Arrebato, alevosía y ensañamiento: los tres pilares del juicio de Ana Julia Quezada

EFE

La defensa alega que actuó «presa de la ira» y la fiscal la califica de «imperturbable», «fría» y «mentirosa»

MIGUEL CÁRCELES y ALICIA AMATEAlmería

El juicio ha concluido. Y lo ha hecho con Ana Julia Quezada sentada frente al tribunal y ejerciendo el derecho que la ley le otorga a la última palbra. «En primer lugar», ha alegado Quezada, con algunas lágrimas sobre las mejillas, «pedirle perdón a los familiares de Gabriel, a los padres, a todos los famliares y a todas las personas que pueda haber hecho daño con mi acción», ha indicado. Asimismo, también ha tenido un recuerdo para su hija y su familia, a quienes ha pedido disculpas. «A todo el mundo que se haya podido sentir mal por lo que yo hice. Y en toda España, Espero que Dios me perdone», ha alegado.

La vista oral ha concluido y ya mañana se le entregará a los jurados el objeto del veredicto sobre el que deberán deliberar a puerta cerrada. Ana Julia Quezada se enfrenta a prisión permanente revisable, la pena más dura del código penal español, si bien su defensa alega que se trata de un homicidio al rehusar de la posibilidad de que los hechos fueran premeditados, vinculándolos con un presunto accidente.