13 años después del terremoto

Los abderitanos recuerdan los movimientos sísmicos que sacudieron esta zona entre diciembre de 1993 y enero de 1994 causando graves daños materiales

DAÑOS. Reproducción de una fotografía tomada hace 13 años en los que se aprecia los destrozos ocasionados en las fachadas y muros de algunos edificios./
DAÑOS. Reproducción de una fotografía tomada hace 13 años en los que se aprecia los destrozos ocasionados en las fachadas y muros de algunos edificios.

HOY hace trece años que los vecinos de la comarca de Poniente y concretamente los de Adra vivieron una de las mayores situaciones de pánico de sus vidas. El 4 de enero de 1994 un terremoto de magnitud 5 sacudió la localidad sobre las nueve de la mañana. El hipocentro del seísmo se localizó en el mar y la zona más dañada de Adra fue la parte baja, desde Natalio Rivas.

Este fue el terremoto más fuerte, pero unos días antes, concretamente el 23 de diciembre de 1993, la sorpresa fue mayúscula, con el primero de los movimientos de tierra que se vivió en la zona y que recordó al terremoto de junio de 1910, que tuvo una magnitud de 6,3 y un VIII de intensidad.

Plan de emergencia

En ese año 1993, el suceso se produjo sobre las 15.22 horas, el mismo día en que Protección Civil recibía de manos de la Junta de Andalucía un reconocimiento por su labor, y un día después de haberse finalizado la elaboración del Plan de Emergencia Municipal y el estudio de evaluación del riesgo sísmico. Lo pusieron en práctica in situ, convirtiéndose en pioneros en toda España y pudieron comprobar algunos errores que limarían después. La magnitud de este terremoto fue de 4.9 y la intensidad de VII (La intensidad es una medida subjetiva de los efectos de los sismos sobre los suelos, personas y estructuras hechas por el hombre. No usa instrumentos sino que se basa en las observaciones y sensaciones ocasionados por el terremoto. La magnitud es una medida objetiva de la energía de un sismo hecha con sismógrafos. La escala más conocida y usada es la de Richter).

Daños

Estos sucesos son conocidos como los terremotos de Adra, aunque entre el mes de diciembre de 1993 y enero de 1994 se produjeron varios movimientos bruscos en la provincia de Almería, en el mar de Alborán y en las proximidades del municipio de Adra. (Se notó también en Dalías, donde en la iglesia de Santa María de Ambrox se destruyó el techo y algunos altares e imágenes). No causaron víctimas mortales, pero hubo numerosos daños materiales en edificios causando un gran impacto en la población de la zona produciéndose un fenómeno de alarma social.

Según la clasificación se trató de terremotos 'moderados', pero según recuerda el actual jefe de emergencias de la localidad, José Espinosa, «la situación que se vivió fue de pánico. La gente salía de sus calles y avisamos de que buscaran lugares abiertos. Una joven de Adra. T.C. que actualmente tiene 29 años recuerda que "estaba durmiendo y me llevaron en pijama a la calle, había mucha gente igual, con lo puesto para dormir, estábamos todos muy nerviosos».

Según los informes de ese suceso, hubo daños en todos los centros educativos, en el mercado municipal, la iglesia, la ermita, en los edificios de hormigón armado, «unas 1.500-1.700 viviendas afectadas», según ha podido saber Ideal. La zona más afectada fue el núcleo urbano pero también se resintió la barriada de La Alquería. Los daños se cifraron en 4.000-5.000 millones de las antiguas pesetas, según la evaluación global de Protección Civil, el servicio técnico municipal y el consorcio de seguros. Las fuerzas de emergencia, además del susto recuerdan «la buena respuesta de la gente, que respondió ordenadamente a la emergencia».

Trece años después la gente recuerda aquello como una anécdota pero todo ha vuelto a la normalidad y ya no se aprecian las grietas de las viviendas, aunque sí se recuerda el miedo, ya que hubo réplicas de menor intensidad hasta el día 8 de enero, fueron series sísmicas que provocaron tal nerviosismo que al llegar la calma el mínimo ruido o el paso de un camión pesado hacía sonar la alarma.

Recuerdos

Sobre el plan de emergencia municipal, el responsable de Protección Civil en Adra, José Espinosa relata que «en el 93/94 pudimos, con los terremotos, poner en marcha el plan de emergencia, fue cuando se aprobó el plan de servicio local, se probó en pleno la creación del Servicio Local de Protección Civil y el de emergencia municipal y acabábamos de terminar el tema de vulnerabilidad sísmica. Se puso en prealerta y se chequeó, ello nos sirvió para ver algunos errores que habíamos cometido, sobre todo en formulación, faltaban algunos parámetros que habíamos omitido, los cuales una vez que teníamos un escenario real, pudimos comprobar y nos dimos cuenta de algunos errores. Por ello hemos sido a nivel nacional un referente a la hora de ver este tema porque nosotros teníamos valoración del trabajo realizado, con lo cual podíamos autochequearnos, lo que nadie podía hacer hasta el momento».

El Plan de Emergencia Municipal de Adra es el marco general (legal, orgánico, funcional) y de previsión de los mecanismos que permitan la movilización de los recursos humanos y materiales necesarios para la protección de personas y bienes en caso de grave riesgo colectivo, catástrofe o calamidad pública. Sirve para hacer frente a las emergencias de carácter general que se produzcan dentro del término municipal de Adra, para establecer el dispositivo de funcionamiento de los distintos servicios a intervenir en situaciones de emergencia y prever la coordinación de los distintos escalones del Plan.

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