Arenas apoya a Santamaría en el mitin de Almería y abre una brecha en la dirección popular

Santamaría se dirige a los afiliados. A la derecha, saluda a Javier Arenas a su llegada a Almería./M.C.
Santamaría se dirige a los afiliados. A la derecha, saluda a Javier Arenas a su llegada a Almería. / M.C.

La exvicepresidenta recibe un apoyo cerrado de la cúpula andaluza del partido con la asistencia de Juanma Moreno, Elías Bendodo, Javier Arenas y Antonio Sanz

MIGUEL CÁRCELESALMERÍA

En el PP, el proceso de primarias a doble vuelta es un cambio tan drástico que ha acabado por socabar la imagen de unidad que se habían impuesto durante los últimos años sus férreos liderazgos. En Almería, nadie lo reconocía abiertamente, pero en los pasillos se comentaba que la implícita unidad en torno a Cospedal era más bien un gesto externo, algo que no se iba a poder controlar -votan los militantes de base- y que se rompió explícitamente ayer.

Hasta este momento, la dirección provincial que preside Amat había estado nadando entre dos aguas. Por un lado guardando una imagen de neutralidad, pero por otra trasladando de forma implícita que la apuesta almeriense era de forma ampliamente mayoritaria la de Cospedal. La efusividad con la que Amat presentó a la manchega no es comparable a la institucionalidad con la que, por contra, dio paso a los otros dos candidatos que han acudido a Almería, Pablo Casado y Santamaría. Pero si cabían dudas, en su entorno más cercano, el de Amat, sí que algunas voces habían apoyado a Cospedal. Lo hizo de forma no demasiado explícita Matarí al principio de campaña y durante los primeros días le siguieron, ellos sí a las claras, el senador Eugenio Gonzálvez y el diputado provincial Antonio Jesús Rodríguez. Y hasta ayer no se habían dado voces contrapuestas.

Todo se rompió en el momento en el que Sáenz de Santamaría entraba en el Hotel Elba de la capital acompañada de Javier Arenas, Juanma Moreno, y los presidentes de Cádiz, Antonio Sanz, y Málaga, Elías Bendodo entre otros claros liderazgos del PP andaluz. «Mujeres como ella necesita España», tuiteaba tras el mitin la portavoz del PP-A, Carmen Crespo. «Con Soraya», advirtió el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, «tenemos garantías para volver a recibir la confianza mayoritaria y recuperar pronto el Gobierno de España». Lo que todos reconocían en privado, que Cospedal es una apuesta de parte del partido, no de todos sus líderes, salía a la palestra.

La predilección de la ejecutiva andaluza por Santamaría era conocida. Aun sin pronunciarse Moreno, el hecho de que Bendodo, su mano derecha y presidente del PP de Málaga, sí que lo hiciese, acabó dándolo por hecho. Pero en Almería no le habían salido aún adláteres hasta que Arenas, que tampoco se había pronunciado ni asistido a ningún acto de campaña interna hasta ayer, decidió apoyar con su presencia a la exvicepresidenta. Arenas tiene gran ascendencia sobre la militancia almeriense. También sobre Amat, del que por primera vez se intuye un disenso orgánico.

Pero además de partidarios de Santamaría y de Cospedal, también los hay de Casado. No son explícitos -y probablemente no estén entre las caras más visibles del partido- pero el palentino cuenta con férreos apoyos en Nuevas Generaciones, organización que le avaló en masa. La presencia de los tres principales candidatos en Almería no es baladí. El censo de Almería es goloso. Sus algo más de 1.600 afiliados con derecho a voto supone el mismo número que toda Cataluña, el triple que el País Vasco o lo mismo que la suma de Córdoba y Jaén. Y ahora, cuando se ha visto que la unanimidad era una quimera, lo es muchísimo más.

Soraya Sáenz de Santamaría parece tener prisa. No porque hable rápido, que no lo hace, o porque ayer pisara, de una tacada seis provincias. Sino porque se ve ganadora de la primera vuelta del proceso de elección de presidente. Y si gana con el voto de la militancia, un resultado contradictorio en el congreso de Madrid de los días 20 y 21 de julio es inverosímil: rompería en mil pedazos el mensaje de que el futuro del PP está en manos de sus afiliados. Ayer, en un acto en Almería, dijo estar «contenta» por aquellas encuestas efectuadas a votantes del PP que la ven como ganadora. «Yo lo que quiero es que el día 21 el partido esté más unido y más fuerte, todos juntos sin preguntar a quién ha votado cada cual», refirió.

Ya en su discurso a la militancia, puso como sus principales valores el contar con experiencia tanto en el Gobierno (ha sido vicepresidenta durante siete años) como en la oposición (fue portavoz popular otros tres años). Y advirtió de los retos que afronta el Partido Popular poniendo el acento en las inminentes autonómicas andaluzas y municipales. Por ello, rogó un voto concienzudo para un proyecto, el suyo, que definió como «integrador. «Las andaluzas están ahí y el partido tiene que estar en perfecto estado de revista», argumentó.

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