Castell del Rey será suelo urbano tras el 'sí' de Patrimonio a adaptar el planeamiento

El barrio de Castell del Rey, en Almería capital. /IDEAL
El barrio de Castell del Rey, en Almería capital. / IDEAL

El PGOU irá a pleno el mes que viene para su aprobación definitiva, lo que desbloqueará asuntos como la ordenación de este barrio o la biblioteca de General Luque

Sergio González Hueso
SERGIO GONZÁLEZ HUESOALMERÍA

Buena parte de las aspiraciones urbanísticas de la ciudad de Almería está desde el pasado viernes más cerca de poder materializarse. La Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía ha dado por fin su visto bueno a la adaptación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Almería de 1998 a la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA), en lo que es el último escollo importante antes de poder llevar el documento a pleno, previsiblemente en noviembre, para su aprobación definitiva.

Lo que quiere decir esto es que Almería podrá desbloquear su planeamiento, sellado a cal y canto desde el año 2007, para poder recalificar suelos, crear nuevos desarrollos, buscar solución a algunos convenios urbanísticos encallados o cambiar la tipología dotacional de, por ejemplo, el antiguo cine Katiusca, que esperaba un paso así para poder albergar una nueva biblioteca. Planes todos en barbecho, como la legalización del barrio de Castell del Rey, que podrán volver a entrar en la dinámica de la propia acción de gobierno una vez que se culmine el atajo que desde el área de Vivienda y Desarrollo Urbano se tomó después de vislumbrar un horizonte negro para que el planeamiento de nuevo cuño, que fue rechazado por la Junta en 2016, pudiera salir adelante de manera ágil.

Desatasca el urbanismo

Imaginen que entra en el despacho del concejal de Urbanismo un grupo de empresarios dispuestos a invertir una buena cantidad económica para abrir un centro logístico en Almería, que va a permitir además la creación de un millar de empleos. Lo que necesitan es suelo industrial, un polígono, que cumpla una serie de premisas. Pues bien, desde hace más de diez años la ciudad no ha podido acomodar su cartografía urbanística a este tipo de oportunidades.

Desde que se puso en vigor la nueva ley de urbanismo en 2003, la LOUA, esta daba un tiempo prudencial de cuatro años para que todos los planes generales, los que ordenan de forma lógica los suelos y usos de una ciudad, pudieran adaptarse a sus preceptos. Almería, con un nuevo plan en camino de sustituir al ya amortizado del 98, esperó a que este entrase en vigor y, de facto, ajustarse así a la nueva normativa. Pasados los cuatro años de margen y sin que avanzase un ápice el nuevo PGOU, la ciudad quedó en 2007 desprovista de competencia para realizar grandes modificaciones -estructurales- en su plan urbanístico.

Por ejemplo, recalificaciones de suelos, la creación de nuevos sectores... etc. Y así se lleva más de diez años, tiempo en el que solo se han podido ejecutar ordenaciones pormenorizadas, las puntuales, de menor entidad: como por ejemplo la puesta en marcha de una ordenanza para que las edificaciones cumplan una serie de aspectos formales.

Entonces se decidió un plan B, una adaptación del PGOU del 98 a esta normativa andaluza que presenta novedades importantísimas: levanta la restricción que hasta ahora pesaba sobre el urbanismo almeriense. En cuanto esté lista ya se podría hacer esa recalificación de suelo [siempre previo paso por el pleno] que atrajese la puesta en marcha de ese polígono industrial que antes se mencionaba.

Respecto al urbanismo almeriense de los últimos años, existen cuestiones que ya se podrán estudiar a partir de noviembre, entre ellas los convenios urbanísticos pendientes. Algunos tan famosos como el que podría atraer al Corte Inglés al centro de Almería o la apertura de un hotel en la Compañía de María. Otros asuntos a simple vista más sencillos son, por ejemplo, la puesta en uso del solar que se ubica entre la avenida del Mediterráneo y las 500 Viviendas, la ordenación 'ipso facto' del barrio de Castell del Rey, que al no ser urbanizable sus vecinos no pueden a día de hoy ni hacer obras en su casa, o la conversión en biblioteca pública del antiguo cine Katiuska de la calle General Luque.

Además, gracias a esta adaptación se apuntalan los cambios que se han ido incorporado desde su implantación en el 98, tales como las nuevas líneas de costa, los espacios naturales protegidos o las nuevas delimitaciones del Puerto y el Aeropuerto.

Y todo esto sin renunciar a seguir adelante con los planes municipales para la puesta en vigor del nuevo plan general. Así al menos lo expresan fuentes municipales, que cuentan que el documento continua en la maraña administrativa tejida por la Junta y que se hizo evidente después de los problemas judiciales que otros planes generales andaluces han tenido.

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