Un año para consolidar sistemas innovadores

Un año para consolidar sistemas innovadores

J. N.ALMERÍA

2019 será todo un banco de pruebas para nuevos sistemas de enseñanza que están naciendo desde el interés de grupos de docentes por aplicar la innovación en las aulas. El más reconocido ya es la gamificación, integrando mecánicas y dinámicas de juego y videojuegos en entornos no lúdicos, con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los juegos.

La integración de estas dinámicas no es un fenómeno nuevo, pero el crecimiento exponencial del uso de videojuegos en los últimos años ha despertado el interés de muchos expertos del ámbito educativo. También está teniendo un auge considerable el 'Aula Invertida', un modelo pedagógico en el que los elementos tradicionales de la lección impartida por el profesor se invierten. Los materiales educativos son estudiados por los alumnos en casa y, luego se trabajan en el aula. El objetivo es optimizar el tiempo en clase para dedicarlo a atender las necesidades especiales de cada alumno y al desarrollo de proyectos cooperativos. Los ABP, por su parte, permiten a los alumnos adquirir conocimientos y competencias a través de la elaboración de proyectos que den respuesta a problemas de la vida real.

Al partir de un problema concreto y real, esta metodología garantiza procesos de aprendizaje más didácticos, eficaces y prácticos y permite al estudiante desarrollar competencias complejas como el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración y la resolución de problemas.

Otro buen ejemplo de estos nuevos métodos es el aprendizaje cooperativo que los maestros usan para agrupar a los estudiantes e impactar de forma positiva. Quienes utilizan este método aseguran que hacerlo permite que los estudiantes mejoren la atención y la adquisición de conocimientos. El objetivo de esta metodología es que cada miembro de un grupo establecido realice con éxito sus tareas con apoyo grupal.