«Mi enfermedad mental me ha metido en muchos líos»

«Mi enfermedad mental me ha metido en muchos líos»
ALICIA AMATE

«¿Recuerdas el Banco de Andalucía que había en la avenida Cabo de Gata? -comienza a narrar- Pues una noche intenté entrar rompiendo los cristales»

ALICIA AMATEALMERÍA

Lleva seis meses sin tener que ser ingresado en la unidad de Salud Mental. Todo un «triunfo» y motivo de orgullo personal para Juan Francisco Márquez, un almeriense de 48 años que se ha propuesto hacer todo lo posible para no volver a pisar un hospital como consecuencia del trastorno bipolar del que está diagnosticado desde hace más de veinte años. Dos décadas de continuos ingresos hospitalarios motivados por una enfermedad mental que le ha hecho, en más de una ocasión, meterse en líos, «pero sin querer».

«¿Recuerdas el Banco de Andalucía que había en la avenida Cabo de Gata? -comienza a narrar- Pues una noche intenté entrar rompiendo los cristales». Estaba entonces sufriendo una crisis. «Tienes mucha energía y te crees capaz de todo», explica sobre lo que siente cuando su trastorno bipolar asalta su mente. «Eres consciente pero no puedes frenarte». Tenía 21 años cuando sufrió su primer brote psicótico y los vecinos de su comunidad llamaron a la policía. Tiempo después, le diagnosticaron esta enfermedad mental que sufre más del uno por ciento de la población. De hecho, después de tantos años, en su círculo de amistades hay otras personas con su misma patología. Hablan entre ellos, se cuentan sus sentimientos y sensaciones. Tratan de ayudarse y en tenderse aunque no parece fácil.

«Tengo una amiga con mi misma enfermedad que me habla sobre sus pensamientos suicidas. Le digo que no lo haga», comenta consciente de la complejidad de emociones que asaltan a las personas con trastorno bipolar, que viven en una montaña rusa que les lleva de la exaltación a la depresión. «Es una experiencia muy extraña», dice tratando de explicar lo inexplicable. Él mismo, de hecho, ha tenido varios intentos de acabar con su vida. «Te sientes capaz de cualquier cosa pero muchas veces son intentos de hacerte daño a ti mismo», describe y relata una noche, de madrugada, en la que se lanzó al mar a nadar, quería llegar muy lejos «porque lo había visto en una película» pero reconoce que únicamente era un modo de hacerse daño. «Incluso he tenido problemas con la Justicia».

Pero ahora está estable y se siente «mejor que nunca». Eso sí, no fue gratuito llegar a este punto. «Un día iba conduciendo y tuve un accidente». Después e eso, volvió a ser ingresado en Salud Mental donde, además de su tratamiento, «me dieron sesiones de electroshock y yo no sabía ni si quiera que eso se hacía». Aunque pueda resultar impactante, se trata de una terapia segura y recomendada para determinados pacientes. En su caso, los especialistas en Psiquiatría que le tratan desde hace años determinaron que era la opción más adecuada.

Después de aquella experiencia, fue consciente de que debía «controlar la enfermedad». «Yo mismo pedí ir a Hospital de Día o a la URA (unidad de rehabilitación) y sigo el tratamiento». Y es que, la medicación es muy importante para este tipo de pacientes. Sin embargo, «cuando nos encontramos bien, la dejamos y eso hace que nos vuelvan a dar brotes». De ahí que, ahora, cuando se encuentra en perfectas condiciones, colabora para dar a conocer las enfermedades mentales entre la población ya que cree que «la gente tiene miedo a nuestras enfermedades porque no conoce lo que podemos o no podemos hacer», un ámbito en el que «los medios influyen mucho».

Argumenta, por ejemplo, cuando se trata de relacionar casos de asesinato con enfermedad mental. «Me gustaría saber cuántos de esos que matan a sus mujeres tienen enfermedad mental. Estoy seguro de que ninguno», asevera tajantemente. «Nosotros nos hacemos daño a nosotros mismos», de hecho, expone que el «siete por ciento de personas con trastorno bipolar intenta o consigue suicidarse».

Al mismo tiempo, también asume dentro de la URA la organización del cineclub e, incluso, ha logrado introducir los videojuegos -algo que le apasiona- dentro de las terapias con lo que ha conseguido ayudar a otras personas con patologías mentales. «Me alegro de estar bien y tomar la medicación y recomendaría a quienes noten que están haciendo cosas raras, que tengan impulsos que no entienden que vayan al médico porque cuanto antes diagnostiquen una enfermedad, mejor».

 

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