La renovación de los bonobús de estudiantes satura el servicio al cliente de Surbús

Decenas de personas hacen cola frente al kiosco de Surbús, único punto de renovación de los títulos de estudiantes./RUBÉN ALONSO
Decenas de personas hacen cola frente al kiosco de Surbús, único punto de renovación de los títulos de estudiantes. / RUBÉN ALONSO

La compañía requiere a los usuarios que acudan físicamente al kiosco de la Rambla para actualizar sus datos cada mes de septiembre sin alternativa

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

El kiosco que hace las veces de centro de atención al usuario del Servicio Municipal de Transporte Urbano (que gestiona la empresa Surbús, una filial de Alsa) luce estos días colas dignas de un reparto de abanicos de Feria. La razón: Surbús 'obliga' a los estudiantes a acudir de forma física a este espacio para renovar, antes del día 30 de septiembre, todos los bonos y tarjetas con descuento para quienes están cursando estudios en colegios, institutos, universidades u otros centros de enseñanza. No hay alternativa, ni siquiera a través de la web: hay que hacer cola, esperar y renovar el bono enseñando la matrícula o certificado de matriculación del curso que ahora empieza. Si los usuarios no lo hacen, verán cómo su bono caduca y pasa a ser inutilizable.

Estas operaciones se suman a las habituales y corrientes de adquisición de los primeros bonobús comunes, los de diez viajes; de recogida de todos los bonos y tarjetas con identificación personal recién expedidos -como los de personas mayores de 65 años, con movilidad reducida o los bonos mensuales- y a los que acuden a solicitar información de cualquier tipo. Y de ahí, las colas.

Surbús sólo permite a través de su web la petición y solicitud de expedición de títulos bonificados cuando es por primera vez. La renovación, sin embargo, no está habilitada en su recientemente renovada web corporativa. Tampoco se puede, a través de la web, recargar los bonos, tarjetas o abonos, como sí permiten otras concesionarias del bus urbano por todo el país. Pero es que además tampoco se permite la compra de los bonobuses de diez viajes, los más habituales y corrientes, en cualquier otro lugar que no sea el kiosco de Surbús en la avenida de Federico García Lorca. Ni siquiera se puede en estancos o kioscos de prensa, algo que convierte a Almería en una rareza en el panorama nacional. En su lugar, se pueden recargar (no comprar) estos bonos en los propios autobuses. Una operación en la que, sin embargo, se pierde más tiempo que si se trajeran los bonos cargados ya desde algún punto de venta. Por poner un ejemplo, el Consorcio de Transportes sí que permite la compra y recarga en estancos y otros puntos de venta de la tarjeta metropolitana, la que se utiliza en los buses interurbanos.

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