La Brileg conmemoró ayer el 94º aniversario de la Legión ante una masiva afluencia de público

Distinción a la Bandera de Zapadores. :: brileg/
Distinción a la Bandera de Zapadores. :: brileg

La base 'Álvarez de Sotomayor' fue inaugurada hace noventa años

JOAQUÍN TAPIAALMERÍA

El general jefe de la Brigada de la Legión 'Rey Alfonso XIII', Juan Martín Cabrero ha considerado que «el legionario ha sido y será siempre el mayor potencial que nuestra unidad posee», durante el acto central conmemorativo del XCIV aniversario de la Fundación de la Legión, celebrado ayer en la Base 'Álvarez de Sotomayor', de Viator, sede de la Brileg.

Conmemoración que fue también de reconocimiento a las virtudes militares de valor, abnegación y sacrificio que caracteriza la bien ganada fama de las unidades legionarias e igualmente de homenaje a los que dieron su vida por España.

La Legión española nace, en 1920, con vocación de ser empleada como unidad de primera línea, lo mismo en paz que en guerra, sin otro límite que el de su utilidad militar. Imbuida de un fuerte espíritu, une al mayor de los cuidados por sus tradiciones, un esfuerzo permanente por alcanzar los más elevados niveles de preparación de sus mandos y adiestramiento de sus unidades que aseguren su empleo en las más importantes y arriesgadas misiones como punta de lanza del ejército español, siempre al servicio de España. El acto también conmemoró la inauguración de la Base 'Álvarez de Sotomayor' que cumple ahora noventa años de existencia.

La lectura del Real Decreto fundacional abrió los actos del Aniversario que estuvo presidido por el teniente general Francisco Javier Varela Salas, jefe de la Fuerza Terrestre, que a su llegada al Patio de Armas, de la base, revistó las fuerzas que rendían honores, de las que ostentaba el mando el coronel Antonio Esteban, jefe del Tercio 'D. Juan de Austria' 3º de la Legión.

Distinciones

En la tribuna presidencial el teniente general Varela Salas estuvo acompañado por el general jefe de la Brileg, Juan Martín Cabrero; general de división Francisco Javier Zorzo; comandante de Marina, Blas Romero; coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, Francisco Jiménez, por las autoridades militares haciéndolo por las civiles la delegada del Gobierno en Andalucía, María del Carmen Crespo; alcaldesa de Viator, María del Mar López; presidente de la Diputación, Gabriel Amat; alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador; parlamentario andaluz Javier Arenas, entre otras representaciones civiles, así como el cónsul de Marruecos, Sellam Berrada.

El Patio de Armas aparecía engalanado con colgaduras y gallardetes de los colores de España, en una mañana soleada del 'veranillo de los Membrillos' como se llama en Almería y que ahora empieza.

Numerosas personas se sumaron al acto, que con anterioridad tuvieron ocasión de visitar el Museo de la Brigada de la Legión y una exhibición estática de medios y vehículos.

Como es tradicional, en el acto del 20 de septiembre, se procedió a la entrega de los premios concedidos por las cofradías y hermandades a las unidades legionarias e igualmente a los premios Legión 2014.

De otra parte fueron impuestas alrededor de 45 condecoraciones a personal militar en atención a sus méritos y servicios. El teniente Rafael Santaella Alcalde fue distinguido con la Encomienda de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las víctimas del terrorismo. Igualmente se procedió a la entrega a la bandera de Zapadores de la Legión, de la corbata conmemorativa de su participación en la misión de Afganistán durante 2010-2012. De otra parte el trofeo 20 de septiembre ha recaído este año en la VIII Bandera. Seguidamente el general Jefe de la Brileg, Juan Martín Cabrero, pronunció una alocución, que en formato resumido ofrecemos en espacio aparte.

A los caídos

En el siempre solemne y entrañable acto de homenaje a los caídos, bajo el canto e interpretación de 'El Novio de la Muerte' se dedicó un recuerdo 'a los soldados de todos los tiempos, encuadrados en los ejércitos de España, que un día lucharon con valor, sirvieron con lealtad y murieron con honor'.

Guiones y banderines de las unidades se trasladaron a paso lento hasta el Monumento a los Caídos, donde un caballero legionario y una dama legionaria, vestidos con traje de época, ofrendaron una corona de laurel al Cristo de la Buena Muerte, sagrado protector de la Legión.

«Fueron grandes y fuertes, porque fueron fieles al juramento que empeñaron. Por eso, como valientes lucharon y como héroes murieron», en voz en 'off' por el relator del acto.

«Ante el monumento legionario presidido por la imagen del Cristo de la Buena Muerte y desde las filas de esta gloriosa Legión, queremos recordar a todos los que murieron con nobleza y honor. Que el Señor de la vida y la esperanza, fuente de salvación y paz eterna, les otorgue la vida que no acaba, en feliz recompensa por su entrega». Tras la plegaria del capellán, toque de oración y descarga de fusilería por una compañía del Tercio.