Miércoles de Catedral: sale Prendimiento

La Señora de la Merced, en todo su esplendor, a la salida del templo-fortaleza./A. GARCÍA
La Señora de la Merced, en todo su esplendor, a la salida del templo-fortaleza. / A. GARCÍA

Es Miércoles Santo y, aunque hay dos hermandades más en la calle, el punto neurálgico de la Semana Santa almeriense sigue siendo la Catedral

AROA GARCÍA ACEDOAlmería

Pasados quince minutos de las seis de la tarde, se abren las puertas del templo más importante de la ciudad y vemos ya la cruz de guía, Prendimiento empieza a hacer su estación de penitencia.

A continuación, la 'guardería', los niños, que en esta hermandad es muy numerosa. Más de 50 niños visten la túnica de nazarenos de su Hermandad del Prendimiento. Una hermandad que cuida durante el año mucho a la infancia, con diversas actividades en la casa de hermandad en las que se llevan a cabo talleres de manualidades y costura/bordado. En esta cuaresma se han dedicado dos sábados a los niños de la hermandad, llevando a cabo la 'Pequepriostía' para enseñar a los más pequeños a limpiar y conservar los enseres que procesionan cada Miércoles Santo.

A continuación, un tramo de nazarenos grande, muchos nazarenos hacen estación de Penitencia este Miércoles Santo. Nazarenos de túnica con escapulario color marfil, cinturón negro y antifaz azul. Trescientos veinte conforman el cortejo. Un cortejo ordenado, bien formado y cuidado hasta el más mínimo detalle.

'Al que yo bese', marcha dedicada por Pasión de Linares a Jesús del Prendimiento Una lluvia de pétalos le cae a la Señora en la calle Real organizada por su grupo joven

Y suena unos de los sones más característicos y más seguidos del Miércoles Santo, los de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Pasión de Linares, que acompaña al Señor del Prendimiento.

El paso de misterio de Jesús en su prendimiento, imponente, muy alto, con sus casi seis metros. Este año, la bolsa que porta Judas ha sido donada por la cuadrilla de costaleros, lleva la inscripción 'Al que yo bese', en referencia a la marcha que se estrena este 2019. Y, dentro de la bolsa, 30 monedas de plata, réplicas de los siclos de la época, donadas por la familia Becerra Moreno.

Y la puerta se hace justa para poder salir el paso que, mandado por las palabras de David Marín Pérez y Carlos Galice Cantón, hacen que la salida parezca increíblemente fácil.

Y la plaza de la Catedral se sigue llenando de gente que viene a ver la salida del Prendimiento y comienza el segundo tramo, el del Señor de Almería, el del Cautivo.

Los nazarenos siguen llenando la plaza de la Catedral y la calle Lope de Vega ve cómo avanza el paso del Prendimiento.

Es en este tramo en el que va una de las insignias más importantes para una hermandad, el libro de reglas, donde se contienen los estatutos, las normas por las que rige el día a día de toda cofradía.

Su libro de reglas está realizado en plata de ley, con incrustaciones de marfil en las manos y la cara de la imagen de La Inmaculada que porta en su centro que, bajo un diseño de Villarreal, fue ejecutado por Orfebrería Andaluza-Manuel de los Ríos Navarro, diseño de Villarreal. Una insignia muy importante y, por tanto, va flanqueada por cuatro hermanos con vara.

Otra banda vuelve a sonar, ahora es la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Asunción de Jódar, en Jaén, que este año realiza por primera vez estación de penitencia con esta hermandad.

Y vemos el paso dorado del Señor Cautivo de Medinaceli, el mismo que congrega filas de devotos en su besapiés del primer viernes de marzo a la puerta de la Catedral.

Un monte de iris morado a los pies del Señor y la voz de Francisco Romero García, auxiliado por Javier Alonso Ortiz, Alberto Alonso Ortiz y Salvador Navarro. Comienza a andar el Señor, con los 30 hombres que ponen su corazón esta noche para que llegue a todos los rincones de nuestra Almería.

Un detalle del buen gusto y del mimo de esta hermandad. En la cartela de la trasera del canasto del paso del cautivo se representa el misterio de la entrada en Jerusalén. La palma que lleva el Señor se renueva año a año, se adquiere cada Domingo de Ramos durante la procesión de la Borriquita de nuestra ciudad, pequeñas cosas que son las que marcan grandes diferencias.

Y, acompañando al Cautivo, nazarenos con cruces a cuestas, numerosos, que detrás de su Señor hacen su estación de penitencia.

Tras ellos, llega el tramo de la Señora de la Merced, el que culmina con la Señora de esta hermandad.

Ya hemos perdido al paso del Prendimiento de vista, el Cautivo ya lleva más de la mitad de Lope de Vega y continúan saliendo nazarenos de la Catedral.

Destaca otra insignia entre las muchas que porta esta hermandad, la bacalá, el estandarte de la corporación, en terciopelo burdeos, bordado con hilo fino de oro, plata y sedas de colores. Y, en su centro, el emblema de la hermandad, que consiste en dos óvalos con los escudos Mercedario y Trinitario en el centro. Resalta la custodia con la sagrada forma y remata el conjunto la corona real cerrada.

Se ven los seis ciriales que acompañan a La Merced y que preceden a los incensarios, olor a incienso, olor a Semana Santa, olor a Merced.

La salida de la Señora es difícil, el palio es alto y pesa, y la puerta no es muy grande, pero los 35 costaleros que son esa noche sus pies saben muy bien cómo hacerlo, saben bien cómo escuchar a sus capataces, Luis Pardo González y Luis Pardo Góngora que, junto a sus auxiliares -Francisco Martínez Usero y José María Martínez Martínez- hacen que la Señora salga por la puerta con total perfección.

Ya la vemos a Ella, a la Reina de la Merced, vestida con primor por las manos de Juan Rosales y que, con claveles blancos y flor de cera, engalana un palio que es sinónimo de elegancia y buen gusto puesto en la calle. Lo más sencillo, lo más tradicional, hace que Ella brille en esta noche de Miércoles Santo.

En su pecho, este año, dos condecoraciones especiales, la orden al mérito militar donada por el hermano Antonio Méndez García y la real encomienda de las víctimas del terrorismo donada por otro hermano, José Carlos Sánchez.

Le sigue acompañando. Once años lleva la Banda Santa Cecilia de Sorbas siguiendo a su Señora, a su Merced.