Almócita, un culto al candil

Almócita, un culto al candil
RAFA MÁRQUEZ

El municipio alpujarreño pasa de 174 habitantes más de cinco mil visitantes con motivo de 'La Noche de los Candiles'

JUANJO AGUILERAALMERÍA

Cuando empieza a caer la tarde, Almócita se ilumina por el planeta. El alumbrado eléctrico desaparece y la luz nace de los candiles. Uno de ellos, instalado en el Mirador del Candil, es récord Guinness desde 2013. El allí exhibido es 20 veces más grande que uno tradicional, una pieza que fue elaborada por el artesano Paco García, que contó con la fundamental colaboración del ingeniero industrial Antonio Leyva, que hizo el proyecto y la cubicación, y de José A. Forte, que fue el que tuvo la idea y que junto con otros vecinos se encargó de hacer la maqueta y de realizar el seguimiento de los trabajos, así como de elaborar todo el expediente para ser considerado el candil más grande del mundo. Este cuenta con una capacidad de 650 litros, 3,25 metros de alto, 2,45 de largo y 1,06 de ancho.

Almócita es un pueblo que se encuentra ubicado en la comarca de la Alpujarra almeriense cuyo nombre tiene origen árabe (Al-moaycata o Almavata) y que procede del árabe al-mawsata, lugar de en medio, según se explica en «Topónimos de la Alpujarra según un manuscrito de rentas de habices», de Carmen Trillo San Jose y Pedro Hernández Benito. Se designa así con su nombre el lugar donde se encontraba y encuentra, en medio de otras dos localidades, Beires al norte y Padules al este.

Almócita es un pueblo con un encanto especial que destaca por sus poesías en sus fachadas blancas acompañadas de dulces ilustraciones, y de sus calles estrechas por las que caminar en perfecta armonía con la naturaleza.

'La Noche de los Candiles' es un gesto que nace en el marco de la Semana Europea de la Energía y cada año, desde hace ocho, coincidiendo con la citada 'manifestación' el pueblo se ilumina solo con candiles durante una noche mágica, donde muy diversas actividades se realizan en sus calles.

Los vecinos rescatan los viejos candiles para afrontar una noche con la única iluminación del fuego que nace de antorchas naturales, barriles hoguera recubiertos de piedra natural, una noche en la que las casas y fachadas son alumbradas con candiles y la cultura invade un pueblo que tiene un censo de 174 habitantes y que supera los 5.o00 visitantes, atraídos por el gran número de actividades programadas y que empiezan a desarrollarse alrededor de las nueve de la noche, con un pasacalles con su tragafuegos, que recorrerán las calles para desembocar en el escenario natural donde espera la actuación musical de grupos como Kinnia, Víctor Santal, Sangre de Muérdago, Vens Danza, Vael, Rarefolk y DJs Daniel Sombra & Carlos Martin.

Este escenario principal se ubica en un lateral de la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Misericordia, edificada a finales del siglo XVII y realizada en piedra de cantería de gran calidad, alternando con cajones de mampostería y por sus ventanas con vanos de medio punto iluminan su interior. Su capilla mayor, diferenciada de la nave por medio de un arco, conserva una armadura de limas mohamares.