«Hay que regular qué es un menor»

El Auditorio Municipal Maestro Padilla se llenó para escuchar al juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud./ALEJANDRO VARGAS
El Auditorio Municipal Maestro Padilla se llenó para escuchar al juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud. / ALEJANDRO VARGAS

Emilio Calatayud ofreció ayer una conferencia en el Auditorio organizada por la Escuela de Padres de IDEAL

J. L. P.Almería

Tenía una cita pendiente con Almería y quiso cumplirla. Emilio Calatayud, el juez de menores de Granada, regresó ayer a la capital almeriense dentro de la actividad 'Escuela de Padres' organizada por el diario IDEAL y patrocinada por la Fundación Unicaja, tras el gran éxito de la conferencia ofrecida el pasado mes de octubre en el Museo de Almería y que invitó a buscar una nueva fecha y un recinto más amplio.

Con un Auditorio Maestro Padilla repleto de padres, aunque no faltaron tampoco algunos hijos, el conferenciante comenzó aludiendo a los últimos presidentes del gobierno, reprochando a Felipe Gonzalo el haber cerrado los manicomios porque «lamentablemente hay quien necesita estar internado», a José María Aznar el quitar la mili «que no le vendría mal a algunos hacerla» y rematando con el actual mandatario, Pedro Sánchez, a quien advirtió que «no me llame para ministro».

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A continuación, el juez de menores más conocido de España, entró en mayores profundidades para reconocer que «hay que regular qué es un menor y hacer una ley de educación que, como mínimo, dure una generación». El momento actual lo consideró como preocupante, ya que «lo único que hemos hecho ha sido aplicar los derechos de los menores», por lo que pidió «un pacto por el menor, porque en esto estamos todos implicados, desde los políticos a los centros educativos o los padres». En este sentido, resaltó la importancia de las familias como base de la sociedad y aseveró que «en este país no nos estamos dando de tortas gracias a la familia, no conozco a un abuelo que no esté ayudando a un hijo o un sobrino». Emilio Calatayud empatizó con el patio de butacas indicando que «es muy complicado ser padre» y lamentando que «no tenemos término medio, ahora somos colegas de nuestros hijos, hemos ido de un extremo a otro».

El éxito de su intervención en octubre obligó a volver a repetir la conferencia

El conferenciante también quiso exponer al público su ya conocido decálogo de 'Como formar un delincuente en casa', destacando cuestiones como dar al menor todo lo que pida, no regañarle o reírse cuando diga palabrotas.

Nuevos delitos

Emilio Calatayud dio un mensaje de tranquilidad, señalando que «la delincuencia de menores está controlada, vivimos en un país seguro», aunque reconociendo que «hay delitos que están subiendo como la espuma, como las agresiones de menores a sus padres, que un delito de clase media o media-alta».

Enfatizando sobre este tema, el juez advirtió que se están dando muchos casos de esta índole en familias en las que los hijos son adoptados y que incluso «se están devolviendo a los servicios sociales a niños que han sido adoptados internacionalmente». No restó dramatismo el conferenciante a la situación y destacó que «cada día veo piernas y brazos rotos de padres a manos de sus hijos» y apuntó que «ningún padre lo va a obligar a un juez a vivir con un hijo de más de 18 años que le esté pegando, puede que tenga pasarle una pensión en algunos casos concretos».

Sobre el celo en cuanto al trato y las formas con los menores, Calatayud señaló que «no soy partidario del cachete, pero decir que es un maltrato es una barbaridad», y se mostró «muy partidario de las formas, yo me pongo la toga siempre en los juicios para que los menores vean quién es la autoridad». Sobre las drogas también se refirió Calatayud, comenzando con el alcohol y «teniendo en cuenta que vengo de Granada, famosa por el botellódromo, hemos tenido 20.000 y 30.000 jóvenes emborrachándose cada fin de semana durante 15 años. Se prohibió y al día siguiente salió el sol».

De igual modo, lamentó que «en España cada fiesta es un botellón institucionalizado». Sobre la marihuana, apuntó que «está haciendo estragos» y destacó que «en tres meses llevo tres juicios de niñas que con 15 ó 16 años y embarazadas las han estado utilizando para vigilar las plantaciones». Las nuevas tecnologías tampoco se libraron de esta reflexión y el juez de menores las calificó como «una droga más que está instaurada», señalando que «conozco muchos padres que están en el paro y sus hijos llevan teléfonos de 800 euros».

Comunidad pionera

En la recta final de su conferencia, Calatayud ensalzó a Andalucía como «la mejor en justicia de menores en España», destacando que cuenta con más recursos que otras comunidades. Dejó datos contundentes, apuntando que «cada chaval que tenemos internado en Oria cuesta 240 euros al día», y sobre la dureza de las sentencias, apuntó que «hay menores que no pueden salir sin cumplir, como mínimo, un tercio de su sentencia. En esos centros cuando dan las diez de la noche se escuchan llantos de niños».

El conferenciante repasó casos de su extensa carrera judicial, destacando que «tenemos muchos niños que están mal y que necesitan internamiento terapéutico. En los años 80 este tipo de jóvenes no duraban nada porque se pinchaban y se contagiaban enfermedades, ahora no y algunos comienzan a beber o con los porros desde muy pronto».

Volviendo a la tecnología, citó a otros niños que «están internos con adicción al móvil y se les ha tenido que aplicar el protocolo contra el suicidio». Retomando el mensaje optimista, Emilio Calatayud apuntó que «el 80% de los chavales que cometen delitos no son delincuentes, son jóvenes que comenten equivocaciones. El 10% es carne de cañón y con el otro 10% hay que trabajar para que salgan adelante».

El juez granadino aseguró con firmeza que «prohibiría el uso de los teléfonos móviles en los centros educativos. Parece ser que los padres tienen que tener localizados a sus hijos como si fuesen el Ministro del Interior», ironizó Calatayud. Del mismo modo, pidió «sentido común a los políticos» en cuanto al tratamiento legislativo de las relaciones sexuales de los menores.

Emilio Calatayud puso como ejemplo que «hasta el año 2015 una niña de 14 años podía acudir a por la pastilla 'del día después', pero no podía consentir relaciones sexuales». También relacionó el mal uso de los teléfonos móviles con este apartado, ya que «es más fácil ser víctima en casos de acoso o amenazas». El juez granadino lamentó la ambigüedad de la legislación.