Ideal

Los otros milagros del Gordo: "Lo hemos pasado muy mal, ahora toca sonreír"

fotogalería

Enmanuel, de Ghana. otro de los afortunados en el sorteo de ayer

  • Jalima, una mujer de origen marroquí que lleva 14 años viviendo en España junto con su hija, fue una de las afortunadas en ganar el primer premio de la Lotería de Navidad

Jalima, una mujer de origen marroquí que lleva 14 años viviendo en España junto con su hija, fue una de las afortunadas en ganar el premio Gordo en la jornada de ayer. Como Nguema, el subsahariano premiado que aseguró tener solamente "cinco euros en la cartera", Jalima también quiso dar las gracias personalmente al administrador del despacho de loterías, José Martín, así como a los empleados de esta céntrica expendiduría ubicada en la avenida de Roquetas de Mar, que tuvo que ser cortada al tráfico momentáneamente ante la aglomeración que se formó a sus puertas.

«Todo el premio va para familia. Lo hemos pasado muy mal y ahora toca sonreír», señaló la mujer entre lágrimas tras besar al lotero.

Su historia no fue la única que llenó de lágrimas a los curiosos que se agolparon en la administración número 2 de Roquetas junto a José Martín, el lotero más feliz de España. Y es que la diosa de la suerte es una de las pocas que puede convertir la desesperación en alegría. En Roquetas de Mar, donde conviven más de un centenar de nacionalidades, ayer quedó demostrado a través de muchas caras de emoción, como por ejemplo la de Enmanuel. Un joven de Ghana que su fundió en un fuerte abrazo con Felisa Zamora, empleada de la administración, quien le recomendó que guardara bien el décimo que había traído con él al establecimiento. «Es todo para mi familia», gritó emocionado a las numerosas cámaras que trataban de captar su atención.

También se dejaron ver algunos comerciantes cercanos que compraron alguno de los 346 décimos vendidos directamente en la ventanilla de la administración número 2 de Roquetas de Mar se sumaron a la fiesta cantando villancicos y brindando en un número, el 7.140, se hizo esperar más de tres horas desde que comenzara el sorteo

La fortuna quiso que a las 12.13 horas, en el sexto alambre de la séptima tabla, las dos bolitas cantadas por los niños Nicol Valenzuela y Lorena Stefan salieran. Media hora después el lotero José Martín comenzó a repartir abrazos y cava entre sus vecinos, muchos de ellos sin apenas recursos para poder sobrevivir.

Los aplausos y los pequeños corrillos a las puertas del establecimiento se fueron sucediendo durante toda la mañana. «Es uno de los momentos más felices que he vivido en mi vida», reconoció a este periódico el lotero José Martín, quien trataba de atender con cierta agilidad el negocio al tiempo que brindaba con sus vecinos en una localidad donde la diosa Fortuna, una vez más, había juntado con alegría y emoción a personas de diferente edad, sexo, escala social y nacionalidad.