La Junta cierra el 'cole' de Tahal y obliga a los niños a viajar casi 50 kilómetros diarios en bus

Trinidad Jiménez, alcaldesa de Tahal, en una de las aulas vacías del CEIP Otero Novas, cerrado de forma virtual por la Junta de Andalucía. /R. I.
Trinidad Jiménez, alcaldesa de Tahal, en una de las aulas vacías del CEIP Otero Novas, cerrado de forma virtual por la Junta de Andalucía. / R. I.

Educación dice que el centro no está cerrado pese a que no se admitieron las matrículas de tres familias interesadas

MIGUEL CÁRCELESAlmería

El centro, oficialmente, en los papeles, está tan abierto como cualquier colegio de primaria de la provincia que en estos días retoman el pulso y la actividad entre el griterío de la chavalería. Sin embargo, en el CEIPOtero Novas, en Tahal, no hay profesor, no hay alumnos inscritos y lo único que hay con regularidad es un candado que cierra las puertas a posibles intrusos tentados de entrometerse en su naturaleza muerta. El centro está virtualmente abierto. Pero materialmente está cerrado a cal y canto pese a que había alumnos interesados en matricularse ahí, a pocos metros de sus viviendas.

La Junta de Andalucía ha impedido a los demandantes de servicios de escolarización en el centro –al que están adscritos los residentes en Tahal y en Alcudia de Monteagud– matricularse como hacían hasta ahora. A los que ya estaban allí escolarizados o pretendían acceder por primera vez los ha derivado al colegio de primaria de Las Canteras, en Macael. Y a un tercer chico que accedía nuevo por mudanza se le remitió directamente a hacer la matrícula un colegio de primaria que está a 22 kilómetros de distancia siguiendo la ruta más corta.

«A mi ni siquiera me avisaron desde la Junta de Andalucía de que cerraba el colegio de mi pueblo, me tuve que enterar porque me avisó una vecina angustiada», asevera Trinidad Jiménez (PSOE), alcaldesa de Tahal. «Fue en agosto. Y no porque me llamasen desde la Delegación ni nada. Los padres me lo dijeron porque no sabían ni tan siquiera si iban a tener transporte escolar pese a que trasladaban obligatoriamente a sus hijos a un centro que está a casi 25 kilómetros de aquí», alega.

En Tahal hay dos pequeños en edad escolar, un niño de quinto de primaria y una niña de infantil. A los dos se suma un tercer chico, de sexto de primaria que se ha mudado hace muy poco a la zona desde Albanchez. Su padre es Matthew, un inglés instalado en Los Filabres desde hace años. «Fuimos en mayo a inscribirlo y no nos dieron la posibilidad, nos dijeron que el año siguiente no habría profesor y que teníamos que matricularlo en Macael», traslada en inglés –su español es escueto–. Por ello se ve obligado a llevar a diario a sus dos chicos, tanto al escolar como a otro mayor, en edad de instituto, al autobús que les mueve a diario hasta Macael porque en la zona en la que viven ya no se les prestan servicios educativos.

«Para mí es una faena», advierte por su parte Gema. Es otra de las madres afectadas y tiene dos pequeños. Uno de ellos, de nueve años, podría haber estado este año en Tahal de no haberse cerrado el colegio. «En mayo echamos los papeles como todos los años. Y fue el último día de julio cuando nos llamó la directora diciendo que en Tahal se suspendían las clases y que teníamos que ir el día dos de septiembre al colegio Las Canteras a matricular a los niños». La noticia le pilló tan de sorpresa que tuvo que preguntar dónde estaba ese colegio.

Gema tiene otra niña de doce que ya va a Macael al instituto. Hasta hace pocos años, podría haber seguido en Tahal porque también se cursaba primero y segundo de ESO. Ahora los dos están obligados a recorrer casi 50 kilómetros en bus para cursar sus estudios. Y, además, pese a que tienen horarios distintos, se ven obligados a compartir transporte escolar. «Los niños de instituto empiezan a eso de las ocho. Y no hay dos transportes, así que tienen que salir todos juntos a las siete. Mi hijo pequeño tiene que ir a aula matinal y al comedor para esperar a que salgan los niños de la ESO», relata. «Si no hubieran cerrado el colegio de Tahal mi suegra se puede hacer cargo del niño a la entrada y a la salida, esto es un problema enorme».

El de Tahal era el centro de referencia de un puñado de pueblos situados a menos de 15 kilómetros a la redonda: Alcudia de Monteagud, Benizalón, Benitagla o Chercos, por ejemplo. Tiene unas infraestructuras modernas: seis aulas con pizarras digitales, unas enormes pistas deportivas y una cocina industrial que el Ayuntamiento renovó completamente hace dos años.Ahora, todo esto está cerrado.«No tiene sentido que mientras cierran el de Tahal mantengan el de Benizalón abierto que es un centro rural con más o menos los mismos niños y sin estas infraestructuras», afea Jiménez. «Yo no digo que se lo quiten a Benizalón. Pero no entiendo por qué han cerrado este centro si hay niños».

Benizalón, a apenas nueve kilómetros, cuenta con un aula de colegio rural vinculado a Albanchez, a treinta kilómetros. «Están provocando una lucha de municipios y yo lo único que pido es que nos midan a todos con el mismo rasero», insiste Jiménez. «Si cerramos servicios estamos agravando la despoblación. Si alguna familia se ha planteado venir a Tahal y ve que no hay colegio, se echa para atrás y se van a otros municipios. Estamos contribuyendo a que este se quede vacío», insiste.

«Integración social»

Desde la Junta de Andalucía, fuentes de la Consejería de Educación y Deportes se limitan a trasladar que la decisión no es de cierre, que no se ha cerrado ningún colegio en toda la provincia. Pero que en Tahal se interrumpieron matrículas en atendiendo a un supuesto punto de vista «pedagógico y de integración social» del alumnado del municipio. «No tiene mucho sentido. ¿Por qué en Tahal es bueno que se integren en grupos más grandes y no en otros pueblos con el mismo número de alumnos?», apunta la alcaldesa.

Sin embargo, la versión del Gobierno andaluz no casa con la de los afectados en el principal objeto de todo: las cifras. Según Educación, este año solo había prevista una única matrícula en el colegio de Tahal. Mientras tanto, hasta tres familias distintas han confirmado a IDEAL que intentaron matricular a sus niños en el colegio y que se les remitió a Macael.

«Cada día tengo que levantar a la niña, de cuatro años, a las seis y cuarto de la mañana para que a las siete de la mañana esté en la parada de autobús para ir a la escuela. Con cuatro años. No me hace gracia, los días que haya nieve no me voy a arriesgar a llevarlos», indica una tercera afectada, Jenni. Lleva pocos años en Tahal y ya sopesa mudarse: el año que viene deberá escolarizar a otro niño de dos años. «Este fin de semana me ha llamado una familia que acaba de alquilar una casa en el pueblo y que traen dos niños en edad escolar. Ahora, ¿qué les digo yo?», alega la alcaldesa tahalitana. La Junta no ofrece ninguna otra alternativa a los casi 50 kilómetros de autobús diarios que los niños, de entre cuatro y diez años, deben recorrer por la carretera de las nieves. Ni siquiera conectar Tahal con 'coles' más cercanos. «Puede que tres familias en Almería no sean nada, pero en Tahal es un mundo», apostilla.

Cs pretende luchar contra la despoblación adornando pueblos

Mientras la Consejería de Educación –que dirige Javier Imbroda (CS)– ha procedido al cierre del colegio de Tahal, el principal servicio público autonómico junto con el consultorio médico, el diputado de la formación naranja en la Diputación de Almería, Rafael Burgos, ha propuesto luchar contra la despoblación con un Plan de Embellecimiento para municipios con menos de 5.000 habitantes. Según indicó el diputado de Cs, se trata de convertir este plan en un «pilar en la lucha contra la despoblación» a la vez que se «colabora y promociona como destino turístico» zonas con pueblos pequeños «difundiendo su historia al tiempo que embelleciendo calles, plazas, jardines o edificios, entre otros». «Creemos que Almería es la mejor provincia para vivir, pero queremos que también sea la mejor para el turismo rural, donde sus pequeños pueblos del interior sean de paso obligado para el visitante», argumentó.