El abogado de la acusación particular sobre Ana Julia: «Es una sociópata auténtica»

El abogado de la acusación particular sobre Ana Julia: «Es una sociópata auténtica»
EFE

Francisco Torres defiende en su alegato final el informe pericial médico que apuntala la tesis del ensañamiento durante la muerte violenta de Gabriel Cruz

ALICIA AMATE y MIGUEL CÁRCELESAlmería

Ana Julia Quezada, no sólo no auxilió al pequeño Gabriel Cruz tras agredirlo de forma violenta y dejarlo aturdido, sino que, presuntamente, se puso a «cavar un hoyo» para enterrarlo y «a pintar una lavadora que estaba oxidada y una puerta». Después de ello, lo asfixió y, finalmente, se ayudó de un hacha para ocultarlo. Es la principal diferencia marcada por acusación particular respecto a la calificación fiscal acerca de los hechos ocurridos el 27 de febrero de 2018 en la finca de Rodalquilar de los hermanos Cruz, en la que el niño de ocho años perdió la vida a manos de la expareja de su padre.

Un periodo de tiempo que el letrado de la acusación particular, Francisco Torres, fija en entre 45 y 90 minutos, de acuerdo al informe médico pericial realizado por dos profesionales ajenos a la Administración de Justicia y presentado durante la sesión a puerta cerrada de ayer que, de manera especialmente extensa, ha defendido esta mañana en su alegato final como representante de la familia de la víctima en el juicio oral contra Quezada.

Ha trazado Torres, a través de una «somera referencia» a lo acaecido en las seis sesiones ya celebradas de este procedimiento judicial, el más mediático que ha acogido la Audiencia Provincial en 40 años, un perfil de la acusada, a quien ha descrito como una «sociópata auténtica» y una «asesina», arguyendo que, incluso, trató de dirigir la investigación hacia su expareja, vecino de Las Negras propietario de una vivienda cercana al lugar «inaccesible» en el que colocó la camiseta de Gabriel que fingió localizar el día 3 de marzo.

Motivaciones

Acerca de las motivaciones que para la acusación podría tener Quezada para perpetrar este crimen, presenta varios posibles móviles, desde el «económico» pasando por la tesis de que el pequeño hijo de su pareja «le estorbaba» hasta un «odio absoluto hacia la madre del menor», a quien criticó duramente en una llamada registrada por la investigación.

Un asesinato con alevosía y ensañamiento, el que defiende el relato de la acusación particular, por el que interesa para Quezada prision permanente revisable, pena a la que suma otros diez años de cárcel por las lesiones y daños, psíquicas y morales, provocadas de forma «consciente» a los progenitores del menor.