La Estación estará lista en febrero para adaptarse a los usos que proponga la ciudad

La estación de Almería está siendo objeto de trabajos de rehabilitación que permitirán su reutilización pública./RUBÉN ALONSO
La estación de Almería está siendo objeto de trabajos de rehabilitación que permitirán su reutilización pública. / RUBÉN ALONSO

De la Fuente advierte de que aún no cuentan con una propuesta formal en la que concretar el proyecto que culmine la obra

M. C.ALMERÍA

La Estación de Ferrocarril de Almería, cerrada desde hace una década, encamina ya los últimos trabajos de su rehabilitación estructural, una obra que, en dos fases, ha costado en torno a 2,2 millones de euros. Estará lista en febrero, para cuando se prevé haber dejado la fachada para pasar revista y el interior estructuralmente fortalecido. Pero aún le quedará una tercera fase, de adaptación de los espacios a los usos que se determinen. En esta tercera fase estarían los enlucidos interiores y la ubicación de los servicios propios de los inmuebles: red eléctrica, apliques, iluminación, aguas, etc.

El subdelegado del Gobierno en Almería, Manuel de la Fuente, advirtió ayer de que se tiene sobre la mesa la petición verbal del Consistorio de asumir este inmueble «para uso cultural y social», dijo. Sin embargo, apuntó a que aún no hay una petición formal y completa de los usos determinados, algo en lo que pretende avanzar en los próximos meses para encabalgar los proyectos: el actual de rehabilitación estructural y el último de adecuación de los espacios.

La visita permitió observar algunas salas hasta el momento vetadas al público, como los dos torreones que flanquean el cuerpo central -donde antiguamente estaban el kiosko de prensa y las taquillas de billetería para trenes de largo recorrido o para los cercanías del conocido como 'Corto de Santa Fe'-. De momento, los frontones han perdido las cristaleras, y la empresa se ha llevado a reparar la maquinaria del gran reloj de la fachada de la terminal de pasajeros. Todo quedará listo en febrero.

El inmueble sigue encerrando el romanticismo de los viajeros, los recuerdos de quienes arrastraban la maleta por los suelos de piedra enlucida de la sala de acceso a los andenes. Pero lo que está abierto de par en par es su futuro. Sobre todo cuando aún hay que diseñar si formará o no parte de la futura estación del AVE.

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