Bolsos Carlos, un negocio familiar que ha crecido con Almería
De un carrito ambulante en la plaza Manuel Pérez a dos tiendas consolidadas en el centro, esta empresa familiar representa el esfuerzo, la constancia y el trato cercano que definen al comercio local
E. Gabriel Llanderas
Almería
Viernes, 11 de julio 2025, 20:45
En el centro de Almería, entre escaparates de bolsos de temporada y maletas de viaje, late la historia de una familia que ha sabido adaptarse ... a los nuevos tiempos y reinventarse sin olvidar sus raíces. Bolsos Carlos, un comercio asentado en la calle Navarro Rodrigo, es el reflejo de varias generaciones de trabajo, humildad y cercanía con el cliente.
El origen de todo está en un carrito. «Mi abuelo empezó como vendedor ambulante, con un puestecito pequeño en la plaza Manuel Pérez García. Vendía monederos, complementos y artículos pequeños. Desde pequeños, mi padre y mi tío le ayudaban», cuenta María del Mar Robles, segunda generación al frente del negocio junto a su hermano José Antonio.
El esfuerzo tuvo su recompensa
La oportunidad surgió cuando quedó libre un local justo enfrente de aquel modesto puesto. «Lo cogieron mi tío Carlos y mi padre Antonio, y allí nació hace unos 43 años la primera tienda Bolsos Carlos», recuerda María del Mar. Fue en los años 80 cuando arrancó oficialmente la andadura comercial del negocio, que pronto se consolidaría como una referencia para los almerienses.
«Poco después abrimos una segunda tienda en Navarro Rodrigo 7, que sigue funcionando a día de hoy. Luego, en 2002, abrimos otra más en el número 12 de la misma calle, y cerramos la de Puerta Purchena para concentrarnos en las dos actuales», explica.
Siempre en el centro y vinculados con la asociación Almería Centro, de la que son socios. «El comercio debe estar unido y Almería Centro desde hace más de 30 años es un gran apoyo, para defender nuestros intereses y promocionar el comercio local del centro de Almería».
Un modelo basado en la constancia y el trato cercano
A lo largo de estas décadas, la tienda ha sabido mantener su esencia. «Trabajar mucho, ser constantes y no creerse que porque vaya bien un momento ya lo tienes todo hecho. Aquí luchamos cada día», dice con María del Mar. La clave, según ella, ha sido cuidar a los clientes, algo fundamental en una ciudad como Almería. «Aquí no tenemos el turismo de masas de otras capitales, así que hay que estar muy atentos a lo que necesitan nuestros vecinos».
Esa atención personalizada es precisamente lo que les diferencia. «Somos nosotros mismos quienes atendemos, escuchamos, encargamos lo que nos piden y tratamos de dar respuesta a cada necesidad que nos trasladan nuestros clientes. Eso lo valoran muchísimo», añade. La implicación familiar también ha sido un pilar importante: «A nivel profesional me encanta lo que hago. Y en lo personal, trabajar con mi hermano y seguir el legado de mi padre y mi abuelo, que aún siguen trabajando aquí, es un orgullo».
Adaptarse a los nuevos tiempos
El auge del comercio online y las grandes superficies ha supuesto un desafío. «Ahora estamos más presentes en redes sociales, y aunque la competencia es grande, cada cliente busca una experiencia diferente», asegura.
Pese a las dificultades, no pierde el optimismo. «El comercio local lo tiene complicado, pero no imposible. Las obras del Paseo, aunque ahora han hecho descender la actividad, pueden ayudarnos cuando acaben. Si se cuida el centro y se apoya al pequeño comercio, seguiremos teniendo futuro».
Más que una tienda
Bolsos Carlos es, en definitiva, un pedazo del alma de Almería. Un negocio que nació de la nada, que creció paso a paso y que ha sabido mantenerse firme, pese a las dificultades que ha vivido en cada etapa histórica, gracias al esfuerzo diario de una familia que cree en lo que hace y ama su oficio. Y que sigue demostrando que, con trabajo y cariño, es posible levantar un negocio fructífero y muy querido por los almerienses.
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