«¡Viva la patrona, la Virgen del Mar!»

La Virgen del Mar, Patrona de Almería, procesionó con su manto regio. /
La Virgen del Mar, Patrona de Almería, procesionó con su manto regio.

Hoy tendrán lugar los últimos actos litúrgicos en honor de la patrona de la capital antes de su retirada del culto para la restauración de la talla | La imagen marinera vistió el manto regio que le donase Isabel II en 1862

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

Entre olas de nardos, sumergida en una halo de incienso, iluminada por las velas votivas de quienes le demostraban alabanza, fervor y fidelidad, la patrona de Almería, la Virgen del Mar, cruzó el arco del Santuario Basílica de Santo Domingo al encuentro de los almerienses que, durante diez días, han festejado más de medio milenio de acompañamiento mutuo. Vestida con el manto regio que la reina Isabel II y su esposo, Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz, donaron a la imagen en 1862, la patrona procesionó a hombros por el centro de la ciudad hasta encarar, en la plaza de Eduardo Pérez, el mar que la trajo hasta las costas almerienses.

Fue allí donde se experimentaron los momentos más emotivos: cuando los fieles le dedicaron el himno a coro a la talla mariana con su hijo en brazos. Como es tradición, a la patrona le acompaño en su procesionar el obispo de Almería, Adolfo González, junto a la curia diocesana. Pero también una representación de todas las hermandades de pasión y de gloria de la sede del Obispado almeriense y de las principales instituciones de la ciudad.

Con el solemne compás del caminar de centenares de devotos y penitentes que le surcaron la senda, la patrona encaró cuando ya había caído la noche la calle Álvarez de Castro, donde recibió la Salve Marinera en tono de despedida. Ayer más que nunca. Hoy, de hecho, tendrán lugar los últimos cultos con la talla entre las paredes de Santo Domingo. Y desde las 8.30 horas de la mañana y hasta las 10 de la noche (con un pequeño cierre entre las 13 y las 18 horas), podrá ser visitada antes de retirarse del culto para su restauración. Está previsto que se mejore su policromía, bastante alterada, sobre todo en las partes más sobresalientes de la imagen; así como el soporte, que presenta grietas y fisuras.

Almería volverá a esperarla el segundo domingo de enero para recordar cómo las olas la depositaron sobre las blancas arenas de la playa de Torregarcía.