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Extrema, extrema derecha

Una vez agotado -por ahora- el comodín de Franco, se ha dado paso a una promoción interesada y manipulada de la existencia de una extrema derecha española que se encarna políticamente en VOX y que supone una amenaza vital para nuestra democracia

Extrema, extrema derecha
MARCIAL VÁZQUEZALMERÍA

Uno de los peores síntomas de la sociedad histérica en la que vivimos consiste en no saber diferenciar muy bien qué es verdadero y qué es actuación dentro del teatro de la política nacional. Porque, sobre todo, desde la ejecución del plan 'moción de censura' contra Rajoy basándose en argumentos que difícilmente se sostenían pero ayudados y legitimados por su principal víctima a la que echaban del poder, en España vivimos en una especie de burbuja irreal que intentan vendernos una mayoría importante de medios de comunicación que se alinean, sin dudarlo, con el mundo de farsas, mentiras y fantasías liberticidas propagado por el populismo pedrista-comunista, empezando por la 'nueva' RTVE, que ya liberada del yugo manipulador del PP ha conseguido que sus informativos diarios acaben casi siempre en el tercer lugar cuando no en el cuarto respecto a sus competidores.

Una vez agotado -por ahora- el comodín de Franco, se ha dado paso a una promoción interesada y manipulada de la existencia de una extrema derecha española que se encarna políticamente en VOX y que supone una amenaza vital para nuestra democracia, a raíz de que Abascal haya conseguido llenar el Palacio de Vistalegre, ese que Podemos en su último congreso dejó con grandes claros de vacíos. El silogismo de la izquierda populista es evidente: si VOX es la extrema derecha y PP-Cs hacen una oposición muy dura y radical contra el gobierno de Pedro, ergo PP y Cs están alimentando a VOX para acabar con el gobierno del cambio y de la dignidad. Algo así verbalizó, de una manera mucho más vulgar, el viajero presidencial que tuvo el coraje y la cara dura inimaginable de pedir lealtad al PP y a Ciudadanos porque el pedrismo no soporta que le hagan oposición y se lo digan a la cara.

Es asombroso que el mismo que utilizó una sentencia torticera y teledirigida por el magistrado encargado de señalar a Rajoy para pactar con los enemigos de España y herederos del proyecto político de ETA, venga ahora a pedir a la oposición parlamentaria no hacer mucho ruido mientras el gobierno de la nación se cae a trozos y la nación misma se va colapsando poco a poco y no solo en Cataluña. Lo llamativo de la 'operación VOX' es que resulta calcada de otra operación llamada 'Podemos' que puso en marcha el inolvidable asesor popular- Arriola- con el objetivo de dinamitar el PSOE y dividir a la izquierda, consiguiendo en cambio unir a la izquierda por un puente llamado populismo y que edifica, sobre todo, en el odio visceral y jaleado hacia todo lo que suene a derecha.

Sin embargo, cuando nos hablen de VOX es preciso tener en cuenta la realidad: su intención de voto en las encuestas no supera a las mejores marcas que consiguió en su día UPyD, y actualmente es una opción residual y marginal, a menos que se pretenda desde las fuerzas populistas de izquierdas (partidos y medios en alianza) provocar una profecía autocumplida, aunque para ello tendrían que contar con el concurso y la estupidez de Pablo Casado y Albert Rivera, algo que, por el momento, aún no se ha producido de una manera tan evidente como vimos en el PSOE respecto a Podemos en sus primeros meses de propulsión artificial.

En algo debemos estar de acuerdo: la opción de VOX supone una amenaza tóxica para nuestro sistema democrático y de convivencia que no podría soportar otro partido más disgregador y polarizador que se sumaría a la 'entente de censura', pero si se quiere culpar al PP y Ciudadanos del crecimiento '¿exponencial?' de Abascal como alternativa, en honor a la verdad debemos responder que el 90% de los creadores indirectos de VOX como organización política con vida es el populismo de esa izquierda buenista, trasnochada, totalitaria y entregada al negocio de las minorías que lleva sembrado y regando la semilla de la política del malestar desde aquel fatídico 15-M, el pecado original de todos nuestros desastres actuales.

Es preciso, llegados a este punto, no confundir aquellos que dicen combatir a VOX pero en realidad alimentan su proyección mediática, con los políticos y periodistas responsables que son conscientes del peligro que suponen los planes de VOX para la democracia y no caen en la trampa de simplificar todo como 'extrema derecha'.

Hace algunos meses advertí en un artículo de las consecuencias de categorizar a todo como 'extrema derecha', porque llegaría el día en el que esa etiqueta ya no significaría nada. Más o menos como el cuento del lobo, un lobo que está dando dentelladas por Europa mientras aquí asistimos estupefactos a como un gobierno absolutamente agotado y chantajeado por todos los enemigos de España o del sistema constitucional del 78 se dedica a alimentar a la 'bestia' que todavía no pasa de ser un molesto moscardón que zumba nuestro débil equilibrio político y social.

 

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