz en los talleres de Pedro Serra, en el que se hacían reparaciones y restauraciones de coches. Estaba considerado como el taller de más prestigio de Barcelona por la calidad de los trabajos y por ser el constructor del famoso deportivo Pegaso Z 103. Por entonces un SEAT 600 costaba 70.000 pesetas , unos 420 euros y uno de aquellos Pegaso alrededor de 3.000 euros, medio millón de pesetas.

-¿Sacó provecho de sus años de emigración?

-Aprendí lo que pude y no solo me refiero al trabajo. Observaba todo lo que se hacía en el barrio donde vivía, en Verdún, y lo que era entonces Barcelona. Con veinte años regresé a mi querida tierra y montamos un taller de reparaciones en el barrio de Los Molinos. Nuestros padres ya nos decían aun siendo jóvenes que no les gustaría terminar sus días fuera de su tierra y así fue, la lastima es que se fueron muy pronto.

-¿Notó muy cambiada Almería?

-Empezaba a no ser la de mi niñez. La agricultura bajo plástico empezaba a repuntar y eso abría posibilidades. Nos subimos al tren, en el taller hicimos cantidad de carros especialmente diseñados para la recogida y transporte de flores, seguimos con innumerables artilugios casi siempre sobre ruedas y enfocados para ganar en rapidez y aliviar el trabajo del agricultor. Creamos la empresa Remolque y Carretillas Hermanos Amate, fuimos mejorando nuestros productos y conseguimos colocarnos a la altura de las marcas más prestigiosas, presentábamos un catálogo con una gama muy extensa de fabricados.

-¿Sigue la empresa?

- Los tres hermanos estamos jubilados, pero la nueva savia... mis sobrinos son los que han tomado el testigo, con valentía, trabajo y buen hacer, están abriendo mercado en países de medio mundo.

-Vamos con la música a otra parte... porque usted es también músico y creador de la banda..

-Soy músico, sí. Bueno, lo de la Banda empezó a ser serio cuando don José Albarracín reunió a unos cuantos amigos y nos habló de organizarla. Nos pareció una gran idea. Él estaba completamente ciego, pero conociéndolo sabíamos que ha pesar de esta dificultad el proyecto Banda de Gádor saldría adelante.

-Y salió...

-Han pasado casi treinta años y la banda de mi pueblo goza de un gran prestigio. Los más de ciento ochenta alumnos de La Escuela Municipal de Música garantizan la continuidad y el relevo de los componentes que por motivos de trabajo o traslados, tienen que dejarla.

-¿Objetivo cumplido?

-Hoy quedamos algunos de los que acompañamos a don José Albarracín en aquel ilusionarte proyecto que puedo asegurar que ni soñando podíamos imaginarnos que aquel arbolillo pequeño y casi sin hojas, hoy después de tantos años y gracias al esfuerzo de todos, podemos verlo convertido en un hermoso y frondoso árbol con unos frutos exquisitos y sanos.

-¿Cómo fue el dedicarse al modelismo naval?

-Preste mi servicio militar a bordo del buque de desembarco LSM1 en la base de Puntales, en Cádiz y de ahí viene mi afición por hacer barquitos.

-¿Cuántos modelos ha construido?

-He construido varios modelos, siempre partiendo de planos y preparando en mi taller todo lo necesario para su total construcción. Recuerdo la Santa María de Colon, el Alert cutter de la Guardia Costera Americana, y el HMS Aldebaran cutter armado Ingles -HMS Boonty corbeta que se llevo al cine en la famosa película Motín a bordo. También el San Felipe, un navío español de 1690 y el HMS Victory, el navío ingles que al mando del almirante Nelson derrotó a la flota franco española en la Batalla de Trafalgar. otros barcos que he hecho han sido el Le Soleil Royal de 1669, el barco del Rey Sol Luis XIV y la Nave Vikinga de Gokstad del siglo X .

-¿Y ahora en qué anda metido?

-Llevo años con el barco Santísima Trinidad de 1769 y hundido en la batalla de Trafalgar. Para su realización he partido de copias o de planos de época de autenticidad indudable, y correspondientes a su estado en 1797 justo antes de la batalla de San Vicente. En esa batalla la Santísima Trinidad resultó muy dañado y no se conoce con certeza las obras que hicieron de reparación en la popa y en la proa. Los planos necesarios para el modelo que realizo en escala 1 / 72 son obra de mi amigo y compañero Leopoldo García, un extraordinario modelista naval que también estuvo entre los cien modelistas seleccionados para el encuentro que tuvimos en Rochefort en octubre.

-¿Cómo trabaja en un barco que fue transformado y del que no se dispone de material gráfico, ni siquiera una pintura o grabado de la época?

-He partido de los planos originales de 1797, que han sido completados por dibujos de los alzados de proa y de popa hechos según el criterio de Leopoldo a partir de la vista lateral del casco, así como de otros planos de navíos de 112 cañones de la época correspondiente y que se encuentran en planos del Museo Naval de Madrid.

-Es decir, cuando esté terminado se habrá creado en Gádor la única réplica a escala del barco que fue llamado 'El Escorial de los mares' y aparecerá tal y co mo era cuando fue hundido...

-Así es. Este proyecto es el resultado de muchos meses de arduo trabajo de investigación. Los planos han sido revisados, corregidos, y dibujados, tratando en todo momento de aproximarse al máximo a la imagen que pudo ofrecer este emblemático navío en el periodo de tiempo comprendido entre la ultima reforma a la que fue sometido en la Carraca en 1797 y su triste final en la Batalla de Trafalgar.

-¿Cuánto tiempo dedica al modelismo?

-Puedo tardar cuatro o cinco años en terminar un barco de las características del Santísima Trinidad. Y puedo echarle una media de cuatro horas al día. Pero no es un trabajo en solitario aunque en mi taller trabaje yo solo y yo mismo fabrique las piezas, incluidos los cañones. En este proyecto tengo que dar las gracias más sinceras a mi querido amigo Leopoldo, por confiar en mí para la realización de este extraordinario proyecto. Solo espero estar a su altura.

-¿Y después del Santísima Trinidad?

-Son ya muchos años y vas acumulando la experiencia, que sin duda te servirá para realizar proyectos con mayor grado de dificultad de ejecución. Pero ahora lo primero es terminar este barco.

 

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