La concejal Hernández perderá el sueldo y no podrá contratar asesores

Hernández Orlandi durante una rueda de prensa. /S. G. H.
Hernández Orlandi durante una rueda de prensa. / S. G. H.

El reglamento orgánico de Pleno en vigor deja a la edil saliente de Cs sin espacios municipales para su oficina y le restringe los derechos como concejal

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

Los seis meses que restan de mandato municipal en el Ayuntamiento de Almería, la regidora Mabel Hernández Orlandi, electa por la candidatura de Ciudadanos pero en vías de dejar el grupo naranja, verá restringidos sus derechos tras pasar, mañana, en un Pleno convocado al efecto, al 'saco' de los ediles no adscritos.

Esta retirada de derechos le afectará de forma directa e irrevocable, tal y como se incluye en la normativa municipal, hasta el punto de que perderá cualquier derecho a percibir una nómina, a contar con una oficina municipal para desarrollar su labor o a contratar a colaboradores y asesores que le ayuden en la fiscalización de la gestión del Consistorio. El motivo está, negro sobre blanco, en el Reglamento Orgánico de Pleno vigente actualmente en el Ayuntamiento de Almería, que se adecua a la normativa existente en materia de 'antitrasfuguismo' e incluida en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (la Loreg).

De la lectura de los artículos de este reglamento local se obtiene que Hernández será automáticamente excluida de las comisiones en las que tuviera escaño como representante de Cs, que no podrá contar tampoco con colaboradores a sueldo de la nómina municipal de asesores y personal eventual a su servicio y que no tendrá percepciones económicas para el sostenimiento de las actividades propias de los grupos políticos (material fungible o taxis, por ejemplo). La razón reside en que deja de ser miembro de cualquiera de los grupos del plenario y, por lo tanto, no puede recibir un trato que se dispensa de forma exclusiva a los regidores integrados en estos grupos políticos. Es más, se advierte al regidor de que tendrá que indicar unas «señas» en las que ser notificado de la convocatoria de plenos o comisiones: ya no se le notificará en la oficina del Grupo Municipal hasta el momento y tampoco se le proporciona una nueva, algo a lo que sólo tienen acceso los ediles integrados en grupos políticos.

Pero además, el Reglamento Orgánico de Pleno es taxativo en cuanto a las percepciones económicas de la regidora: «Los miembros no adscritos no podrán disfrutar del régimen de dedicación exclusiva, ni de dedicación parcial, y perderán los puestos que ocuparen en Comisiones para las que hubiesen sido designados por su Grupo». Por lo tanto, Orlandi engrosará el escueto apartado de regidores que no perciben salario municipal.

Por el momento, esa nómina se reduce a los concejales socialistas Cristóbal Díaz y José Antonio Alfonso, así como al regidor popular Javier Aureliano García -que obtiene sus percepciones por el cargo de vicepresidente de la Diputación Provincial de Almería-. Sí que podrá, por contra, ingresar 400 euros por cada uno de los plenos a los que asista y 150 por las comisiones en las que pueda integrarse. Por poner un ejemplo, el concejal Cristóbal Díaz ingresó por estos conceptos 8.750 euros brutos el pasado año 2017. Hasta ahora, el salario de Hernández Orlandi, como concejal con dedicación exclusiva a la política municipal, era de 3.750,06 euros brutos mensuales (en 14 pagas).

La regidora ha solicitado ya su desadscripción del Grupo Municipal de Ciudadanos y su paso al grupo de no adscritos. Para materializarse, se debe dar cuenta al pleno en una sesión que tendrá lugar mañana. Hernández Orlandi recriminó a su partido la «pasividad» ante la supuesta exclusión a la que estaba siendo sometida por sus compañeros de filas. El partido, mientras tanto, le ha exigido el escaño. Hernández firmó un código ético por el cual debiera ceder el asiento una vez que decidiese abandonar la doctrina naranja.