El juicio contra Ana Julia Quezada encara su recta final con los detalles de la autopsia

Quezada, autora confesa de la muerte del menor de ocho años en Níjar, mantiene una conversación con los letrados de su defensa en la primera sesión del juicio./EFRE
Quezada, autora confesa de la muerte del menor de ocho años en Níjar, mantiene una conversación con los letrados de su defensa en la primera sesión del juicio. / EFRE

A puerta cerrada, forenses y expertos en toxicología detallan hoy las circunstancias de la muerte del pequeño Gabriel Cruz

Alicia Amate
ALICIA AMATEAlmería

Ana Julia Quezada vuelve hoy a sentarse en el banquillo. De nuevo, la autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz abandona durante unas horas el Centro Penitenciario 'El Acebuche' para ocupar su lugar ante el tribunal popular que deberá decidir sobre su futuro. Nueve personas -siete mujeres y dos hombres- tienen la encomienda desde el lunes pasado de ver y oír cada detalle [hasta el más escabroso] relacionado con el crimen que hace un año y medio conmocionó al país: con solo ocho años, el pequeño Gabriel Cruz perdía la vida a manos de la que era la pareja de su padre, una mujer que ocultó su cuerpo en una finca familiar durante casi dos semanas mientras miles de personas rastreaban kilómetros y kilómetros del Parque Natural de Cabo de Gata para dar con alguna pista sobre su paradero.

Ella dice que fue una muerte accidental -«yo solo le tapé la boca, solo quería que se callara», defendió el martes durante el interrogatorio al que se sometió dentro del acto de juicio oral- pero se enfrenta a una condena de prisión permanente revisable por asesinato porque así lo ven tanto la fiscal encargada del caso desde su inicio, Elena Fernández, como la acusación particular, con el letrado Francisco Torres en representación de los padres del niño, también víctimas de los delitos por los que esta mujer de 45 años permanece en prisión desde que fuera hallada con el cuerpo del menor en el maletero.

Tres sesiones más

La vista oral contra Quezada ha superado ya su ecuador. Hoy se celebra la sexta de las ocho sesiones programadas por el tribunal que, casi, ha cumplido a rajatabla la agenda prevista. Solo el lunes pasado, primer día señalado, no se alcanzó el objetivo marcado de lograr la composición de jurado popular en menos de una hora. Llevó casi tres, finalmente, conseguir a los representantes de la ciudadanía que velarán porque se haga justicia con la dominicana. «Deben hacer un sobreesfuerzo para abstraerse de la información que hayan recibido por televisión», apuntó la representante del Ministerio Fiscal. No en vano, es prácticamente imposible ignorar el peso mediático de esta historia que ya forma parte de la crónica negra del país.

Hay detalles de la muerte del menor de ocho años que su familia aún desconoce

El Servicio de Atención a Víctimas recomendó celebrar en privado la pericial médica

Es por este motivo, precisamente, por el que el viernes anterior al inicio del procedimiento -menos de 72 horas antes- la presidenta del tribunal aceptó la recomendación del Servicio de Atención a Víctimas de Andalucía (SAVA), aprobada también por la Fiscalía General del Estado, para la celebración parcial de la vista a puerta cerrada. Así ocurrió en la tarde del martes con los interrogatorios de los padres de la víctima mortal de Quezada, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, y con los de la abuela paterna [última en ver al niño con vida] y una de sus primas, menor de edad, a la que la acusada llevó a visitar la finca de Rodalquilar al día siguiente de la muerte del niño, según se ha revelado durante el proceso judicial de mayor envergadura mediática jamás acogido por la Audiencia Provincial de Almería.

También se determinó en este mismo auto la celebración sin público ni medios de comunicación -hay una treintena acreditados y más de un centenar de periodistas- de la sesión de hoy, cuando está programado que declaren facultativos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, entre ellos, el director del departamento de Sevilla del Instituto Nacional de Toxicología. Además, se presentará una prueba pericial médica elaborada por especialistas del ámbito privado.

Lo que ocurra en la vista de hoy no trascenderá más allá de las puertas cerradas de la Sala del Jurado, por lo tanto. En el interior de la misma se tratarán temas «sensibles», relacionados con los aspectos más profundos de la muerte del menor. Algunos de los episodios que hoy se van a narran son, incluso, desconocidos por los propios familiares. De ahí, la autorización para que se permita cerrar las puertas durante toda la presentación de la prueba pericial médica que, por otro lado, puede ser determinante para la pena que se imponga a la procesada.

Víctimas morales y psíquicas

También se protege, de este modo, a los padres de Gabriel Cruz, considerados víctimas a su vez de los daños y lesiones, morales y psíquicas, causados por el comportamiento de Quezada, no solo al acabar con la vida de su pequeño, sino también al ocultar este crimen y «alentarles» a seguir buscando. «Hoy va a aparecer», les decía a ellos y a miles de personas que trataban de dar con el niño cuando era la única persona que sabía que estaba bajo el suelo de gravilla blanca de la vivienda de Rodalquilar de su padre donde ella misma lo enterró.

Finalizados los interrogatorios a la quincena de facultativos llamados ante el tribunal esta mañana, las dos últimas jornadas de juicio oral estarán reservadas para la reproducción de la prueba documental de audios y vídeos tomados durante la investigación e instrucción de la causa [ya exhibidos a la sala a lo largo de las distintas jornadas] y a las conclusiones finales de las partes. La fiscal Elena Fernández, el abogado de la acusación particular, Francisco Torres y el letrado defensor de Quezada, Esteban Hernández, expondrán sus argumentaciones finales, modificándolas o no, ante el tribunal de jurado popular. Una vez concluido el acto de juicio, según lo programado la presidenta del tribunal entregará al jurado popular el objeto del veredicto.