Los tres ases almerienses de una partida incierta

Crespo y Venzal (PP) y Bosquet (Cs) tendrán un papel crucial en la nueva etapa política andaluza. Los dos últimos están en el equipo negociador de un pacto para desbancar al PSOE del Gobierno. La primera, fiel a Moreno, podría tener un peso crucial

Los tres ases almerienses de una partida incierta
Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

Prácticamente nadie duda -solo los más escépticos del PSOE creen en una potencial guerra de última hora que suprima de forma abrupta la posibilidad de un pacto de derechas que lleve el cambio a San Telmo- que en 2019 la Junta de Andalucía tendrá su primer presidente sin carné socialista y que este será el malagueño Juanma Moreno Bonilla. La derrota más dulce de los populares -314.893 votos menos y siete escaños perdidos por el camino- se ha convertido en la llave que llevaban cerca de cuatro décadas buscando, la de los despachos del Gobierno andaluz.

Y en eso andan -entre otros- dos diputados almerienses. La primera, Marta Bosquet, lidera el equipo negociador de Ciudadanos. Mano derecha de Juan Marín desde la irrupción de los liberales en Andalucía, se ha ganado fama de trabajadora y de tener cintura en la mesa de negociación. Durante la pasada legislatura fue una de las claves para que los naranjas alcanzaran acuerdos de mínimos con los socialistas de Susana Díaz. En las quinielas aparece con responsabilidades cruciales durante la legislatura que se abrirá a finales de mes. Algunos la sitúan en la Presidencia del Parlamento en un momento en el que este papel puede resultar clave -con un gobierno que se plantea, inicialmente, en una escueta minoría de 47 diputados frente a los 55 de la mayoría absoluta-. Otros, sin embargo, preferirían verla con una cartera.

Frente a ella está el presidente de la Diputación de Málaga y del PP en dicha provincia, Elías Bendodo (mano derecha de Moreno). Pero también Pablo Venzal, que se ha abierto un hueco en el estrecho círculo de máxima confianza de Moreno. Sin embargo, quien está llamada a representar un papel más relevante de la parte del PP es Carmen Crespo. Con el aparato popular almeriense receloso de la actual situación -Moreno nunca fue de su cuerda- la abderitana, fiel escudera como portavoz parlamentaria en los tres años de oposición de Moreno y uno de los principales pilares del potencial presidente de la Junta en Almería, bien podría llevarse una cartera.

En la junta directiva provincial de los conservadores del pasado viernes hubo quien pidió para ella la portavocía del Grupo Parlamentario. De nuevo. Ese papel, pese a la relevancia que adquirirá un parlamento más fragmentado que nunca, sería secundario con el PP en el Gobierno. Un regalo que bien podría calificarse en esta situación de envenenado. Crespo conoce los resortes de la Junta como pocos dentro del PP andaluz -quizá compite en ello con Esperanza Oña, 18 años diputada en el Parlamento-. Pero además suma una posición interna que le es favorable.

Son las tres claves almerienses de un futuro del que depende la estabilidad de los dos partidos y sus expectativas en las municipales de mayo.

 

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