El italiano Muraglia gana al sprint la XXII Clásica Ciclista de Almería

El corredor del Acqua&Sapone se impuso en la línea de meta al ruso Vorganov (Karpin Galicia) y a Ballester (Fuerteventura Canarias), que se adjudicaron los restantes premios de la prueba almeriense junto a Olmo (Andalucía Cajasur) y De la Fuente (Saunier Duval) La carrera se 'rompió' en los puertos de Las Hortichuelas y Lucainena de las Torres

TITO SÁNCHEZ NÚÑEZALMERÍA
PODIO. Los ganadores de la prueba almeriense posan junto a José Manuel Muñoz, director de la carrera; el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador; y el vicepresidente de la Diputación Provincial, Ginés Martínez Balastegui. /J. J. MULLOR/
PODIO. Los ganadores de la prueba almeriense posan junto a José Manuel Muñoz, director de la carrera; el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador; y el vicepresidente de la Diputación Provincial, Ginés Martínez Balastegui. /J. J. MULLOR

En pruebas de ciclismo siempre suele decirse. Si en una escapada va un italiano, ganará seguro. Ayer ganó el italiano de la escapada, Giusseppe Muraglia, que añade así su nombre al palmarés de la Clásica de Almería, sucediendo al español Francisco Pérez, que fue el vencedor de 2006. Muraglia (Acqua&Sapone) se impuso en la línea de llegada a sus tres compañeros de fuga, Vorganov, Ballester y Olmo, y se adjudicó la prueba almeriense.

La Clásica estuvo animada desde su comienzo. Sólo en la primera hora de carrera la media era de 52 kilómetros por hora, mejorando las previsiones de 43 kilómetros por hora establecidas por la organización. El ritmo era trepidante y desde pronto empezaron a hacerse 'grupos' en busca de la escapada buena, la que pudiera hacer llegar a sus corredores a la línea de meta.

El Alto de Las Hortichuelas hizo la primera 'selección' de ciclistas. En la bajada del mismo, trece corredores protagonizaron el primer intento serio de fuga, entre ellos Iñigo Landaluze (Euskaltel-Euskadi), Joan Horrach (Caisse d'Epargne) y David Millar (Saunier Duval-Prodir). También figuraba en esa fuga Adrián Palomares (Fuerteventura-Canarias), que fue el primero por la meta volante de Campohermoso, antes de que la fuga tocara a su fin.

Landaluze no desistió y entró en otra escapada tras el paso por Lucainena de las Torres, en compañía de Ramón Troncoso (Karpin-Galicia). Por detrás, se formaba un nuevo grupo perseguidor con la presencia de Carlos Sastre (Team CSC) como corredor más ilustre, junto a otros como Danilo Napolitano (Lampre-Fondital) -uno de los grandes favoritos a la victoria-, Horrach, David de la Fuente (Saunier Duval-Prodir), Juan Olmo (Andalucía-Cajasur), Andrea Masciarelli y Giusseppe Muraglia (Acqua&Sapone), Vicente Ballester (Fuerteventura-Canarias), José Miguel Elías (Relax-Gam), Juan José Haedo (Team CSC), Daniel Navarro (Astana) o Eduard Vorganov (Karpin-Galicia).

Olmo y Masciarelli se situaron entre la cabeza y los perseguidores y dieron caza a Landaluze y Troncoso. Mientras tanto, el pelotón intentaba recortar los casi tres minutos de desventaja que tenía con los escapados. Hasta que una rotonda 'frenó' su ritmo y los ciclistas se fueron por la dirección equivocada. El parón les llevó de los tres a los siete minutos de desventaja. La carrera se iba a decidir con la gente que estaba delante.

Landaluze, Troncoso, Olmo y Masciarelli decían adiós a su escapada, pero en Retamar el corredor del Andalucía-Cajasur volvía a meterse en otra fuga en compañía ahora de Ballester, Vorganov y Muraglia. Una escapada que era la buena.

El corte fue bueno

Ballester fue el primero de los cuatro en pasar por el último sprint especial de la jornada en la Universidad de Almería, ya dentro del término municipal de la capital. A 39 segundos, el segundo grupo encabezado por Napolitano no podía dar caza a los cuatro de cabeza, pese a la insistencia del ciclista del Lampre-Fondital por marcharse de ese grupo perseguidor.

A diez kilómetros de meta la diferencia entre los fugados y los perseguidores era de 50 segundos y a seis para el final -primer paso por la línea de meta en la Avenida Federico García Lorca- era ya de un minuto y cinco segundos. La victoria iba a ser para uno de los cuatro corredores de cabeza de carrera, que siguieron cooperando entre ellos para jugársela en el final.

El tanteo entre unos y otros llegó a dos kilómetros para el final, en la Avenida Cabo de Gata. Vorganov fue el primero en atacar, muy lejos, y aunque consiguió unos metros de ventaja vio que no eran suficientes. Ballester también lo intentó en Las Almadrabillas y Olmo fue el último que quiso arrancar. Ninguno de los tres tuvo éxito. Ahí es donde entraba en juego el italiano, Muraglia, que no arriesgó en los ataques anteriores y dio el 'estoque' en la recta final.

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