La Junta indemnizará al herido en 2013 en una zanja junto al Dreambeach

Zona del accidente./R. I.
Zona del accidente. / R. I.

El TSJA considera que correspondían a la Junta las «medidas pertinente para eliminar el riesgo de accidentes para los viandantes» en la zona

EUROPA PRESSALMERÍA

La Junta de Andalucía deberá indemnizar con casi 50.000 euros al joven que, en agosto de 2013, se precipitó por un terraplén desde siete metros de altura en las inmediaciones del recinto de un festival de música electrónica en Cuevas del Almanzora, el Dreambeach, ya que el camino donde se produjo el accidente se encontraba en «mal estado» debido a las fuertes riadas registradas un año antes en la zona y, además, no había «señalización o advertencia para que los viandantes pusieran especial cuidado al transitar».

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) considera en su sentencia que existe responsabilidad patrimonial de la administración y reprocha que en «el importante lapso de tiempo» que transcurrió entre las riadas que «destruyeron» la zona y la fecha del accidente, «casi un año», no se tomarán «las medidas pertinentes para eliminar el riesgo de accidentes para los viandantes, como la reparación de la zona o la señalización del peligro». Remarca que el hecho de, tal y como argumentó la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en descargo, se hiciera colocar una «montaña de tierra» podía implicar «obstaculizar el paso a los vehículos, no así a los peatones».

«El origen de los daños sufridos por el demandante puede residenciarse en el poder de la administración autonómica por cuanto, como titular que era del camino en el que ocurrió el accidente, era responsable del estado en el que se encontraba y también de la falta de señalización», señala el Alto Tribunal andaluz. La sentencia subraya que «no puede verse la existencia de ningún grado de culpa» en la víctima, quien entonces tenía 22 años y a consecuencia del accidente sufre en la actualidad graves secuelas neurológicas, ya que, según subraya, «no desatendió indicación alguno, sino que paso por una franja de terreno por la que no se encontraba vedado el paso a los peatones.

«No pudo apreciar -añade- la peligrosidad de la zona por la que transitaba en orden a extremar la preocupación dada la hora del accidente, a las diez de la noche del 9 de agosto, y la falta de iluminación». La caída se produjo, en concreto, en un camino que va desde la playa de Villaricos hacia la carretera, cerca de un puente, y desde un dique existente en la vertiente del río Almanzora en la zona cercana a su desembocadura.

El atestado levantado por la Guardia Civil en la madrugada del día 10 deja constancia de que el joven, quien cayó desde una altura de siete metros, se encontraba «en un lugar de difícil acceso por el deterioro existente en el dique» y describe el tramo en el que ocurrió con «defensas de tierra y varios estrechamientos debido a los derrumbes ocasionados por el arrastre del agua de las riadas».

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