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Moreno Bonilla come 'baratito'

«... donde el rojo kétchup es el color predominante en la instantánea, en lugar de el rubio maravilloso y el blanco planchado de camisa y jerseys al cuello»

MARTA SOLERALMERÍA

Las redes sociales han hervido durante días después de que los populares Moreno Bonilla y Pablo Casado subieran a sus cuentas personales una foto familiar almorzando en un establecimiento de comida rápida. Personalmente, al verla, lo primero que sentí fue envidia sana. Los inmaculados líderes, sus inmaculadas esposas e inmaculados hijos e hijas parecían sacados de un catálogo.

Nada que ver con la imagen que pudiera dar yo con mis más que amadísimos hijos cuando vamos a un lugar de estas características donde el rojo kétchup es el color predominante en la instantánea, en lugar de el rubio maravilloso y el blanco planchado de camisa y jerseys al cuello. Lo envidio. El tono era relajado y distendido. Se les veía felices y, sobre todo y perdón por la insistencia, limpios. Habían pasado una dura semana de trabajo en numerosos rincones de Andalucía llevando el mensaje del PP y eso cuesta. Sus estómagos les pedían una hamburguesa y sus hijos les pedían jolgorio. Encontraron en un restaurante de comida rápida el lugar perfecto para satisfacer todas las necesidades. Y están en su derecho. Preguntado por el revuelo causado, Juanma Moreno respondió que le parece lógico ir a esos sitios, que todo el mundo va y que se come 'baratito'.

El menú para los «chiquititos», dijo, son 4,5 euros. Además, el líder del PP andaluz puntualizó que no todos los días comen hamburguesa barata. «El día anterior estuvimos en una venta magnífica donde comimos rabo de toro», dijo. He aquí una familia que le da a todos los palos. Personalmente, insisto, una fotografía de estas características no me lleva a ningún sitio. No me sobresalta, no me asusta. Lo que me da miedo es lo que dijeron ambos antes de sentarse en el restaurante. Casado venía de defender que el PP regresaría a la Ley del Aborto de 1985 y Moreno Bonilla venía de liarse, como hace siempre, con las cifras sobre servicios sociales. Casado ve sólo hombres en el desarrollo de la Humanidad y proclama vivas al rey cuando el único que quiere destronar a quien tiene el poder a toda costa son él y sus secuaces con falsas verdades y tratando de asustar a la gente. Ninguno de los dos inmaculados gourmets de comida rápida se han desvinculado de manera certera de las declaraciones de su compañera Tejerina sobre la 'estupidez' de los niños y niñas andaluces. Ninguno. Sólo dicen que el sistema educativo está mal. Al menos el que ellos recibieron es bastante mejorable, ciertamente.

Cuando uno viene de insultar al que tiene en frente, cuando quiere hacernos retroceder a las mujeres en derechos y llevarnos, de nuevo, la era glaciar y a mentir sobre los derechos de los y las trabajadoras diciendo que se es el partido del trabajo cuando suscriben una Reforma Laboral que manda a la gente a paseo en menos que canta un gallo, da igual que luego se llene el buche en un restaurante de cinco estrellas, en un sitio de comida rápida o en un bar de Almería para celebrar la capitalidad gastronómica. Es lo mismo. Lo importante son las digestiones y a algunos nos haría falta más de un estómago para digerir muchos de los mensajes de este PP.

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