Lloseta tendrá más puestos de trabajo industrial que Gádor tras el cierre de Cemex

Fábrica cementera de Cemex en la localidad almeriense de Gádor, en el Bajo Andarax./A.A.
Fábrica cementera de Cemex en la localidad almeriense de Gádor, en el Bajo Andarax. / A.A.

La inversión anunciada por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo auguran una decena más de empleos que en el Bajo Andarax

MIGUEL CÁRCELES ALMERÍA.

El cese de actividad en la fábrica cementera de Gádor que gestiona la multinacional mexicana Cemex va a suponer, a partir de la semana que se inicia mañana, un Expediente de Regulación de Empleo que afectará de forma directa a un centenar de empleados, muchos de ellos de alta cualificación. El Gobierno estatal y la Junta de Andalucía negociaron un plan de reindustrialización en el que Cemex tendrá un papel crucial. No en vano, cuatro de las cinco iniciativas contarán con su gestión. Sin embargo, se prevé que una vez culminados los trabajos de construcción, que emplearán a unos 350 trabajadores, apenas quede empleo para 56 personas, prácticamente la mitad de los que trabajan a día de hoy en Gádor.

Mejor suerte correrá la planta de Lloseta (Baleares), donde se prevé que puedan mantener su empleo hasta 69 trabajadores de Cemex, 13 más que en Almería, con sólo dos proyectos: una planta energética (de generación de hidrógeno renovable y un parque fotovoltaico) y una planta de tratamiento de áridos y asfaltos así como un centro logístico auspiciado por Cemex junto con un centro tecnológico de investigación y desarrollo. En total, 69 empleos, se estiman, después de que parte de la plantilla haya optado por crear una cooperativa dedicada al transporte de materiales. Y todo con una inversión privada de 40 millones, menos de la mitad de lo previsto para la planta de Cemex en Gádor.

La crisis industrial -se ha juntado en un mismo periodo temporal cierres tan voluminosos como los de Cemex, Alcoa o Vestas- ha pillado a contramano al Ejecutivo, que ha buscado alternativas para recolocar a la mayor parte posible de las plantillas. Detrás de cada uno de los cierres hay motivos diversos. Cemex alega una caída de la demanda -que ya iba a la baja cuando adquirió la cementera, allá por 2015- y el incremento del coste energético.

Los empleados, a la espera

La mano de obra de Cemex espera a conocer esta semana los condicionantes de su despido por cese de actividad y sus posibilidades de recolocación con cierta suspicacia. Estiman -trasladaron fuentes cercanas al comité de empresa- que el número de empleos que acabe generándose tras el cierre por los nuevos proyectos industriales sea mucho más bajo que el inicialmente previsto, menos de cuarenta, y que las condiciones sean mucho peores que las que actualmente tienen dado que se requiere una cualificación muy inferior para el desarrollo de la actividad.

Los empleados -así como la propia alcaldesa de Gádor, Lourdes Ramos- han venido reclamando que si Cemex observaba en su planta del Bajo Andarax una falta de rendimiento, vendiera la central a otra empresa. La razón es que, a su juicio, Cemex es rentable en Almería debido a la altísima calidad del clínker que sale de sus instalaciones. Sin embargo, Cemex se ha negado y sólo cerrará la actividad, sin vender las instalaciones o desmontar la industria. En su lugar se habilitarán otros proyectos y, también, se comercializará el cemento producido en otras plantas de la compañía.

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