«El Cortijo del Fraile hay que recuperarlo, evitar su ruina y darle uso»

José Guirao Cabrera, ministro de Cultura del Gobierno de España./Miguel Cárceles
José Guirao Cabrera, ministro de Cultura del Gobierno de España. / Miguel Cárceles

Entrevista a José Guirao, ministro de Cultura | El almeriense confía en que el CAF reviva tras años de «bache» y anima a los creadores a ser protagonistas del futuro cultural de la provincia

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

José Guirao (Pulpí, 1959) habla pausado y con un suave acento almeriense que no han logrado pulir los casi 30 años que lleva fuera de la provincia. Desde su responsabilidad actual como ministro de Cultura enfrenta retos tan trascendentales para su tierra como la financiación del cine, la conservación patrimonial o la colaboración con la Junta para hacer del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) un centro de referencia nacional de este arte. Ayer aportaba su granito de arena -como ciudadano, no como ministro- con una donación de fotos de Vicente Aranda a Juan Goytisolo durante uno sus viajes a Almería, a principios de los 60. Un archivo de negativos e imágenes positivadas que adquiere relevancia histórica y que se suma a los prolijos y muy relevantes fondos del proyecto Imagina. En su apretada agenda hizo hueco para hablar con IDEAL.

-Viene a inaugurar una exposición muy sentida, una cesión suya al CAF de fotografías a su íntimo amigo Juan Goytisolo. ¿Qué representa el CAF para la fotografía en España?

-Yo estaba en la Junta de Andalucía cuando se creó el CAF. La elección de Almería era un homenaje claro al grupo AFAL que había supuesto la revolución de la fotografía a nivel nacional y también que se empezara el aprecio por la fotografía. En ese sentido, es un proyecto doblemente importante o interesante. Primero porque se dedica a la fotografía, ahora todo el mundo habla de la fotografía, está muy valorada, está en todos los museos y hay muchas exposiciones. Pero hace 25 años no era tan evidente. Y después porque se hacía en una ciudad que había sido clave para poner en valor la fotografía y su renovación en España. Fue un centro pionero. En sus primeros momentos, en la primera etapa con Manuel Falces, se hizo un trabajo excelente. Imagina era un proyecto que funcionó muy bien. Luego ha tenido un bache, ciertamente, y ahora con el cambio de director se dan las mejores circunstancias para que el centro vuelva a tener más presencia, hacer un trabajo mucho más amplio, de más calidad. Al frente del CAF hay una de las personas que más sabe de fotografía de España y que más sabe de gestión cultural.

-Se cumplen 25 años del CAF y en cambio, en Almería, pese a la vinculación histórica con la fotografía, se tiene la sensación de que pasa sin pena ni gloria. Lo atestiguan los datos: 15.301 visitantes en 2016, el centro cultural menos concurrido de toda Andalucía. ¿Qué se puede hacer para revitalizarlo?

-Lo que se hace siempre: trabajar, programar bien y difundir ese trabajo. La gestión cultural sólo tiene un secreto, que es trabajar.

-Pero ¿para hacerlo referente? Por poner un ejemplo, ya que me ha hablado de AFAL: Una donación de 650 fotografías se ha ido al Reina Sofía, del que usted fue director. ¿No podrían haber llegado aquí, al CAF, a Almería?

-No hay que mezclar. Que el grupo AFAL esté en el Museo Nacional era imprescindible. No es el llevarlo a un sitio o a otro: es en los dos sitios. ¿Cómo no va a tener el Museo Nacional al Grupo AFAL? ¿Y el Centro Andaluz de la Fotografía, en Almería, cómo no va a tener obras del Grupo AFAL? Ni es contradictorio ni es incompatible, al contrario, es necesario en los dos sitios.

-Ciertamente las competencias en Cultura están muy repartidas, pero le voy a cuestionar sobre algunos elementos del patrimonio que están en el debate diario en Almería. Están pendiente de rehabilitación dos construcciones históricas, el Hospital Provincial en su segunda fase y el Cable Inglés, para los que había compromisos del Gobierno. ¿Siguen adelante?

-Sí. Del Cable Inglés está todo preparado para hacer una inversión de aproximadamente tres millones de euros para restaurar la parte que no se había rehabilitado y habilitar el acceso público como prolongación del parque, generar allí ese maravilloso mirador sobre el mar. Eso está pendiente de la reunión de la comisión mixta entre Fomento y Cultura. Está todo listo para el visto bueno. En cuanto se reúna, se le dará. En cuanto al Hospital Provincial, hay una parte aprobada [la que está en obras]. Todo lo que se haga para rehabilitar ese edificio estará bien hecho. Pero hay que pensar los contenidos. Desde el punto de vista patrimonial, recuperar el continente, el edificio, es necesario. Es un gran edificio en la ciudad. Pero su titular, la Diputación debería pensar a qué dedicarlo.

-En principio los planes son ubicar en él un apéndice de la UAL: un centro de postgrado, idiomas y extensión universitaria.

-Los edificios hay que dotarlos según su carácter y para lo que se necesiten. Históricamente fue un hospital, dejó de tener sentido como hospital porque no reunía las condiciones. Si ahora las reúne para ser un edificio universitario, pues estupendo. Como si las reúne para ser un museo o un centro cívico. Pero a los edificios hay que darles vida. Porque si los restauras y no les das vida, se vuelven a deteriorar. Sería conveniente, lo más pronto posible, tener la idea de los contenidos para adaptar la rehabilitación para esos contenidos.

-En los últimos años ha surgido el debate sobre la conveniencia de crear un patronato para la gestión de la Alcazaba como el de la Alhambra. ¿Estaría por la labor de entrar?

-Ese es un tema de la Junta de Andalucía y la fórmula de gestión que decida la Junta de Andalucía me parecerá bien.

-Y la Estación, un edificio al que se tiene un gran afecto, y que lleva más de tres décadas esperando su declaración BIC. ¿A qué lo dedicaría?

-Los expedientes de declaración BIC no son competencia mía, son de la comunidad autónoma desde 1984 que se transfirieron las competencias. Pero en el ordenamiento jurídico español, una vez incoado el expediente de BIC ese bien tiene la máxima protección. Lo que me gustaría es que se recuperara lo antes posible y se le diera uso. Es un edificio muy bonito, está en una zona céntrica de la ciudad, tiene el Museo [Arqueológico] al lado, junto a un parque, conectado con el Cable Inglés. Estaría bien que se le diera uso cuanto antes.

Almería y el cine

-No le voy a preguntar sobre ayudas al cine porque llegó al Ministerio con las cuentas cerradas. Pero sí sobre otros particulares. En Almería está habiendo un resurgir de la industria cinematográfica, de los platós naturales. Pero compite en desigualdad de condiciones con dos territorios, Navarra y Canarias, que tienen fiscalidad propia y exenciones fiscales. ¿Tiene margen el Ministerio para establecer medidas?

-Las medidas de fiscalidad que puede plantear el Ministerio de Cultura al de Hacienda -la fiscalidad está en manos de Hacienda- tienen que ser de carácter nacional. Luego cada comunidad autónoma tiene la posibilidad de tomar las suyas propias en el ámbito de sus competencias. El tema de la fiscalidad en la Ley del Cine no está muy resuelto y en la Ley de Mecenazgo en vigor está resuelto como el resto de cosas. El cine necesitaría que su fiscalidad en todos los sentidos estuviera más clara. Eso ayudaría no sólo a que hubiera más inversión sino también a atraer dinero de fuera, inversión exterior. Todo lo que sea Ley de Mecenazgo es complicado que sea inmediata. Es una ley que ha reivindicado siempre el sector cultural. Sin embargo afecta a más sectores: ciencia, investigación temas medioambientales, educativos... Tiene que ser una ley del Ministerio de Hacienda pero contando con todos. Cuando se crea una ley hay un proceso de análisis y estudios. Eso no está hecho. ¿A qué nos podemos comprometer el actual gobierno teniendo en cuenta que la legislatura son dos años escasos y la aritmética parlamentaria es la que es? A hacer esas cuestiones previas. Se lleva entre un año y dos. Y si el PSOE sigue gobernando tras las elecciones, poderlo plantear. Decir otra cosa es generar falsas expectativas.

-Hace pocos días saludaba la llegada de los fondos de Federico García Lorca a Granada. En Almería, donde existe conexión con Lorca -de hecho residió en sus tiempos de estudiante en un edificio muy cerca del CAF- tenemos el Cortijo del Fraile, la hacienda donde ocurrieron los hechos narrados en Bodas de Sangre, que se está cayendo a pedazos. ¿Qué se puede hacer?

-Lo primero es evitar que se caiga a pedazos. A mí también me sorprende, me ha sorprendido siempre como ciudadano y ahora como ministro no me va a dejar de sorprender. Ese cortijo hay que recuperarlo, evitar su ruina y darle un uso.

-Permítame que le lea un fragmento de una obra: «Por primera vez desde que recorro el país se me ocurre que los almerienses nunca han sido protagonistas de su historia, sino más bien comparsas, resignados y mudos. [...] Almería fue descuidada por reyes y ministros, reformadores, escritores». ¿Quién escribió esto?

-Es de Juan Goytisolo, de Campos de Níjar.

-¿Tiene ya Almería un ministro que le escriba?

-Yo no he dejado de escribirle a Almería, siendo ministro o no ministro. Pero al margen de que los ministros escriban quien mejor escribe de sí mismos son los ciudadanos. En Granada el otro día en una entrevista un periodista me comparaba Granada y Málaga. Pero es que cada ciudad tiene que hacer su proyecto cultural, y no es un proyecto que hagan sólo las autoridades, que pueden ayudar, promover, impulsar. La cultura de verdad la hace la gente, los creadores y el ciudadano. Como ministro le voy a escribir a Almería todo lo que pueda, pero también me gustaría que esta no fuera una escritura solitaria. La cultura no se crea desde arriba. Tiene que tener una base que no hacen los ministros, ni los diputados provinciales de cultura ni los concejales. Lo que sea el futuro cultural de Almería es responsabilidad de todos los almerienses, y yo me incluyo como almeriense y como ministro. Hay que tener más autoestima, más confianza en nosotros mismos. En los últimos años he observado que hay gente estupenda que está haciendo proyectos. Están los de La Oficina, que es un proyecto privado y con muy pocos recursos pero muy interesante. Hay materia. Pero tenemos que, entre todos, empujar.

-Cualquier nuevo proyecto cultural debe pasar por reconocer el pasado. En Almería tenemos a Carmen de Burgos, primera periodista a sueldo de España, primera corresponsal de guerra en el mundo. ¿Está suficientemente reconocida?

-No, aunque ha habido intentos. Los estudios sobre Carmen de Burgos en los últimos 25 o 30 años han sido de un sector: los estudiosos, los investigadores, el periodismo cultural. Yo he visto muy buenos reportajes sobre Carmen de Burgos en IDEAL cuando estaba aquí. Pero sí es verdad que la ciudad debería de darle una presencia mayor.

-¿Le parecería bien el nombre de una biblioteca, por ejemplo?

-[Sonríe] Sí, pero si es en competencia con el nombre de Artero, que sé que están empatados... Cualquiera de los dos nombres serían adecuados.