Los padres de Gabriel piden pintar más pescaditos durante el juicio

Ángel Cruz y Patricia Ramírez, padres de Gabriel Cruz, en rueda de prensa/EFE
Ángel Cruz y Patricia Ramírez, padres de Gabriel Cruz, en rueda de prensa / EFE

Patricia Ramírez y Ángel Cruz reclaman a los medios que cumplan con los Códigos Deontológicos y tengan «sensibilidad» a la hora de informar del juicio por el asesinato de su hijo en febrero del año pasado

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

Los padres de Gabriel Cruz, el pequeño asesinado el pasado mes de febrero en Níjar (Almería), han reclamado en vísperas del juicio a Ana Julia Quezada, asesina confesa, en la Audiencia Provincial de Almería que «durante el desarrollo del juicio» la gente pinte «nuevo pescadito». Pero en esta ocasión «para protegerle [a Gabriel] y protegernos del dolor a los que lo queremos». «Un pescadito que vuelva a pedir callar rabia y lo malo. Un pescadito que nos garantice un juicio justo. Así nuestros hijos recordarán lo realmente importante en su irreparable pérdida: Los miles de personas que se juntaron parra buscarle y encontrarle. Cada uno desde su sitio y con sus herramientas junto con los chiquillos cantando girasoles y confiando en la buena gente», han remachado Patricia Ramírez y Ángel Cruz en un comunicado de cuatro páginas remitido hoy a los medios de comunicación.

En él, los progenitores del pequeño hacen una «petición pública de ayuda» para que «en el desarrollo del juicio, se salvaguarden» los derechos del menor «y se proteja su imagen y la de su familia». Por ello han clamado por un «pacto ético por la sonrisa de Gabriel y las víctimas de delitos violentos y desapariciones», lo han denominado, en el que los medios de comunicación ejecuten su labor con «responsabilidad» y con estricto cumplimiento a sus «códigos deontológicos».

Los progenitores de Gabriel reclaman asimismo «que se realice formalmente por parte de los organismos competentes una recopilación de aquellos titulares, programas, redes sociales y otras acciones que, sin tener en cuenta el dolor ocasionado y la protección de la imagen del menor, han ofrecido un tratamiento inadecuado y sensacionalista en numerosas informaciones», indican textualmente.

Patricia Ramírez y Ángel Cruz piden especial protección frente a la posible divulgación de «informaciones derivadas de cualquier documentación médica, psicológica o forense tanto de los menores como de sus familiares». Cabe recordar que las sesiones del juicio en las que declararán peritos forentes y médicos será a puerta cerrada y, por lo tanto, no habrá acceso público a lo que allí se verbalice.

Los padres del menor insisten en reclamar un «uso responsable y respetuoso» de la imagen de Gabriel evitando un potencial «tratamiento sensacionalista y morboso».

Este es el texto íntegro del comunicado:

Pacto ético por la Sonrisa de Gabriel y las víctimas de delitos violentos y desapariciones

Petición pública de ayuda para que en el desarrollo del juicio oral se salvaguarden sus derechos y se proteja su imagen y la de su familia

Pacto ético por la Sonrisa de Gabriel y las víctimas de delitos violentos y desapariciones:

1. Solicitamos a los medios de comunicación, dada su influencia social, RESPONSABILIDAD ante el cumplimiento de sus Códigos Deontológicos y SENSIBILIDAD a la hora de ofrecer la cobertura informativa del juicio de nuestro hijo en particular, pero que creemos debería extenderse a las víctimas de delitos violentos, desapariciones y sus familias y en general hacia cualquier ciudadano de este país.

El derecho a la información debe de ir de la mano del poder judicial y las fases del proceso. Siendo respetuosos con los derechos humanos, códigos deontológicos y la ley de protección a las víctimas se puede informar sin crear situaciones de riesgo, revictimizar a las víctimas o terceras personas.

2. Con la realización del presente pacto esperamos en segundo lugar sirva de reflexión a los agentes implicados, para que en los casos que proceda, se articulen los mecanismos necesarios para la retirada de aquellos documentos que no son obtenidos de fuentes éticas y veraces, así como aquellos en los que se usa su imagen de manera inapropiada, con fines diferentes a su búsqueda y reparen el daño (tal como dicta el Código Deontológico de Periodistas).

3. Derivado del segundo punto conviene demandar y solicitar que se realice formalmente por parte de los organismos competentes una recopilación de aquellos titulares, programas, redes sociales y otras acciones que, sin tener en cuenta el dolor ocasionado y la protección de la imagen del menor, han ofrecido un tratamiento inadecuado y sensacionalista en numerosas informaciones (relativas o no al caso de su desaparición), llegando incluso a vulnerar y/o dañar sus derechos fundamentales y los de terceras personas, para articular la argumentación probatoria del daño y solicitar la rectificación y retirada por de sus autores.

Los puntos dos y tres del presente pacto ético, pensamos debería ser extensible a otros casos de menores, y víctimas de delitos violentos o desapariciones (siempre que sus familias estén conformes y así lo soliciten).

4. Con especial interés y de acuerdo con la protección de nuestros derechos requerimos evitar exponer o divulgar públicamente informaciones derivadas de cualquier documentación médica, psicológica o forense tanto de los menores como de sus familiares que, además de atentar con derechos fundamentales relacionados con la imagen, honor y privacidad, puedan generar una revictimización causando un dolor tan gratuito como irreparablemente lesivo para la salud de sus seres queridos. La relevancia y utilidad de los informes forenses se circunscribe exclusivamente al contexto judicial, siendo que el derecho a la información debe compatibilizarse con la premisa de evitar el daño a la imagen y a los derechos que amparan a un menor y a la familia.

5. Es necesario potenciar la responsabilidad ético-moral de los agentes sociales dada su enorme relevancia en la influencia psicológica y emocional en la infancia. Por ello creemos que el discurso promovido de apartar el miedo y los efectos traumáticos de los sucesos, para velar por un relato basado en los valores que protejan a los niños, es de una importancia vital, social, y de especial trascendencia.

6. Solicitamos realizar un uso responsable y respetuoso de su imagen, no olviden que es un menor, evitando, como hace referencia el informe del Consejo Audiovisual Andaluz, un tratamiento sensacionalista y morboso o que atienda a intereses diferentes. Nosotros admitimos difundir su imagen para buscarlo; fuera de este fin, ya no tiene sentido seguir exponiéndolo y no hemos dado nuestro consentimiento.

7. Es preciso, más si cabe, un especial tacto, por parte de los medios, con los familiares y personas allegadas a Gabriel que testifiquen en el juicio, dada la tremenda afectación y dolor que continúan padeciendo y con el fin de poder minimizar el trauma que supondrá enfrentarse al desarrollo del juicio oral favoreciendo su derecho a vivirlo desde la intimidad.

8. Muy especialmente, pedimos la no publicación o emisión de posibles filtraciones del juicio de nuestro hijo (ya que desde su desaparición han sido bastante las filtraciones producidas, incluso bajo secreto de sumario, realizando un daño irreparable a su memoria y nuestra voluntad) así como depuración de responsabilidades tanto por parte de quien lo hubiese filtrado como por parte del medio que lo haga público.

9. Estamos luchando desde que desapareció por que SE HAGA JUSTICIA ajustándonos a la ley y discreción del procedimiento, NECESITAMOS UN JUICIO JUSTO CON TODAS LAS GARANTÍAS, así rogamos que los agentes sociales velen por evitar en lo posible hacer juicios públicos paralelos, así como a la sociedad que pudiese hacerse eco de los mismos, al menos durante el procedimiento del desarrollo del juicio oral, CON EL FIN DE EVITAR QUE LA SENTENCIA SEA CUESTIONABLE, RECURRIDA O NULA.

10. El último punto de este pacto y para nosotros el más importante es invitarles a que durante el desarrollo del juicio pinten un nuevo pescadito, pero esta vez se lo pedimos para protegerle y protegernos del dolor a los que lo queremos. Un pescadito que vuelva a pedir callar rabia y lo malo. Un pescadito que nos garantice un juicio justo. Así nuestros hijos recordarán lo realmente importante en su irreparable pérdida: Los miles de personas que se juntaron parra buscarle y encontrarle. Cada uno desde su sitio y con sus herramientas junto con los chiquillos cantando girasoles y confiando en la buena gente.

Gracias