Un proyecto arqueológico buscará restos en el entorno de la calle Almanzor

Viviendas de la calle Almanzor, al sur del Conjunto Monumental de la Alcazaba./IDEAL
Viviendas de la calle Almanzor, al sur del Conjunto Monumental de la Alcazaba. / IDEAL

El concejal de Vivienda recuerda la necesidad de la prospección antes de ejecutar los planes de mejora de la perspectiva visual de La Alcazaba

F. L. C.Almería

El Ayuntamiento de Almería, a través de la Gerencia Municipal de Urbanismo, adjudicó ayer en consejo de administración el contrato de servicios para la actividad arqueológica preventiva en el ámbito de actuación de la calle Almanzor, en el Casco Histórico, a la mercantil 'Patrimonio Inteligente', por un importe total de 66.807,88 euros, sobre un presupuesto de licitación de 73.415,25 euros. El plazo de ejecución para la redacción del proyecto será de cuatro meses y medio.

La contratación de estos servicios sigue al procedimiento de expropiación iniciado por el Ayuntamiento sobre catorce inmuebles y solares de la calle Almanzor para su demolición con el objetivo de mejorar la perspectiva visual de La Alcazaba. El delegado municipal de Vivienda y Desarrollo Urbano de la capital almeriense, Miguel Ángel Castellón (PP), recordó que, en paralelo a este expediente, «la comisión ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo aprobaba la semana pasada las obras de demolición de seis inmuebles en la calle Almanzor, siendo una de las actuaciones contempladas dentro del Plan Integral Alcazaba-La Hoya-San Cristóbal, que cuenta con una inversión plurianual de 9,5 millones de euros».

Cabe recordar que los planes municipales pasan por mejorar el entorno oriental y sur de la Alcazaba. Un plan que pasará por la ampliación de la calle Pósito y su extensión hacia Almanzor dotando a la zona de una nueva urbanización que permitirá la visibilidad de las murallas del norte del monumento en una zona actualmente muy deteriorada.

La intervención arqueológica responde al «necesario», indican fuentes municipales, análisis de las condiciones del suelo sobre un espacio «muy sensible desde el punto de vista patrimonial», advirtió por su parte Castellón, recalcando la necesidad de «conocer el resultado de las prospecciones y excavaciones para determinar las actuaciones que allí se puedan ejecutar a futuro».

Los trabajos arqueológicos que se han adjudicado se ejecutarán en dos fases. La primera de ellas, de acuerdo con el pliego de condiciones aprobado, a través de la excavación en la zona no ocupada por las edificaciones, con una superficie aproximada de 1.413 metros cuadrados. Finalizada esta fase se procederá entonces a la demolición de los inmuebles expropiados. La segunda fase acometerá las excavaciones en la zona actualmente ocupada por las edificaciones, sumando una superficie total de 565 metros cuadrados más.

Una vez se conozca la situación del subsuelo -y la posibilidad certera de que allí puedan haber construcciones milenarias o centenarias- será cuando el Consistorio decida qué tipo de urbanización o utilización se otorga al área, un espacio que actualmente impide visibilizar el monumento en toda su majestuosidad cuando el visitante se va acercando a la puerta principal de acceso a la atalaya medieval morisca.

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