El letrero que emociona en la cala más bohemia de Almería: poesía y sostenibilidad
Un cartel artesanal con un mensaje simple y a la vez con espíritu ecológico
E. Gabriel Llanderas
Almería
Jueves, 27 de noviembre 2025
Entre los acantilados, el ruido de las olas, las palmeras y los árboles frutales de la cala de San Pedro, hay un letrero que llama ... la atención por su sencillez. Podría ser el eslógan de una campaña publicitaria, pero está hecho a mano, probablemente sobre una tabla reciclada. Dice así: 'Orillas sin colillas'. Una frase breve, casi poética porque contiene una rima, y que resume una llamada universal, cuidar lo que es de todos.
El cartel forma parte del paisaje y también de la filosofía de la pequeña colonia que vive en este lugar durante todo el año. Un grupo de alrededor de medio centenar de personas que, alejadas del ruido urbano, cuidan del entorno, cultivan frutas y verduras, se autoabastecen en lo posible y recuerdan que la playa es un espacio vivo y vulnerable a la acción humana.
Desde hace décadas, San Pedro es conocido como uno de los últimos reductos hippies de Europa. Y quizá por eso, este mensaje ecológico aquí adquiere un sentido casi espiritual.
El eterno problema de las colillas en las playas
El llamamiento no es gratuito. Cada minuto, 8 millones de colillas acaban en la naturaleza. Están hechas de acetato de celulosa, un plástico no biodegradable cargado de sustancias tóxicas. Una sola puede tardar hasta 10 años en desintegrarse y contaminar 10 litros de agua marina o 50 litros de agua dulce.
Es un problema que afecta especialmente a las playas más visitadas y que se hace visible, sobre todo, en temporada alta, en verano, cuando llega el calor. En Almería capital, el Ayuntamiento incluso ha llevado a cabo campañas específicas para retirar colillas de las zonas urbanas, donde cada verano se acumulan miles de estos pequeños residuos.
Y es precisamente esa realidad la que convierte el cartel de San Pedro en un gesto que llama la atención, porque es un recordatorio de que la sostenibilidad empieza por decisiones pequeñas y acciones casi insignificantes, pero que, repetidas muchas veces, consiguen transformar el entorno.
Una fortaleza y una leyenda
La cala de San Pedro es uno de los enclaves más singulares de la historia costera de Almería. La revista Condé Nast Traveler incluyó su antiguo poblado entre los pueblos abandonados más espectaculares de España, el único de Andalucía en aparecer en la lista.
Sus orígenes se remontan a una fortaleza construida tras la Reconquista, en el siglo XV, con el fin de vigilar los ataques moriscos. Más tarde, en el XVI, se añadió una torre, y en el XVII llegó a utilizarse como cárcel. Hoy, el castillo está abandonado y derruido.
Pero decir que San Pedro está 'abandonado' sería ignorar a quienes mantienen su espíritu vivo. La comuna que habita la cala se integra en un paisaje donde la arena y el azul del agua conviven con restos de un pasado marinero desaparecido.
La historia local guarda una leyenda que se remonta a hace siglos, cuando la cala de San Pedro fue un próspero asentamiento de pescadores. Sus casas austeras y su pequeño puerto aparecían en numerosos mapas del siglo XIX.
Pero, según la tradición oral, una tragedia marítima acabó con la vida de todos los pescadores del poblado. Las viudas, vestidas de luto, marcharon hacia lo que hoy es Las Negras, un nombre que supuestamente procede del color de sus ropas al llegar.
El pueblo quedó vacío. El silencio se adueñó de la cala hasta que, décadas más tarde, viajeros alternativos y espíritus libres decidieron devolverle vida y propósito. Entre la historia, la leyenda y la vida comunitaria, el pequeño letrero de 'Orillas sin colillas' es una invitación a respetar la naturaleza, una llamada a la responsabilidad y a la sostenibilidad.
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