Susto en Pulpí tras la salida de la rambla de Nogalte

Rambla en Pulpí./
Rambla en Pulpí.

Protección Civil como Policía Municipal y Guardia Civil habían alertado haciendo sonar las sirenas y reclamado por megafonía sacar los coches aparcados ante la venida de agua

A. CÁCERES

Monumental susto el que se llevaron durante la noche del jueves varios conductores que circulaban por el cauce de la rambla de Nogalte a su paso de Pulpí al encontrarse de frente con una gran lengua de agua de unos cuarenta centímetros de altura bajando a gran rapidez. Esta vía, muy transitada y asfaltada, da acceso a varios barrios del núcleo urbano pulpileño.

Según un vídeo subido a las redes sociales, los conductores tuvieron que dar un brusco viraje para que no les atrapara el agua y salir, lo que lograron por muy poco. El cauce se encontraba seco y sin signos de lo que venía, aunque anteriormente, tanto Protección Civil como Policía Municipal y Guardia Civil habían alertado haciendo sonar las sirenas y reclamado por megafonía sacar los coches allí aparcados ante la venida de agua, precintando los accesos. Al parecer, en la entrada junto a la carretera de Huércal-Overa, algún coche cruzó el acceso llevándose la cinta por la escasa visibilidad, lo que pudo tener graves consecuencias.

Por la tarde, desde Pulpí se divisaba ya inestabilidad en la frontera con Murcia con aparato eléctrico e incluso se produjeron varios tornados a la altura de la pedanía de Pozo Higuera, desde donde cayó una fuerte tromba de agua que no llegó a la rambla, ya que el partidor que se hizo allí para desviar las aguas hacia La Hoya envió un gran caudal a esa zona, inundando los campos sin consecuencias.

La fuerte tormenta causante del susto descargó entre las pedanías de Lorca, La Campana y La Escarihuela, a cinco y ocho kilómetros de Pulpí, haciendo salir los barrancos y ramblas que vierten en la rambla de Nogalte. Sobre las 20:15 horas, comenzó a pasar la rambla por Pulpí, con gran fuerza y rapidez, momento en el que se produjeron los incidentes mencionados sin graves consecuencias. La ausencia de lluvia en Pulpí había engañado a los conductores.