«Nuestra tierra no ha recibido el trato que merecía del Gobierno»

Maribel Sánchez se dirige a los asistentes al acto tras la jura de los seis delegados territoriales en la sede del Gobierno Andaluz en Almería. /IDEAL
Maribel Sánchez se dirige a los asistentes al acto tras la jura de los seis delegados territoriales en la sede del Gobierno Andaluz en Almería. / IDEAL

Sánchez abre la puerta a «nuevas ideas, nuevas formas y nuevos protagonistas» para el «cambio político»

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

El salón noble del Casino Cultural abrió sus puertas ayer, una década después, a una toma de posesión solemne. El «Gobierno del cambio», como se autodenomina, lo ha sido también a la hora de establecer rituales. Ante la sola presencia institucional de la Junta de Maribel Sánchez -los miembros del gobierno bipartito de PP y Cs estaban ayer en San Telmo reunidos en Consejo de Gobierno- los seis delegados territoriales del Gobierno autonómico tomaron ayer posesión de forma solemne, jurando todos -nadie prometió- «lealtad al Rey, guardar y hacer guardad la Constitución como norma fundamental del Estado y el Estatuto de Autonomía para Andalucía».

Siguiendo el orden de publicación de sus respectivos decretos de nombramiento, primero los tres delegados designados por las consejerías en manos de Ciudadanos (José Luis Delgado en Turismo y Justicia; Emilio Ortiz, Empleo y Economía; y Antonia Morales, Educación y Políticas Sociales). Después los tres populares (Aránzazu Martín, Agricultura; Juan de la Cruz Belmonte, Salud; y Eloísa Cabrera, Fomento y Cultura). Los tres primeros, siguiendo estrictamente el protocolo. Los segundos, acudiendo a saludar de forma efusiva pero a la vez ceremoniosa a sus compañeros de filas en el estrado. El primero, Gabriel Amat, alcalde de Roquetas y presidente provincial del Partido Popular. Pero también a Javier Aureliano García, presidente de la Diputación y secretario general provincial del partido, y Ramón Fernández-Pacheco, alcalde de Almería.

El acto fue populoso. Además de los familiares de los seis delegados, el salón se llenó de los organigramas de los dos partidos en el Gobierno: PP y Cs, y de algunos agentes sociales. Y fue una demostración del cambio absoluto: no sólo con el rescate de estas ceremonias en desuso desde hace una década, sino también en el mensaje. La única en tomar la palabra, la delegada del Gobierno, Maribel Sánchez, no lanzó un programa de gobernanza, ni tan siquiera un plan de trabajo. Apenas trazó unas líneas maestras que bien pudieran firmar con ellos hasta los diputados de Podemos. «Que Almería sea nuestra meta común, la de todos, que Almería cuente desde ya para el nuevo Gobierno y que los almerienses sientan que la Junta de Andalucía no le es ajena», aseveraba Sánchez ante los oyentes, en pie, tras el escueto protocolo de juramentos.

Ahora bien, Sánchez sí que quiso insistir en que este nuevo equipo debe ser el del «cambio» y que eso debe notarse en las políticas y en las medidas, en las ideas y en las formas y protagonistas «con la vocación de ofrecer los mejores resultados». «Formamos parte de un gobierno nacido del diálogo y del entendimiento entre fuerzas políticas distintas. [...] Recordad que cuando un almeriense tiene un problema o demanda un servicio, no mira el color político de los administradores, sólo quiere soluciones», remarcaba la delegada.

Sánchez prometió «transparencia» y «rigor» en un servicio ciudadano que antepondrá, dijo «siempre los intereses de Almería y de todos los almerienses a cualquier otro, por muy legítimo que sea». Y en esa línea remarcó que las puertas de la Delegación del Gobierno estarán «abiertas de par en par» a los ciudadanos, a las organizaciones sociales o a los alcaldes de los 103 municipios de la provincia. Aquí estuvo el único atisbo de marcar perfil propio: «Nuestra tierra no ha recibido el trato que merecía».

Moreno, en Almería el viernes

El primero de estos alcaldes en abrir las puertas de la Junta de Andalucía será el de la capital almeriense, Ramón Fernández-Pacheco. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, le girará visita este viernes, como también hará al presidente de la Diputación de Almería, el también popular Javier Aureliano García. Se trata de la primera visita oficial del presidente andaluz desde su investidura a la provincia de Almería.

Según avanzó ayer la agencia Europa Press citando fuentes gubernamentales, ambos encuentros se enmarcan en la ronda de visitas institucionales que está realizando a los ayuntamientos de las capitales andaluzas y a las diputaciones, una vez que fue investido como jefe del Ejecutivo autonómico. Ya ha visitado Sevilla, Málaga, Cádiz, Córdoba y Jaén, así que Almería será la sexta provincia en esta ronda inicial del presidente autonómico andaluz.

La última reunión oficial de un presidente andaluz y el alcalde de Almería fue en enero de 2017, cuando la socialista Susana Díaz mantuvo un encuentro bilateral con el regidor Fernández-Pacheco después de que éste tomase posesión en relevo de Luis Rogelio Rodríguez-Comendador.

Una copia noble de la Constitución y un Estatuto 'in extremis'

Será porque desde 2009 no se había organizado una toma de posesión con boato, discurso e himno. O porque ni siquiera en la de entonces, hace diez años, tomaron oficialmente posesión los encargados de las consejerías -sólo lo hizo Corpas, delegado del Gobierno-. O porque el equipo que ahora toma las riendas del Ejecutivo autonómico aún no se ha hecho del todo al Casino del Paseo de Almería. Pero ayer los seis delegados estuvieron a punto de jurar su cargo (nadie lo prometió) sin un ejemplar del Estatuto de Autonomía para Andalucía sobre la mesa. Un enorme ejemplar de la Constitución, casi inmanejable, abierto por el Título VIII, Capítulo III (de las Comunidades Autónomas) y que se pidió prestado a la Diputación de Almería estaba solo sobre la mesa hasta que la nueva coordinación del Gobierno andaluz en la provincia rebuscó y trajo un diminuto ejemplar del Estatuto en modo cuaderno para situarlo sobre el texto constitucional y cumplir con el protocolo habitual.

Un protocolo que ayer pudo saltarse el alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat. Acostumbrado a tener un lugar preeminente en los actos públicos en su calidad de presidente de la Diputación, ayer se situó en la tarima de autoridades en la que debían estar, según la precedencia, solo las del lugar. Al desarrollarse el evento en Almería capital, la presencia en la tarima del alcalde de la capital está regulada, como la del presidente de Diputación (ahora Javier Aureliano García). Pero no lo está la de otros alcaldes, como Amat.