«La única verdad que ha dicho la acusada es que mató al niño»

Quezada, a su llegada al juicio/EFE
Quezada, a su llegada al juicio / EFE

La fiscal mantiene en un durísimo discurso de conclusiones finales que Quezada buscó estar a solas para matar a Gabriel y la acusa de asesinato con alevosía

MIGUEL CÁRCELES y ALICIA AMATEAlmería

Ana Julia Quezada mató presuntamente a Gabriel buscando el día propicio para quedarse a solas con él y lo hizo por asfixia, valiéndose de su superioridad física. La fiscal del Caso Gabriel, Elena Fernández, asignada la investigación desde el mismo 27 de febrero de 2018, cuando se le pierde el rastro al pequeño, no se ha movido un ápice en su acusación inicial, cuyos detalles ha explicitado con rotundidad y dureza. Fernández, considera que todas y cada una de las pruebas mostradas en sala -especialmente aquellas de actores claramente independientes, como los expertos del Instituto Anatómico Forense- corroboran que Quezada cometió un delito de asesinato con alevosía.

En un detallado relato -algunos cuyos elementos llegó a definir como «macabros»- Fernández aseveró que Quezada buscó el momento en el que podía disponer de tiempo a solas con el pequeño para perpetrar el crimen. El padre, Ángel Cruz, estaba trabajando, como su hermano, Francisco Cruz. Eran los dos propietarios de la finca en la que se produjo el suceso. La mujer de Francisco estaba en Málaga y sus hijas, enfermas en casa. La finca estaba, por lo tanto, vacía. Y allí, poco después de las tres y media de la tarde, habría tenido lugar lo que la fiscal calificó como asesinato con alevosía: Ana Julia Quezada habría dado muerte al menor por asfixia. «Podía haber sido otro día, pero ese día le vino todo de cara», ha dicho apuntalando su tesis de la alevosía: el modo presuntamente sorpresivo para atentar contra la vida de la víctima.

Fernández ha sido especialmente prolija en adjetivos contra la acusada: «fría», «imperturbable» o «mentirosa» han sido algunos de los que ha emitido apoyándose en quienes han pasado ante el estrado del tribunal: más de medio centenar de testigos y peritos. Pero, además, relató la aversión que, a su juicio, ha quedado probada en las 6 sesiones previas durante la vista. «Ustedes han visto claramente que acreditado el desapego afectivo de Ana Julia Quezada a Gabriel Cruz. Ya lo tenía con su propia hija Judith, que nos habla de esa nula relción con su madre. Queda acreditada una inquina que lleva a la intencionalidad perversa y consolidada en el tiempo», ha relatado. Aversión que también habría quedado patente que tenía ante la madre, a la que llega a insultar en conversaciones privadas recogidas por la Guardia Civil durante sus seguimientos.

Diferencias con la acusación

Sin embargo, la tesis del asesinato alevoso no la hace extensiva la fiscal a la que ha sostenido por su parte la acusación particular, que apoya el ensañamiento de la acusada para dar muerte al pequeño Gabriel. En un extenso relato en el que ha hecho mención a algunas de las detalladas tesis que los forenses presentaron a puerta cerrada en la sesión de ayer lunes, Fernández insistió en que el crimen de Gabriel se cometió únicamente por asfixia y no habría habido más violencia, como alega la acusación, que la propiamente ejercida para la sofocación.

La fiscalía mantiene la petición de prisión permanente revisable para Quezada.