La familia de Manuel del Águila cede su biblioteca a la UAL

El legado literario del artista almeriense asciende a unos 2.000 volúmenes cuyo ejemplar más antiguo, de Quevedo, data de 1758

M. C. C.ALMERÍA
La familia de Manuel del Águila cede su biblioteca a la UAL

Creó para los demás y, hasta después de su muerte, continúa dando lo que es suyo. El compositor almeriense Manuel del Águila, recientemente fallecido, ha donado a la Universidad de Almería, a través de su familia, su gran biblioteca, compuesta por unos 2.000 volúmenes.

Su sobrino Francisco Capel fue el encargado, ayer, de hacer oficial el expreso deseo del artista, aunque esa dádiva aún está por materializar porque «queremos entregar la biblioteca totalmente catalogada».

Según Capel, del Águila le encargó encarecidamente unos días antes de marcharse para siempre que se encargase «de mi salud y de mis cosas». Esa frase ha bastado para que el sobrino de uno de los poetas más grandes que ha dado la provincia haya adoptado la decisión, como albacea cultural, de entregar parte de su legado a la Universidad de Almería.

«Sus manuscritos también son para el Instituto de Estudios Almerienses», recordaba Francisco Capel a IDEAL tras el acto oficial de entrega que tuvo lugar en el mañana de ayer en el campus de La Cañada de San Urbano.

La biblioteca de Manuel del Águila está compuesta de libros de todo tipo. «Desde los manuales de su época escolar a las últimas colecciones que fue adquiriendo».

Pequeñas joyas

No faltan volúmenes dedicados, como los que posee de Celia Viñas o Rafael Alberti. «Antes de entregarla queremos recoger todos esos libros dedicados y estudiarlos», revela Capel.

La colección del compositor almeriense cuenta con un ejemplar de la obra 'Juguete de la niñez y travesura del ingenio', de Francisco de Quevedo, que data del año 1758.

El sobrino de Manuel del Águila volvió a agradecer a la institución académica el reconocimiento que hizo a su tío en vida, otorgándole la insignia de oro de la UAL.

«Manuel del Águila siempre se ha sentido unido a los núcleos universitarios», recordó Capel, que explicó que, aunque la biblioteca que cede al campus «no es muy importante ni por su calidad ni por sus encuadernaciones, es la que le sirvió como fuente de inspiración».

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