El Almería, por el buen camino

El equipo almeriense, que jugó mejor fútbol en la primera parte, vapuleó al Hércules en la segunda

JUANJO AGUILERA
NO PASAS. Santiago Acasiete se cruza oportunamente y corta el avance de Xisco Nadal./
NO PASAS. Santiago Acasiete se cruza oportunamente y corta el avance de Xisco Nadal.

LA UD Almería demostró ayer, ante un Hércules CF que pasa por ser el equipo que más se ha reforzado de cara a la presente temporada, que las cosas necesitan su tiempo, que la fruta no cae del árbol hasta que no está madura. Ayer, el Almería demostró haber madurado. También es cierto que el 'cultivador' -Unai Emery- ha encontrado los 'productos' necesarios -algunos jugadores- para que los frutos de esta cosecha empiecen a verse 'expuestos' en los mejores mercados.

Ayer el Almería sumó una victoria 'reconfortante'. Era la primera que se conseguía en liga sin encajar ningún gol, el primer partido en el que el rival acabó con un hombre menos, la primera victoria sin sufrimiento, la primera, en definitiva, en la que al equipo se le vieron hechuras con lo que da y quita razones, los goles. Y de esos ayer el cuadro rojiblanco hizo tres y todos ejecutados con gran plasticidad, sobre todo el conseguido por Ortiz, que puso el broche a los importantes tantos logrados por Albert Crusat, al comienzo de la segunda parte, y por Mario Bermejo -que marcaba su primer gol en liga-, justo cuando el cuadro alicantino empezaba a apretar.

A por el partido

Con la intención de los almerienses por salir de los puestos de descenso cuanto antes, no cabía otra forma de jugar que como lo hizo desde el pitido inicial. Con las líneas más adelantadas, los rojiblancos buscaron adelantarse en el marcador pronto, casi como en el día del Cádiz, y empujaron para ello con un equipo que puede ser el 'once tipo', siempre que los árbitros lo respeten y, si no le den, al menos que no le quiten. Porque ayer también hubo motivos para la queja ante la rigurosidad de Ceballos Silva, que nada más comenzar el partido amonestó a Sander Westerveld por llevar una cadena, cuando en realidad no le debió dejar salir al campo con ella puesta.

Lo cierto es que el equipo rojiblanco fue dueño de la situación en todo momento. Bien plantado en defensa, con magnífico trabajo sobre todo del internacional peruano Santiago Acasiete, el cuadro de Unai Emery fue ganando confianza para irse arriba y buscar la meta de un inseguro Agassa, al que acosaron desde casi el pitido inicial.

La primera llegada rojiblanca, ante un Hércules que no miraba arriba porque no podía salir de la presión a la que era sometido y que se dedicaba a destruir el juego de creación de los almerienses, llegó en el minuto 2, con un centro de Ortiz al que Míchel no llegó, tal vez obstaculizado por un defensor del conjunto de Bordalás, que sigue sin poderle a Emery.

Monólogo

El primer tiempo fue un monólogo del equipo almeriense, que no tardó mucho en intentarlo, esta vez por medio de Miguel Ángel Corona, cuando se llegaba al minuto 5, pero el centro del talavereño lo despejó Agassa a córner antes de que Míchel pudiera conectar el cabezazo para inaugurar el marcador.

El Almería continuaba empujando, con la intención de romper la igualdad que sólo existía en el luminoso del Estadio de los Juegos Mediterráneos. Corona, que parece encontrarse en estado de gracia, trató de ver si era verdad y lo intentó con un disparo desde fuera del área que se fue fuera cruzado de la meta del congoleño por muy poco. Era el minuto 13 y el Hércules comenzaba a quitarse la presión, aunque las intenciones de Diego Mateo buscando a sus hombres adelantados no surtieron el efecto deseado, por el excelente trabajo defensivo de los jugadores rojiblancos, que controlaban las líneas de pase del cuadro alicantino.

Durante un cuarto de hora, el partido pareció dormido. El Almería tocaba, pero le faltaba algo de profundidad para encarar la meta herculina. El conjunto albiazul, por su parte, carecía de ideas para poner en aprietos a los rojiblancos. Sí llegó algo más para buscar el peligro a balón parado. Primero, en el 28, con un cabezazo de Diego Mateo, a la salida de un córner, y después, en el 35, con una falta lanzada por Juanlu Hens, que se marchó por encima de la portería de un muy seguro Westerveld, que apenas si tuvo trabajo y el que tuvo lo resolvió sin mayores problemas.

Los avisos blanquiazules sirvieron para que el Almería 'despertara' y casi 'durmiera' el partido. Fue en el 36. Un balón largo sobre Ortiz lo controló el capitán almeriense, se deshizo de Schiavi y encaró a Agassa, pero el disparo raso del delantero rojiblanco tocó en el portero congoleño y el balón se fue a córner, en la última ocasión de una primera parte controlada por la UD Almería.

El gol

El Almería había sembrado en la primera parte para recoger rápidamente en la segunda. Era el único equipo que lo estaba mereciendo y, otra vez como en la primera parte, salió a matar el partido. Y lo hizo por medio de Albert Crusat, pero otra vez con la colaboración de un Miguel Ángel Corona espectacular que robó el balón y sirvió al rápido extremo rojiblanco para que definiera con un disparo cruzado al que Agassa no pudo llegar.

Era un gol importante porque significaba 'abrir la lata' de un equipo que apenas había mirado al marco contrario y que encajaba el tanto en un momento tal vez más psicológico que si se hace antes de llegar al descanso. No quedaba tiempo para una reacción consensuada. El Hércules debía improvisar si quería arreglar la situación que comenzaba a ponérsele complicada.

Al conjunto de José Bordalás no le quedaba otra opción que la de buscar la meta contraria para meterse en el partido. Pudo encontrar la ocasión en el minuto 56, con un disparo de Sendoa que se marchó fuera. Con Tote anulado y Sendoa sin participación, el técnico alicantino optó por dar entrada a Piti y Kike Mateo, a la par que Emery buscaba algo más de rapidez con el cambio de Mario Bermejo en lugar de un trabajador Míchel.

A Bordalás le pudo salir bien la jugada, ya que ese intento por entrar en el partido le llegó en el 59, con un contragolpe en el que Kike Mateo disparó cruzado, pero en exceso.

Los rojiblancos no dudaron en volver a trabajar a la búsqueda de un gol que diera más motivos para ver su fútbol, el de dar terreno al rival para luego 'machacar' al contragolpe.

El conjunto rojiblanco siguió llevando las riendas del partido, aunque le faltó pegada final, como lo sucedido en el minuto 68, en el que una falta lanzada por Mané la cabeceó Mario Bermejo hacia el 'corazón' del área y Kalu Uche, de espaldas a la portería, remató de tacón, pero Agassa, atento, despejó el peligro e impidió lo que hubiese sido un gol que hubiese dado la vuelta al mundo, además de haber dado tranquilidad para los rojiblancos.

Intentonas

De todas formas, el partido no estaba muerto. Con cuentagotas, el Hércules tuvo sus opciones y pudo lograr el empate en el minuto 77 en un centro de Juanlu Hens que Xisco Nadal remató de cabeza lejos de la portería cuando estaba en inmejorable posición para haber puesto las tablas en el luminoso del Estadio de los Juegos Mediterráneos.

Perdonó y el equipo almeriense no lo hizo porque en la contra, Kalu Uche se escapó y fue derribado por Mantecón en las cercanías del área. Ceballos Silva consideró que el lateral alicantino era el último defensor y le sacó la roja. El Almería sacó rápido y marcó, pero el gallego, que concedió el tanto, lo anuló a instancias de su auxiliar, el también extremeño Estévez Salgado.

Sin embargo, era cuestión de tiempo. Como lo de las frutas. El Almería no tenía problemas en defensa. Acasiete, como el 'emperador del área', tuvo la llave de paso que impidió 'excesos de agua' que pudieran empeorar el producto, bien ayudado, eso sí, por la labor de Bruno Saltor, Carlos García y un Mané que volvió a dar destellos de su calidad.

Con esa seguridad atrás, el cuadro almeriense continuó robando balón y, así, logró sentenciar el partido. Lo hizo con una gran jugada en la que Kalu Uche se escapó por banda, cedió para Ortiz y éste habilitó la opción de gol para Mario Bermejo, que no falló a la hora de darse el 'gustazo' de celebrar su primer gol como rojiblanco en el campeonato liguero. Era el minuto 82

Fue el mazazo que necesitaba el partido. El Hércules lo acusó, no varió sus formas de encarar la recta final -quería meterse en el partido- y buscó el 'cuerpo a cuerpo' con el Almería, que exprimió al máximo sus virtudes, las de la velocidad. El ejemplo más notable fue el tercero del partido. Transcurría el minuto 89 y Ortiz, que se había lucido durante todo el encuentro, necesitaba el gol y llegó la oportunidad para hacerlo. Bermejo se escapó por banda, centró para Domingo Cisma que dejó el balón a Ortiz y el capitán puso el cierre a una jugada de 'tiralíneas' que sirve para que la UD Almería pise firme por un buen camino: el del buen juego y, sobre todo, el del triunfo.