Cae una red criminal que traficaba con personas desde el puerto de Almería

Cae una red criminal que traficaba con personas desde el puerto de Almería

La Policía Nacional y Europol detienen a 29 personas en España y Francia que sustraían a menores de un centro de protección y que además transportaba droga

DANIEL SERRANOAlmería

La Policía Nacional, en colaboración con Europol, han detenido a 29 personas, 11 de ellas en Almería, acusados de traficar con personas y sustraer menores de un centro de protección.

Los agentes desmantelaron una red criminal dedicada, principalmente, al tráfico de seres humanos y a la sustracción de menores de los centros de protección, con destino a Francia y Bélgica.

Para ello, los acusados utilizaban autobuses de empresas ubicadas en Marruecos, ESpaña y Francia, cuyo punto de partida era el puerto de Almería. La organización contaba con una red de captadores especializados por nacionalidades: marroquíes, argelinos, malienses y sirios. Uno de sus miembros sustraía a menores malienses de un centro de protección de Almería para ser traficados a Europa.

Además, empleaban los autobuses para el tráfico de hachís, contrabando de tabaco y especies cinegéticas, ocultando las mercancías en huecos realizados para tal efecto.

La investigación ha finalizado con la detención de un total de 29 personas, en su mayoría marroquíes. De ellos, 26 han sido en arrestados en España (11 en Almería, cinco en Murcia, tres en Alicante, tres en Barcelona, dos en Valencia, uno en Tarragona y otro en Bilbao) y tres en Francia. Once han ingresado directamente en prisión provisional sin fianza.

Tras 14 entradas y registros, los agentes intervinieron más de 33.000 euros, diversa documentación, material informático, más de 200 kilogramos de hacís, un vehículo y un remolque.

Dispositivo en varias ciudades

La investigación comenzó cuando la Policía de Francia comunicó a la Policía Nacional que un ciudadano español había sido detenido por conducir un autobús donde viajaban 22 inmigrantes irregulares, entre ellos seis menores de distintas nacionalidades africanas.

Fue entonces cuando se inició un operativo en diversas ciudades españolas con la finalidad de identificar a los miembros de una organización criminal que estaban favoreciendo la inmigración clandestina, haciendo uso de empresas de autobuses ubicadas en Marruecos, España y Francia. Así, se descubrió que el administrador único de las empresas era un ciudadano marroquí, presunto jefe del entramado criminial.

El punto de partida era el puerto de Almería. Desde allí, varios de los detenidos captaban a inmigrantes que acababan de llegar a España en patera o de otra forma clandestina. Posteriormente les ofrecían llevarles en autobús hasta Francia o Bruselas cobrándoles hasta tres veces más que a un pasajero regular.

Estos captores formaban grupos especializados en nacionalidades, dividiéndose en marroquíes, argelinos, malienses y sirios. El grupo especializado en malienses, se dedicaba a sustraer menores extranjeros no acompañados (MENA) de un centro de protección de Almería. Para fugarse del centro, los menores empleaban la violencia contra los trabajadores sociales.

Igualmente en Almería, la organización criminal contaba con los servicios de una persona que ofrecía alojamiento a los inmigrantes irregulares en sus pisos a cambio de una elevada contraprestación económica, teniendo que pagar por dormir hacinados en habitaciones Además, los captores controlaban el contrabando de tabaco, tráfico de hachís y especies cinegéticas en el puerto.

Dos rutas con varias paradas

Desde Almería, los autobuses iniciaban dos rutas, una con destino a Estrasburgo (Francia) y otra con destino a Bruselas (Bélgica). Ambas rutas tenían numerosas paradas a lo largo de la costa mediterránea para la subida de más inmigrantes.

Son las denominadas 'taquillas black' y se situaban en hoteles o locutorios, conocidos por los inmigrantes, localizados en Murcia, Alicante, Barcelona y Tarragona. Llegaron a profesionalizar el negocio en las estaciones de autobuses de Madrid, Barcelona y Murcia contando con sólidos contactos criminales que les conseguían pasajeros irregulares y menores extranjeros no acompañados.

Cuando se aproximaban a la frontera entre España y Francia, extremaban las medidas de seguridad para no ser detectados. Para ello, enviaban coches lanzadera o se salían en pueblos adyacentes para evadir el control policial.

Al llegar a La Junquera, se bajaban todos los pasajeros irregulares y los separaban en grupo para que continuaran en taxi hasta la primera estación de servicio en Francia, donde volvían a subir al autobús para continuar el viaje.

Personas y drogas

Para diversificar su negocio y obtener mayores beneficios, la organización criminal empleaba los autobuses también para el tráfico de hachís, contrabando de tabaco y tráfico de especies cinegéticas. Contaba con una infraestructura al servicio de otras organizaciones criminales, elevando los contactos al ámbito trasnacional. Se encontraron grandes cantidades de dinero ocultas en huecos de los autobuses.

Para poner fin al entramado criminal, se diseñó un operativo policial para realizar 14 entradas y registros simultáneos en domicilios y locales asentados por los detenidos: seis en Almería, tres en Murcia, una en Alicante, dos en Barcelona, una en Tarragona y una en Francia.

La Policía Nacional intervino más de 33.000 euros en efectivo, diversa documentación que credita el tráfico de seres humanos, material informático, más de 200 kilogramos de hachís, un vehículo y un remolque.

Por ello, 29 personas fueron detenidas, 26 de ellas en España y tres en Francia, por favorecimiento de la inmigración clandestina, sustracción de menores en centros de protección, pertenencia a organización criminal y delito contra la salud pública. De ellos, 11 pemanecen en prisión provisional sin fianza. Durante toda la investigación se ha contado con la participación de Europol, que desplazó dos oficinas móviles a Almería y otra a Francia.