Diamante sin brillo

La casa Fischer, más de dos siglos de historia Es el ejemplar modernista más importante

MARÍA LUISA DÍAZ
Diamante sin brillo

La 'casa Fischer' es el ejemplar modernista más importante con el que cuenta la ciudad de Almería. Una pieza indiscutible que simboliza la historia más emocionante de la ciudad. Símbolo del paso del tiempo y de civilizaciones, arte e historia en un sólo proyecto que culmina con la verdadera esencia del primer lenguaje estético del siglo XIX, aunque sin dejar de lado el historicismo tradicional que había sido hasta ese momento el modelo estético vigente. «Basado en la revalorización de estilos del pasado, pero partiendo del clasicismo como fuente formal dando decoro y representatividad al edificio», según se explica en el proyecto elaborado por el equipo de trabajo del conocido arquitecto, Ramón de Torres López.

El edificio muestra una gran modernidad estética con respecto a otras obras de la misma época y concepción estética, sin embargo poco admirado por todos, quizá por su explotación laboral que disfraza el verdadero esplendor del paso del tiempo plasmado en la moderna arquitectura creada por una familia con alta cultura, adinerada y adelantada al tiempo en el que le tocó vivir.

El arquitecto de Torres puso su profesional ojo crítico en esta 'maravilla' y será el encargado de devolverle al edificio su mayor esencia modernista respetando toda su estructura, que se encuentra en perfecto estado, y rehabilitando su entorno para uso y disfrute del dominio público. Se procede al acondicionamiento del edificio, eliminando los elementos añadidos que carecen de valor histórico y arquitectónico, para su adaptación como sede administrativa del Centro de la Mujer, del Instituto Andaluz de la Mujer.

Antecedentes

El palacio, conocido tradicionalmente por los almerienses como 'Cortijo Fischer' o 'del Gobernador', era en realidad el cortijo Santa Cecilia, residencia permanente de Hermann Federico Fischer, cónsul de Dinamarca en Almería y conocido comerciante de uva.

Los datos presentados con el proyecto, aportan una laboriosa investigación que personalmente ha trabajado, Alfonso Ruiz y que nos dan la 'perfecta' orientación de cómo sucedieron los acontecimientos.

La llegada a la ciudad del patriarca de la familia Fischer, nacido el 22 de enero y muerto el 13 de Julio de 1918, se produce en la década de los 70. El 20 de marzo de 1872 había sido nombrado en Málaga cónsul de Dinamarca, Rusia, Italia, Alemania y Francia.

Miembro de una amplia familia de 16 hermanos y dedicada a la comercialización de la madera. La necesidad de encontrar una salida económica a una familia tan extensa y de ampliar negocios a nuevos mercados, hizo que Hermann Federico se instalase en el sur peninsular del país.

A la muerte del heredero continuará su labor comercial su hijo Hermann, quien obtiene el pleno dominio de la explotación familiar junto a su hermano Guillermo. El heredero se encargaba de traer y fletar los barcos de vapor para exportar la conocida uva de Almería.

La edificación formaba parte de una atractiva finca de 13, 5 hectáreas de extensión, valorada en 435.000 Pts., en aquel momento, obtenida por la agrupación previa de varias fincas compradas. Una finca rústica de regadío, cubierta de un hermoso jardín con una «frondosa, exuberante, colorista y floral vegetación», según la investigación.

Las dificultades obligarán a desprenderse de un fuerte vínculo afectivo, a la venta de la finca el 4 de julio de 1944 al Patronato Nacional de Antituberculoso, representado por Manuel García del Olmo, Gobernador Civil de Almería, de aquí que sea conocida como 'el cortijo del Gobernador'.

El paso del tiempo

El verdor que caracterizaba a la casa en los tiempos de la rica burguesía contrasta con la actual sequía y el abandono que presentan los jardines de la finca y con el uso del palacio, que ha abandonado el concepto de su belleza por papeles y rutina diaria.

Fotos

Vídeos