Bentarique ofrece tranquilidad y una buena gastronomía

El municipio tiene un indiscutible encanto para el visitante que busque pasar unos días en un entorno natural./
El municipio tiene un indiscutible encanto para el visitante que busque pasar unos días en un entorno natural.

El visitante podrá descubrir un municipio tradicionalmente agrícola con una gastronomía tradicional que agradará a cualquier paladar

J. L. PASCUALALMERÍA

Bentarique es una localidad de toponímia musulmana. Entre los restos de su pasado hay que mencionar el hallazgo de un tesoro árabe, hoy en el Museo Nacional, y la existencia de vestigios de un sistema defensivo de esa misma cultura. Rodeada por un tortuoso medio natural, esta antigua población de la Taha de Marchena, posee una iglesia mudéjar bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. El río, en este caso con un resplandeciente caudal, prosigue regando huertas, naranjos y toda suerte de árboles frutales; percibiendo rastros del complejo sistema de acequias que rentabiliza hasta la más mínima gota de este preciado líquido vivificador. Desde antiguo, con una tradición de siglos, la agricultura es la principal actividad económica desarrollada por la población de Bentarique. Una agricultura cuya finalidad era el autoabastecimiento, la exportación de algunos productos especializados y el máximo aprovechamiento del agua. En la Edad Media ya hubo una gran actividad agrícola con los musulmanes, creadores de la red de canalización y acequias que aún se mantiene.

Después de la Reconquista los nuevos pobladores aportarán otros tipos de cultivo, como los de secano, cereales y leguminosas, ocupando la superficie del cultivo tradicional musulmán, aunque manteniendo los cultivos especializados para la exportación, como la vid para la uva pasa y las moreras y morales para la crianza del gusano de seda y el olivo para el aceite.

Sería en el siglo XIX cuando cambie de forma radical la agricultura tradicional, desapareciendo los cultivos de exportación para introducirse el cultivo de la uva de Ohanes, que caracterizará a la comarca por su especialización. Posteriormente, ya en el siglo XX, al decaer el mercado internacional y la inflación de los precios, aparece en los años 60 un nuevo cultivo alternativo, los cítricos. Actualmente hay una política de arranque del parral, llevada a cabo en todos los municipios de la comarca desde 1987 ante la persistencia de las bajadas de los precios y una mala comercialización.

Como visitas recomendables, destaca la Iglesia parroquial, símbolo del poder de la época, en la que los alminares desaparecen para dar paso a los campanarios. Dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, si bien la patrona es la Virgen del Carmen desde 1885; el antiguo patrón era San Lupo.

Fue construida a principios del siglo XVI, de estilo mudéjar y se inscribe dentro del tipo de iglesias con la cabecera mayor levantada y techumbre de madera con armadura de limabordón. En uno de los laterales exteriores cabe destacar una ventana flanqueada por atauriques de reminiscencias decorativas musulmanas. Después de la visita, el turista puede disfrutar de la gastronomía típica del municipio, con platos como potaje de hinojos, de trigo pelado o acelgas, fritada de conejo, tortilla de collejas, gachas, gurullos o soplillos de postre.